"Presidente Miterrand", notas del director Robert Guédiguian
“Después de hacer esta película, más que cambiar mi opinión acerca de Mitterrand, sobre todo, veo que desde entonces ha cambiado la forma de hablar de política, cada vez más anecdótica: se presta atención a los detalles, a la corbata de un determinado político, a cómo se comporta con su mujer y sus hijos... Paso de todo eso. Para mí la política siempre ha sido algo más teórico, que tiene que ver con las ideas, con los principios... Si esta película pudiera devolver sus cartas de nobleza a la función política, sería positivo. Aunque yo no he hecho la película para eso”.
“En la película aparece un Mitterrand muy culto, que cita a grandes autores, porque era una preocupación esencial del personaje. Creo que habría preferido ser escritor más que presidente de la República. Siempre fue un gran lector, hay miles de reportajes en los que se le ve con un libro entre las manos. Esto también es importante para el personaje de Moreau, el periodista, que también quiere dedicarse a la escritura”.
“Se habla de Mitterrand como un seductor, pero creo que más bien se podría decir que era un personaje muy sensual, no sólo hacia las mujeres, también con el aire, la tierra, los lugares, las piedras, con ese deseo de tocar las cosas, con esa relación con la comida... tenía un extraordinario apetito vital”.
“En mi opinión, Mitterrand era sumamente inteligente, con una gran complejidad, con heridas y sufrimientos que no siempre se superponen. Tenía una gran maestría de discurso y también una puesta en escena de su apariencia.”
“El personaje de Antoine Moreau, a lo largo de las entrevistas con Mitterrand, vuelve a la carga varias veces acerca del período de la ocupación nazi. En mi opinión, Mitterrand fue siempre muy claro: en su juventud fue un hombre de derechas, como todos lo sabían y como él mismo reconocía abiertamente... De una derecha de provincias, una familia de industriales vinagreros católicos, una derecha bienpensante. Ésos son sus orígenes y su formación, aunque luego eligió unirse a la resistencia, no en 1940 sino en 1942-1943, como todo el mundo sabe. El personaje de Antoine quisiera ponerlo sobre un pedestal, porque quisiera que fuera químicamente puro. Pero el viejo pasa, todo esto no tiene ninguna importancia para él.”
“No ha habido ninguna interferencia en el proceso de escritura del guión, en parte porque Francia es un país que tiene mucho respeto por los autores y porque Mitterrand es un personaje público, que pertenece a todos. Es verdad que ha habido cierto resurgir de la polémica que se planteó cuando salió el libro pero todo el mundo sabía que ésta era una adaptación y que era yo quien la hacía, incluso la gente que sigue sin estar de acuerdo con Benamou pero que confía en mí. Se puede pensar que Mitterrand era un personaje con diferentes facetas y que había un Mitterrand para cada interlocutor al que se dirigía. Se puede pensar que las respuestas que daba al personaje de Antoine no eran las mismas que habría podido dar a Jean-Pierre Elkhabach en las entrevistas televisadas que se grabaron en la misma época y que se difundieron después de su muerte.”
“Asumo como si fueran mías las preguntas que Moreau plantea a Mitterrand, sobre todo las de orden más teórico como el discurso de Liévin y por qué el ideal del socialismo no ha funcionado o cuando le habla de la lucha de clases y de la paz social. Moreau es el personaje con el que podía identificarme y pienso que lo mismo les pasará a los espectadores.”
“Hago un cine comprometido porque estoy comprometido con la vida y no al revés.”