“Ordet” me alimentaría hasta el final de los días."

Fuente: Cineuropa

La historia en la que se basa "La buena nueva" acompañaba a Helena desde hace muchísimo tiempo. La última película de la directora navarra guarda fuertes anclajes con una realidad muy cercana, acontecida en su pueblo natal, Alsasua, durante los años de la Guerra Civil. Con un reparto principal integrado por Unax Ugalde,Bárbara Goneaga y Guillermo Toledo, y excepcionales secundarios como Gorka Aginagalde, la película se propone recuperar parte de nuestra memoria histórica y arrojar luz sobre el papel que la iglesia ejerció en el conflicto. "La buena nueva" compone un retrato duro y a la vez esperanzador, porque contribuye a cerrar una herida todavía abierta en nuestra sociedad. En cines a partir del próximo viernes, 14 de noviembre.1- ¿Cuáles fueron los títulos que marcaron tu infancia?
Hubo una película, “La hija de Ryan”, que recuerdo que me impresionó mucho. Cuando hice “Yoyes” alguno de los críticos que la comentaron dijo que tenía algo de David Lean, incluso en la temática, a lo que yo casi me reí, ¿David Lean?, es un modelo demasiado alto…

2- ¿Un director de cine al que admires?
Si tengo que quedarme con uno sería Dreyer, con su película “Ordet” me alimentaría hasta el final de los días. Pero soy muy ecléctica, disfruto mucho con la obra de distintos tipos de directores, a menudo muy alejados entre sí. Me gusta el buen cine, pero dentro de esta categoría me gustan cosas muy distintas.

3- ¿Una película que querrías haber firmado?
Uff, pues todas las que me han gustado: desde “Ordet” hasta “Deseando amar”, “El padrino II”, “El sur” o “El espíritu de la colmena”.

4- ¿Un plano que siempre recuerdes?
Globalmente no puedo hablar de ninguno. Siempre me acuerdo de los encuadres de las películas de Theo Angelopoulos, sus encuadres me encantan. Aunque lo cito no como un director completo, pero sus imágenes y la música que incorpora en sus películas -casi siempre compuesta por Eleni Karaindrou- son maravillosas. Mira lo que me pasó: una vez entrando en el Barbieri escuché una música que no conocía de nada y en ese momento sentí la necesidad de preguntarle al camarero qué era lo que estaba sonando. Entonces me dijo que era la banda sonora de una película de Angelopoulos, “El paso suspendido de la cigüeña”. Es una música maravillosa, te recomiendo muchísimo que la oigas, te va a encantar. Me gustaría trabajar con Eleni Karaindrou, no descarto hacerlo en un futuro.

5- ¿...y una línea de diálogo?
En el cine siempre me marcan mucho más las imágenes que los diálogos. Pero hay una frase con la que me siento muy identificada, porque pienso que define mucho mi personalidad. Pertenece a la película “Tal como éramos”, el personaje que interpreta Robert Redford le dice a Barbra Streisand: <>. Ella era militante de todas las causas del mundo, que es un poco lo que me ocurre a mí. Y sin embargo, todo me sigue concerniendo…

6- ¿...y un personaje secundario?
Hugo, de “La buena nueva”.

7- Recomiéndanos cinco películas recientes.
No he podido ver cine recientemente, la verdad es que me he pasado los últimos cuatro años demasiado ocupada con el proyecto de “La nueva buena”. Sí he podido ver cosas en DVD, pero nada demasiado reseñable.

8- ¿Rodarías alguna vez una serie de tv?
Si fuera “Los Soprano” o algo parecido, por supuesto. Si se pudiera rodar con los medios propios de cine, con buenos actores y pudiendo ensayar y planificarlo todo, sí.

9- ¿Hay alguna novela que querrías adaptar?
No, seguramente no. Las novelas que me han gustado eran demasiado ambiciosas para poder pensar en adaptarlas. Además, te sorprenderá un poco, pero yo soy lectora sobre todo de ensayo y poesía, géneros muy distanciados del lenguaje cinematográfico.

10- ¿35mm o rodaje digital?
Para esta película (“La buena nueva”), claramente 35mm; para futuros proyectos, digital. A esta película le iba el 35mm, pero en mi opinión cada historia necesita un formato porque el formato implica también una determinada manera de contar la historia.
En esta película no he querido hacer ningún movimiento de cámara que no estuviera al servicio de lo que quería contar, no hay artificios, la realización es muy contenida.

11- En el rodaje, ¿improvisas o te ciñes al guión?
Yo voy bastante preparada al rodaje; me gusta muchísimo ensayar previamente de manera oblicua para probar cosas con los actores que no están en el guión y que pueden llegar a enriquecer al personaje. En el rodaje incorporamos la improvisación sobre esta base, cuanto más seguro te sientes sobre esa base, más libertad tienes para improvisar.

12- ¿Cuál es la escena de tu filmografía que más te ha costado filmar?
A mí me ocurre que si hay dificultades, no me lo parece: el proceso de construcción es una motivación demasiado grande para sentirlo. Está bien porque es una forma positiva de tomarse las cosas. Ahora estaba recordando que cuando rodamos la secuencia final de “La buena nueva”, un día de finales del pasado mes de junio, hacía tanto frío que iba con toneladas de ropa. Casi no me podía mover…

13- ¿Un consejo para alguien que quiere dirigir o que está a punto de hacerlo?
Que vea buen cine y que se atreva a dar el paso, sobre todo en el caso de las mujeres. Nos sigue faltando el talento femenino en la mirada del cine, yo aconsejo a las chicas que se atrevan a soñar porque ahora con el vídeo todo se puede mostrar, ya no hay excusas. Vamos a ganar muchísimo: en igualdad de talento, resulta muy interesante tener los dos puntos de vista, el masculino pero también el femenino.
Me interesa muchísimo que haya muchas mujeres directoras, que las propias mujeres pierdan el miedo al poder que también se tiene a través de una cámara.

14- ¿Crees que hay alguna solución para que el cine independiente sea visto por más gente?
Definitivamente creo que hay cosas que no se están haciendo bien. Necesitaríamos una reflexión profunda, poniendo cosas muy gordas encima de la mesa, y creo que eso no se va a dar por el momento. Es necesaria una decisión radical, como que no se permitan rodar películas en las que los mismos productores no creen. En el panorama español actual encontramos que durante el pasado año llegan a rodarse casi 150 películas por hombres, 7 por mujeres, de las que hoy el espectador medio no se acuerda ni de 10. Creo que hay que entender el cine como elemento de comunicación y por lo tanto hay que indagar en los gustos del espectador y no insistir en géneros con los que no conecta. Hay que encontrar buenas historias, es la única manera que tenemos de competir con la producción norteamericana porque en efectos especiales o en los presupuestos que estas dedican a marketing, es imposible que lo podamos hacer.
Por otro lado, hay que estudiar cómo vender las películas: el cine español tendría que tener un departamento para cada título, como ocurre con el cine francés y en general con el cine europeo donde existe una sensibilidad para cada película, que es tratada como un producto distinto. Si las películas son productos distintos no todas se pueden vender de la misma manera.

15- ¿La revolución digital nos permitirá ver más y mejores películas o simplemente nos dejará aturdidos?
Tengo una muy buena opinión del digital, me parece que es una herramienta estupenda. Fui coordinadora de nuevas tecnologías y siempre he sido muy rebelde, yo creía en el vídeo desde el principio en un momento en el que nadie lo hacía. Fui la primera defensora del vídeo, me convertí en una militante de este formato. Creo, por ejemplo, que los cortos se tendrían que hacer todos en vídeo y no en cine, ya que de esta manera las administraciones podrían subvencionar muchos más proyectos y dar lugar a que se descubra un mayor número de nuevos talentos.

16- Y por último, ¿son útiles las escuelas de cine?
A mí me parece bien, creo que sí. El talento es muy difícil de enseñar, pero si hay una valía previa, el pasar por una escuela puede adelantar mucho el camino.

17- ¿Cómo surge el proyecto para “La buena nueva”?
La idea daba vueltas en mi pensamiento desde hacía mucho tiempo y creía que era una historia muy cinematográfica. Tiene muchos puntos en común con “Amen”, de Costa Gavras. Me puse manos a la obra hace cuatro años en la búsqueda de documentación, recuperé mucha información que ya había utilizado en uno de mis primeros cortos, recopilé todo lo que pude sobre mi pueblo natal, Alsasua, donde se sitúa la acción. Los últimos testigos de lo que allí aconteció durante la Guerra Civil me contaron sus impresiones antes de morir. Me basé en toda la bibliografía que hay y en la historia de mi infancia (el protagonista está inspirado en un familiar mío, un cura a quien hicieron responsable de la parroquia del pueblo).
Ya me había acercado a este tema a través de un corto que estuvo en las nominaciones a los Goya; entonces un productor se interesó en la posibilidad de hacer de esa pieza un largometraje, y recuerdo que dijo “¿esto ya tiene permiso de la iglesia?”. En ese momento entendí que todavía no había llegado la hora de abordar este proyecto.
Las líneas por las que quería caminar eran de trazo fino y no gordo, no quería hacer de esta película un panfleto. Mi intención era mostrar cómo hubo dos iglesias, una apoyando a Franco, y la otra, minoritaria pero que también existió, integrada por personas que antepusieron el evangelio y la humanidad a la jerarquía a la que estaban sometidos.
Miguel, el protagonista, está inspirado en la figura de un cura real, un hombre muy inteligente que a los 22 años fue becado para estudiar en el Vaticano, sonde tuvo acceso a los primeros libros marxistas. Pertenecía a una iglesia que yo respeto; él superó las barreras de las jerarquías para anteponer su sentido de la justicia.
La película va sobre todo dirigida a los jóvenes, con la intención de que no pierdan el hilo de la memoria; también quiere devolver algo a los que tanto sufrieron y ser un homenaje a la solidaridad de las mujeres.
Creo que para que haya buenas películas sobre la Guerra Civil española tiene que haber muchas más, y lo comparo con el cine que se ha hecho sobre el nazismo.

18- ¿Por qué crees que el cine español no había tratado hasta el momento el tema de la “santa cruzada”, el papel que jugó la iglesia durante la Guerra Civil?
Sigue existiendo mucho silencio alrededor de todos los temas relacionados con la iglesia, creo que esto es un residuo del miedo anterior. Mostrar una narración desde el punto de vista de estas dos iglesias me parecía una idea muy atractiva. He creído siempre en la historia que cuenta “La buena nueva”, y en mi opinión la manera de competir en nuestro cine tiene que ser necesariamente a través de buenas historias.

19- La comparación con “Amen” de Costa Gavras me parece muy interesante pero, ¿realmente crees que hubo dos iglesias? Tanto el sacerdote que interpreta Mathieu Kassovitz como el personaje de Miguel en “La buena nueva” se ven obligados a desmarcarse, a salir de las imposiciones de la jerarquía eclesiástica para sentir que están haciendo lo correcto, que están del lado de la justicia y de los que sufren. ¿No se trataba entonces de una conciencia individual?
Es un matiz muy interesante el que acabas de introducir. La iglesia mayoritaria apoyó el levantamiento de Franco, ofreció un apoyo muy contundente a una causa ilegítima, un apoyo al que se atrevió a llamar “santa cruzada”, lo que convertía a aquellos que morían por esa causa en poco menos que mártires. El anacronismo resulta absoluto.
Es impresionante lo mucho que ha llegado a cambiar nuestra sociedad en tan poco tiempo, fíjate que los figurantes no sabían siquiera hacer el signo de la cruz, tampoco sabían desfilar (el servicio militar no es obligatorio, no hay soldados que sepan desfilar fuera del ejército). El asesor histórico me informó de todo esto y tuvo que dedicar un tiempo a enseñarles.

20- Qué crees que pensaría el personaje de Miguel ante la decisión del juez Garzón de exhumar los cuerpos de las víctimas que yacen en las fosas, y la posterior paralización del proceso.
Uno de los mayores miedos de Miguel es precisamente que todas las atrocidades que ocurrieron quedaran en el olvido, cayeran en el silencio. En este sentido, creo que estaría contento aunque el proceso se haya paralizado ahora. Creo que a estas alturas es algo imparable, ha trascendido el ámbito privado, nos encontramos en un momento en el que puede confluir y extenderse aún más esa necesidad social de cerrar la herida desde la verdad. Es terrible pertenecer a un país en el que han tenido que pasar 70 años para querer cerrar esa herida. Cuando haces cine el poder reflejar eso es casi un milagro, por eso creo esta película tiene utilidad, tiene la capacidad de llegar a los espectadores.

21- ¿Estás de acuerdo con Ian Gibson?, en una entrevista que se le hizo en relación a “La buena nueva” dijo que no entendía cómo la sociedad española en democracia no había denunciado la actuación de la iglesia en connivencia con el ejército de Franco.
Ese silencio ha sido tan grande que todo el mundo creía que tenía que salir callado. Unax comentó en algún momento, y me parece muy acertado, que nos escandalizamos por los conflictos que tienen lugar en otras partes del planeta, con otras guerras, y no lo hacemos con nuestra historia, con lo que tuvo lugar en nuestro país, una historia que es muy cercana en el tiempo. Creo que la iglesia debería pedir perdón, aún está a tiempo para hacerlo.

Publica un comentario

unnamed

Sin comentarios