¿Qué es lo mejor para enfrentarte a un miedo? Exponerte a él, lo que se conoce como terapia de shock; el cine no deja de ser eso"

Fuente: Cineuropa

Con una dilatada carrera como actriz -la lista incluye más de 50 películas- y mostrada experiencia detrás de la cámara, Silvia Munt sabe que la mejor manera de exorcizar los fantasmas propios y colectivos es haciendo cine. Ahora acaba de estrenar "Pretextos", una película que habla de la insatisfacción crónica que planea en las sociedades modernas, la misma insatisfacción que crea individuos infelices condenados a compartir su soledad. Silvia ha escrito, dirigido y protagonizado esta cinta, pero por encima de todo ha demostrado que sabe hablar de sentimientos con una cercanía y una sinceridad conmovedoras.

1.- ¿Cuáles fueron los títulos que marcaron tu infancia?
No era una niña cinéfila; en mi infancia me gustaba jugar e inventarme historias. Entré en el cine de forma tardía, casi a los 20. De niña era muy juguetona, muy inquieta. Era de mirar, observar mucho, y de hablar poco. Mis padres estaban preocupados porque no parpadeaba, habían llegado a sentarme de espaldas a la televisión para ver si teniendo algo detrás que me distrajera conseguían verme parpadear. Era algo verdaderamente curioso. Callaba mucho y lo miraba todo con muchísima atención.

2.- ¿Un director de cine al que admires?
Bergman, Woody Allen, Cassavetes, Wong Kar Wai, Jarmush. Cuando te interesa el ser humano estás hablando de lo mismo que Bergman y Woody Allen. De Jarmush me encantan sus silencios y sus planos secuencia. Won Kar Wai, junto a Christopher Doyle, es el que ha comandado, para mí, una verdadera revolución visual en el cine, su potencia visual es arrolladora.

3.- ¿…y, como actriz, un director con el que te gustaría tener la oportunidad de trabajar próximamente?
Clint Eastwood. Tiene una gran precisión a la hora de trabajar detrás de la cámara y además ha sabido mantener un nivel altísimo en todas sus obras. Es un director con verdadero oficio.

4.- ¿Un plano que siempre recuerdes?
El plano de las dos piernas caminando en “Con faldas y a lo loco”, el vapor del tren y, después, las piernas de Marilyn; también el del carro atravesado en medio del paisaje en “Ojos negros”, de Mikhalkov, con Marcello Mastroianni.

5.- ¿...y una línea de diálogo?
“Miénteme, dime que me quieres”, de “Johnny Guitar”, una línea que he utilizado en “Pretextos”.

6.- ¿Con qué personaje te quedas de todos los que has escrito?
Con Eva (“Pretextos”) Es un personaje que carga con el peso del mundo, se responsabiliza más que se culpa. No puede soportar el dolor ajeno, no puede con esa carga. Me hubiera gustado interpretar este personaje, pero la directora no me dejó.

7.- Recomiéndanos cuatro películas recientes.
“Al otro lado”, “La soledad”, “4 meses, 3 semanas, 2 días”, “La vida de los otros”

8.- ¿Hay alguna novela que querrías adaptar?
Me ofrecieron adaptar una novela de Rosa Regás, “La canción de Dorotea”. Empecé a trabajar el material, pero eso fue al final del último mandato del PP. Rosa Regás y yo debíamos ser como el demonio, y no conseguimos que el proyecto saliera adelante. Pero el guión está y tal vez algún día pueda rodarlo. Normalmente pienso en escribir cosas propias, más que en adaptarlas.

9.- ¿35mm o rodaje digital?
35mm. Si no hubiera que pensar en el dinero… Pero el dinero siempre manda. El dinero es el protagonista absoluto de mi cine en el sentido más rico de la palabra. Mis películas son de actores y de diálogos, por ahora lo que he estado sacrificando es el 35mm. “Pretextos” está rodada en digital. Pero cada vez estoy más cerca de querer usar la película de 35mm.

10.- En el rodaje, ¿improvisas o te ciñes al guión?

Trabajo el guión hasta el último momento, lo adecúo a cualquier circunstancia que lo enriquezca, que lo mejore. Yo a eso no lo llamaría improvisar, es más bien un trabajo de acabar de reajustarlo. Sí improviso en cuanto a la manera de colocar la cámara. La planificación la tienes, es indispensable, pero luego debes sentirte libre para cambiar la cámara de lugar.

11.- ¿Cuál es la escena de tu filmografía que más te ha costado filmar?
La última secuencia de “Pretextos”, en la que Ramon (Madaula) y yo entramos en casa y yo me sirvo un whisky. Ramon no sabía cómo debía estar, no encontraba la mirada, la postura, el gesto del personaje en ese momento, y nos encallamos. Él creyó que necesitaba mucha información y yo pienso ahora que era contraproducente. Fue un momento difícil, de mucho pánico… En el día a día de un rodaje hay muchos momentos de angustia, al empezar una escena el actor suele estar nervioso, el equipo disperso, y entonces se produce el milagro y todo funciona, un equipo humano acaba coordinándose para dar lo mejor de sí y trabajar conjuntamente.

12.- ¿Un consejo para alguien que quiere dirigir o que está a punto de hacerlo?
Que sepa lo que quiere contar en cada momento y todo lo demás viene detrás. Cuando se tiene claro qué es exactamente lo que se quiere contar, entonces ya se puede ser muy tozudo, pero siempre en este orden.

13.- ¿Crees que hay alguna solución para que el cine independiente sea visto por más gente?
Estamos todos navegando en un mar de dudas en relación a esta pregunta. A la gente le gusta mucho ver cine independiente, también en Estados Unidos donde cada vez tiene un mayor protagonismo. En Barcelona empieza a surgir un cine más indie, menos convencional, a diferencia del cine más industrial, por decirlo de alguna manera, que se hace en Madrid. Yo soy de la idea de que el cine hay que verlo en pantalla grande, porque forma parte de su liturgia. Es como la música, hay que oírla en las mejores condiciones posibles porque si no la desvirtúas.

14.- ¿La revolución digital nos permitirá ver más y mejores películas o simplemente nos dejará aturdidos?
Nos va a permitir ver más películas, mejores depende del criterio de cada individuo, de su capacidad de selección. La calidad visual del digital no sé si va a ser lo suficientemente buena…

15.- ¿Crees que son útiles las escuelas de cine?
Yo soy autodidacta, pero me hubiera encantado ir un par de años o tres a una escuela de cine. Pero también es importantísima la práctica, no sales de una escuela de cine y ya por eso tienes los instrumentos necesarios para explicar una historia. También es fundamental tener la necesidad de contar algo.

Mi escuela de cine ha sido la vida y la praxis; he vivido mucho y he hecho 50 películas como actriz.

16.- “Pretextos” explora ese sentimiento tan humano de sentirnos incompletos, imperfectos, esa especie de angustia existencial, y por otro lado intenta encontrar una explicación a algunas de nuestras conductas, por ejemplo, la relación de dependencia que podemos llegar a crear con una pareja…

La película parte de las ganas de entender lo que nos pasa a todos los urbanitas. La mujer se debate continuamente entre la dependencia emocional y la independencia a nivel profesional. Estamos y seguiremos estando en ese debate; nosotras tenemos muy asumido que necesitamos de la emoción, mientras que los hombres no lo manifiestan. La mujer es una insatisfecha emocional constante, el hombre puede que también, pero es más contenido, tal vez porque tiene una historia y un cuerpo que le permiten escapar de eso. En una relación de pareja la mujer pide todo el tiempo, de tanto pedir la situación acaba resultando insostenible.

17.- ¿Crees que la historia que explica “Pretextos” hubiera sido contada de una manera distinta si hubiera sido escrita y dirigida por un hombre?
Es una pregunta muy interesante, y a la vez muy difícil. Un hombre nunca hubiera atacado así esta historia, que va dedicada a todos los individuos que puedan llegar a sentirse identificada con ella. A mí me alegra mucho poder defender a las mujeres desde una perspectiva personal, pero también creo que hemos tratado con mucho cariño a los personajes masculinos… El hombre y la mujer son dos universos separados, dos sensibilidades completamente distintas.

18.- En una entrevista reciente comentabas que en los ensayos lo más importante es ayudar al actor a encontrar, a construir ‘el traje’ para su personaje. ¿Cómo le ayudas, en qué consiste ese proceso, cómo el actor entiende las motivaciones de su personaje?
Sí, yo llego con el personaje muy claro después de pelearme con él en la escritura. Entonces transmito al actor toda una información relacionada con sus orígenes, de dónde viene, por qué es así, su background cultural… Después de eso el actor se olvida de mí y hace un trabajo personal. Hay que dejarle libertad para que construya el personaje.

19.- ¿Cómo te sientes trabajando detrás de la cámara?
Detrás de la cámara me siento libre y eso me hace muy feliz. Soy una enamorada de mi equipo, siempre intento inculcar, contaminar al equipo de la película para conseguir que cada departamento te ofrezca lo mejor. Es como una gran familia, se crea un vínculo muy fuerte y yo soy muy maternal. El entendimiento entre la gente del cine es algo habitual, somos todos un poco esquizofrénicos… A mí el cine me ha dado y me ha aportado mucho. Me he formado en muchas cosas, pero el cine lo he aprendido trabajando.

20.- Os habéis movido en un plano metalingüístico, tu personaje es el de una directora teatral habléis hablado del mundo de la interpretación dentro de la ficción, por otro lado, tu pareja en la ficción es tu pareja en la vida real… ¿Cómo ha afectado en el trabajo diario este grado de complejidad?
En el rodaje no fue complicado, fue muy complicado a nivel de estructura de guión, fue un guión que costó muchísimo, fue doloroso de escribir. Hay diferentes lenguajes que se entrelazan, diferentes planos de narración, y para que coincidieran todos y las escenas te llevaran de uno a otro era necesario que tuviéramos la historia muy clara.

21.- Si el cine en sí es un proceso de conocimiento, algo parecido a una catarsis, ¿qué te ha aportado “Pretextos”, a qué conclusiones os ha llevado?
Las catarsis son fantasmas que tienes; cuando los sacas caducan, es algo terapéutico. ¿Qué es lo mejor para enfrentarte a un miedo? Exponerte a él, lo que se conoce como terapia de shock. El cine no deja de ser eso.

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