"No existe ninguna novela que quisiese adaptar"
Xavi ha dirigido "Bienvenido a Farewell-Gutmann", un interesante film, sin duda.1- ¿Cuáles fueron los títulos que marcaron tu infancia?
Si te soy sincero, no lo recuerdo. Supongo que las propias de la edad.
Guardo buen recuerdo de “El libro de la selva” de W. Reitherman. Baloo siempre me pareció un personaje fantástico: hedonista y vividor. Como todos los espectadores de mi generación viví con entusiasmo el estreno de “Tiburón”, “En busca del arca perdida” y algunas otras.
Pero las primeras imágenes que me impactaron siendo un crío fueron las de la persecución de la avioneta de “Con la muerte en los talones”, el clímax en la casa a lo Lloyd Wright y el monte Rushmore. Aquellos colores me fascinaron. Mis padres me llevaban a menudo al cine y a ellos les debo mi adicción. Recuerdo repetir hasta tres veces en una tarde la misma película en un cine de reestreno de Vilassar de Mar (Barcelona). Ah, y películas como “El halcón y la flecha” y “Murieron con las botas puestas” que pasaban por televisión los sábados por la tarde.
2- ¿Un director de cine al que admires?
Citar uno es imposible: Ingmar Bergman, Robert Bresson, Roberto Rossellini, Jean Renoir, Nicholas Ray (siempre Nicholas Ray), Federico Fellini, F. W. Murnau, John Cassavetes, C. Th. Dreyer…
3- ¿Una película que querrías haber firmado?
Hasta la menor de la filmografía de los directores citados. Por citar una de cada uno: "Persona", "Pickpoket", "Viaggio in Italia", "La regla del juego", "Johnny Guitar", "La strada", "Amanecer", "Husbands"… y "Ordet", "Pasión de los fuertes", "High sierra", "La aventura", "Ángeles sin brillo", "Primavera tardía", "Jana Aranya", "El evangelio según Mateo"… y un largo etcétera.
4- ¿Un plano que siempre recuerdes?
Ufff, me lo pones difícil. Hay tantos.
Los zapatos abandonados de Miyagi cuando es violada por los soldados en "Los cuentos de la luna pálida", el pañuelo blanco de Doc Holliday ondeando en la valla tras su muerte en "Pasión de los fuertes", la mano de Mónica Vitti en la cabeza de Gabriele Ferzetti al final de "La aventura", la fusión de rostros de Ullman-Anderson en el clímax de "Persona", la lágrima que brota del rostro de Sylvie Bataille recortado por el encuadre y desenfocado en "Una partida de campo", la cerilla que apaga John Wayne en "Liberty Valance", el rostro atemorizado de la joven prostituta que cierra “La calle de la vergüenza”, el desfile militar reencuadrado por la pierna amputada de un soldado en primer término en “Remordimiento”, Max Von Sydow quebrando con furia un árbol en un gran plano general de "El manantial de la doncella", Takashi Shimura cantando-llorando durante una triste borrachera en "Vivir", cualquier primer plano de María Falconeti en "La pasión de Juana de Arco", la grúa que abandona a Zampanó al final de "La Strada", Ingrid Bergman postrada frente al volcán en “Stromboli”, el barco encallado en el mar helado en “El tesoro de Arne”, Angelica Houston en la cima de la escalera en “Dublineses” (ni Dreyer, ni Rossellini, ni Antonioni rodaron una epifanía de tal intensidad), el testimonial plano final de “Siete mujeres”… y por encima de todos, el plano detalle en el que Chishu Ryu pela la manzana al final de "Primavera tardía". Me fascina la capacidad de condensar en un solo plano el sentido de todo un film o la andadura vital de un personaje.
5- ¿...y una línea de diálogo?
El monólogo final de Rock Hudson en "Ángeles sin brillo"; la mítica conversación nocturna entre Sterling Hayden y Joan Crawford en "Johnny Guitar"; la frase final de Max Von Sydow en “La hora del lobo”: “He llegado al límite. El vaso se ha roto. ¿Qué reflejan esos cristales?”; Greta Garbo en “Ninotchka”: “Siempre me entristece que las golondrinas nos abandonen en invierno por los países capitalistas. Ahora sé por qué: nosotros tenemos los ideales pero ellos tienen el clima”… O Richard Burton en “Amarga victoria”: “¡Mato a los vivos y salvo a los muertos!”, “Siempre me contradigo a mí mismo”.
6- ¿...y un personaje secundario?
El que interpreta Simone Signoret en “El ejército de las sombras”, Joseph Calleia en “Sed de Mal”, Eric Von Stroheim en “Sunset Boulevard” y en “La gran ilusión”, Gloria Grahame en “Los sobornados”, Renato Salvatori en “Rocco y sus hermanos”, Robert Ryan en “Act of violence”, Thelma Ritter en “Manos Peligrosas”, Richard Harris en “Sin perdón”, John Carradine en “Las uvas de la ira”, Preben Lerdorff Rye en “Ordet”…
7- Recomiéndanos cinco películas recientes
Recientes, recientes… "4 meses, 3 semanas y 2 días" de Ch. Mungiu, “Keane” de L. Kerrigan, "Yo" de R. Cortés, “Import-export” de U. Seidl, “Naturaleza muerta” de Jia Zhang Ke, “Antes que el diablo sepa que has muerto” de S. Lumet, “En la ciudad de Silvya” de J. L. Guerín.
8- ¿Rodarías alguna vez una serie de tv?
¿Por qué no? Siempre y cuando responda a mi manera de entender la imagen y la narrativa. Bergman hizo grandes cosas para la televisión sueca y Rossellini para la RAI.
9- ¿Hay alguna novela que querrías adaptar?
Las que se me ocurren ya han sido filmadas por otros y sin duda mucho mejor de lo que lo haría yo, así que mejor no estropearlas: “Los muertos” de Joyce-Houston, “Pylon” de Faulkner-Sirk, “Muerte en Venecia” de Mann-Visconti, “El fuego fatuo” de Drieu La Rochelle-Malle, “Cenizas y diamantes” de Andrzejewski-Wajda… Como me cautivan los retos quizás correría la temeridad de adaptar "El ruido y la furia" o "Elogiemos ahora a hombres famosos".
10- ¿35mm o rodaje digital?
Mi imaginario cinematográfico está cien por cien vinculado al celuloide pero no descarto el digital. Pienso que cada proyecto requiere de un tratamiento distinto y que, siendo todos los formatos válidos, deben estar implícitos en el origen de la película, cuando todavía no es guión. En cuanto a la dinámica de rodaje, creo que si se trabaja en digital uno debe obligarse a aplicar la misma disciplina que en el cine en cuanto a necesidades reales, número de tomas… El cine comporta un alto riesgo y eso te obliga a apostar por lo esencial mientras que en el digital, al reducirse sustancialmente ese riesgo en el rodaje, se corre el peligro de trivializar.
11- En el rodaje, ¿improvisas o te ciñes al guión?
Trabajo mucho el guión para permitirme improvisar. Con Jesús Gil, el coguionista de “Bienvenido a Farewell-Gutmann”, limamos tanto el guión antes de emprender el rodaje que luego puedo permitirme el lujo de olvidarme de que existe.
12- ¿Cuál es la escena de tu filmografía que más te ha costado filmar?
Mi filmografía es muy corta pero recuerdo una secuencia muy sencilla de mi primer largometraje, "Noche de fiesta", que me costó mucho solucionar. Llevábamos tres semanas de rodaje y era un día que yo estaba especialmente espeso. De pronto me vino a la cabeza una respuesta que dio Ingmar Bergman en una entrevista. Venía a decir que cuando no encontraba una solución satisfactoria, pensaba en la más sencilla y acaba filmándola en plano general. Y eso es lo que hice.
13- ¿Un consejo para alguien que quiere dirigir o que está a punto de hacerlo?
Que no se lo piense dos veces, siempre y cuando esté dispuesto a luchar hasta las últimas energías. Es una profesión maravillosa pero sólo apta para obsesivos y temerarios.
14- ¿Crees que hay alguna solución para que el cine independiente sea visto por más gente?
En cine, no. A través de otros canales alternativos como Internet, quizás. Ya hay iniciativas muy interesantes pero minoritarias que pasan por la exhibición en centros de arte como el Centre de Cultura Contemporánea de Barcelona (Excèntric) o en salas alternativas como “La Enana Marrón” en Madrid o el colectivo “100.000 Retinas” en Barcelona.
15- ¿La revolución digital nos permitirá ver más y mejores películas o simplemente nos dejará aturdidos?
Más sí, mejores no lo sé, seguramente no. La cantidad nunca es proporcional a la calidad. Pero posiblemente dará voz a directores interesantes que de otra forma no llegaríamos a conocer. Y eso es ya positivo.
16- Y por último, ¿son útiles las escuelas de cine?
Que te voy a decir yo si estudié en una de ellas, el Centre d’Estudis Cinematogràfics de Catalunya, y además hace diez años que soy profesor. Son muy recomendables dadas las dificultades que plantea hoy en día entrar en el mundo del cine. En una escuela se aprende el lenguaje y la técnica, se traban relaciones con otras personas que tienen tus mismas inquietudes y todo esto es enormemente enriquecedor. Pero por supuesto, no garantiza que llegues a dirigir en un futuro ni que seas un buen director. La escuela pone las herramientas, pero es la suerte y el talento de cada persona lo hace el resto.