"Me hubiera encantado ser el director de “El desprecio”, “Pierrot, el loco” o “Al final de la escapada"
El somni es la ópera prima de Christophe Farnarier, en cines a partir de este viernes 31 de octubre. Con este proyecto Christophe ha visto realizado un sueño personal: acompañar a un pastor y a su rebaño a través de los senderos, los bosques y los ríos que surcan las montañas. Su documental es un sentido homenaje al mundo rural y a una profesión, la del pastor trashumante, que se está perdiendo. A cada paso se internan más en la naturaleza, pero la frondosidad del bosque no impide que queden al descubierto importantes reflexiones sobre el mundo que nos ha tocado vivir. Tras realizar la fotografía de "Honor de caballería", Christophe dirige una obra muy personal, altamente recomendable.1- ¿Cuáles fueron los títulos que marcaron tu infancia?
Me ha marcado mucho el cine italiano de los ’50 y ’60: Rossellini, Fellini, Antonioni, De Sica, Viconti, Pasolini. No podría vivir sin haber visto sus películas, son mi comida. También el cine de los años ’30, me fascinó “L’Atalante” de Jean Vigo y las películas de Jean Renoir y de Marcel Pagnol. Pagnol y Renoir fueron los primeros en coger una cámara y filmar fuera de los estudios, luego harían lo mismo los directores del Neorrealismo y de la Nouvelle Vague.
2- ¿Un director de cine al que admires?
No puede ser uno sólo. En España a Víctor Erice y en Estados Unidos a John Cassavettes, por su manera de filmar con la cámara, era un director que filmaba él mismo, es él quien cogía la cámara y eso es lo que me pasa a mí. Cassavettes conseguía establecer un lenguaje directo con el espectador.
He mirado mucho “El sol del membrillo” para hacer “El somni”, en la película de Erice he visto la paciencia, el ritmo, la cadencia con la que se filma el meticuloso trabajo del pintor que, como el protagonista de mi película, también es un señor mayor. Al entrar en detalles estos se hacen inmensos. Todo lo que nutre el cine, por ejemplo la acción, no está. Las coordenadas son totalmente distintas.
3- ¿Una película que querrías haber firmado?
Me hubiera encantado ser el director de “El desprecio”, “Pierrot, el loco” o “Al final de la escapada”, y en general de cualquier película dirigida por Godard. Supimos que Jean-Luc Godard había ido a ver en un cine de París “Honor de caballería”; para mí era todo un honor, sentí en ese momento que era una gran recompensa.
4- ¿Un plano que siempre recuerdes?
Cualquier plano de “Paris, Texas” de Wim Wenders, o cualquier plano de “La dolce vita” de Fellini. Me hubiera gustado ser una mosca con tal de estar en el rodaje de esta última película, hubiera sido capaz de llevarle un bocadillo a quien fuera.
También los planos del pintor mirando al árbol en la película de Erice “El sol del membrillo”. En “Liverpool” hay planos y momentos de silencio orgánico que son extraordinarios.
5- ¿...y una línea de diálogo?
De “El somni” me quedo con la frase <
Voy a citar también una frase de Vladimir Maiakovski: “Para vosotros el cine es un espectáculo, para mí es casi una concepción del mundo”. Esta frase condensa lo que siento. No tengo nada en contra del espectáculo, pero el cine puede ser mucho más, nos puede ayudar a pensar, a vivir, a vivir mejor.
6- ¿...y un personaje secundario?
Estoy fascinado por un actor francés que se llama Michel Simon y que interpreta a un marinero en “L’Atalante”. Hizo muchas películas también con Jean Renoir. “Pipa” (el protagonista de “El somni”) se parece mucho a Michel Simon.
7- Recomiéndanos cinco películas recientes.
“Liverpool”
“Honor de caballería”
“Bailando en la oscuridad”
En general, las películas antiguas de Chris Marker que ahora se están reeditando.
“En construcción”, obra que he vuelto a ver para hacer “El somni”, aunque son muy diferentes.
“Caro diario”; asistimos al festival de Loncarno este año y allí hicieron una retrospectiva del cine de Nanni Moretti. Tuve la oportunidad de volver a ver “Caro diario”, es una película de una sencillez extrema que sin embargo te da muchas cosas, te da qué pensar.
“Extraños en el paraíso”, la he vuelto a ver varias veces, me gusta por sus silencios, sus planos, ese vacío inmenso que contiene y también los detalles de los actores.
8- ¿Rodarías alguna vez una serie de tv?
Sí, si la puedo hacer a mi gusto, si me dejan libertad para hacer lo que yo quiera y tengo la posibilidad de utilizar mi propio lenguaje. Si puedo utilizar mi propio lenguaje me veo capaz de hacer lo que sea.
9- ¿Hay alguna novela que querrías adaptar?
Me gusta mucho leer, he leído un montón; pero hasta el momento he escrito cuarenta guiones originales, he hecho muchos cortos y películas experimentales, y nunca he adaptado nada. Todo proviene de una idea original.
Si me gusta un libro, no me lo imagino como película, lo disfruto como libro.
10- ¿35mm o rodaje digital?
El digital es estupendo. En la época en que estamos veo muy indecente hacer una película con un presupuesto de quince millones de dólares. Las nuevas tecnologías permiten hacer una película con una cámara pequeña, reduce los costes, lo facilitan todo mucho a la hora de montar. La tecnología se tiene que utilizar en el sentido inteligente. Imagina la situación: el vecino está ahorcado pagando la hipoteca, te ve pasar y te pregunta, qué tal, qué haces, tú le respondes, una película con un presupuesto de quince millones de dólares. Es indecente.
11- En el rodaje, ¿improvisas o te ciñes al guión?
Hay un trabajo previo y luego hay mucha improvisación, más que improvisación yo diría que hay mucha libertad. Godard tiene una teoría sobre esto: él dice que primero te imaginas una cosa, en el proceso de la película parece que te estás perdiendo, y que el resultado final sorprendentemente se asemeja a lo que imaginaste en un principio.
12- ¿Cuál es la escena de tu filmografía que más te ha costado filmar?
No recuerdo ninguna en particular. Me hubiera gustado filmar al pastor (protagonista de “El somni”) durmiendo de noche, pero no había luz y al final descartamos el plano. Me considero una persona con mucho entusiasmo por lo que hago y eso es un buen motor.
13- ¿Un consejo para alguien que quiere dirigir o que está a punto de hacerlo?
Que tenga la suficiente paciencia para conseguir algo. El único truco, si es que lo hay, es tener una paciencia total, no abandonar a la primera dificultad porque si no, no llegas nunca. Es un mundo que está lleno de dificultades, conseguir financiación es difícil, llegar a una sala de cine es cada vez más difícil… Pero si le interesa, que no lo abandone.
14- ¿Crees que hay alguna solución para que el cine independiente sea visto por más gente?
Tengo bastante fe en internet, con una protección mínima puedes ver una película de calidad. Lo que ocurre en una sala de cine es algo colectivo, que involucra a un grupo de personas. Puede pasar algo similar un sábado por la noche en casa, con amigos, imagino que decidimos descargar legalmente un par de pelis buenísimas para verlas allí mismo.
15- ¿La revolución digital nos permitirá ver más y mejores películas o simplemente nos dejará aturdidos?
Gracias al DVD se están recuperando películas que estaban desparecidas. Pero luego vas al videoclub y sólo encuentras las películas de Spielberg, y no, por ejemplo, las de Visconti. Yo creo que tendríamos que exigir que estuviera la obra de los dos, que podamos tener acceso a absolutamente todo.
16- ¿En tu opinión son útiles las escuelas de cine?
Yo he estado en dos, en Francia y en Bélgica. El cine está bien que se enseñe, eso ayuda a la gente a tener más cultura de la imagen. Lo que es una pena es que con la globalización hoy en día tengamos acceso a los anuncios de Nike y no a las películas de Pasolini. El cine es como la cultura en general; es un plus añadido para la gente tener cultura sobre cine. También ayuda a alimentar nuestra capacidad crítica, nos ayuda a discernir lo que estamos viendo por televisión, por ejemplo, en cada momento. Creo que lo que no está bien es que sea tan difícil entrar en las escuelas de cine, no tienen que convertirse en un gueto, el elitismo no lleva a nada. Por otro lado el cine es una pasión, cuando encuentras gente que comparte esta misma pasión, lo disfrutas.
Ser cinéfilo es un pasaporte para un país de imaginación, de libertad, de belleza… Yo no me siento francés o español, me siento del país del cine.
17- ¿Cómo surge la idea para hacer “El somni?
La idea parte del hecho de que yo vivo en el campo y el coguionista también, hace mucho que nos conocemos y teníamos muchas ganas de hacer algo para reflejar el estado actual de la pagesia y la vida en un entorno rural. Teníamos el sueño de hacer el viaje mítico de la trashumancia; en la Provenza, de donde soy, se hacía. De pequeño recuerdo ver pasar el rebaño y pensar que quería marcharme con ellos.
Pensamos: si encontramos una persona que lo continúe haciendo, un pastor que siga viajando con sus ovejas, sería maravilloso. Buscamos en las casas, en las masías, y al final encontramos a un pastor que nos informó de que había un hombre que continuaba haciéndolo y que salía con las ovejas en primavera. Nada más ver a Joan “Pipa”, su cara, sus manos, sus gestos… Se veía que era una persona que daba mucho por cámara. Había hecho la trashumancia toda su vida, no era alguien que lo hiciera ocasionalmente. Y por encima de todo es una persona muy auténtica.
18- ¿Qué relación tenías con el tema?
No tenía particularmente relación con la trashumancia. El género documental trabaja con la realidad, para mí “El somni” es como una road movie a pie. Creo que para una película es muy atractiva la idea del viaje, es una idea muy literaria y a la vez muy cinematográfica.
19- En la película hay una idea muy marcada del tiempo como algo cíclico…
Un pagès vive con el año, marcado por las estaciones. En su día a día repite una serie de rituales, todo tiene sus ciclos. En su viaje con las ovejas sube a la montaña en primavera, pasa allí el verano y regresa en otoño. En “El somni” hemos juntado esos ciclos y hemos hecho lo mismo, una película con un inicio, un desarrollo y un final.
El estado actual del mundo rural era un tema que me interesaba realmente tratar, un tema que quería investigar profundamente. Por eso esta película es, desde mi punto de vista, un trabajo muy sincero y personal.
En algún momento llegué a pensar que las ovejas no iban a interesar a nadie; y qué, no pasa nada, a lo mejor aquí hay mucha más humanidad que en otras películas.
He tratado el tema como una ficción: no he puesto voz en off, no hay música, ni muchos otros elementos que utiliza el documental. La película entra con los personajes, vamos avanzando con ellos, nunca se dice dónde están, cuánto han andado, no hay cosas explicativas.
Los diálogos son un poco como los diálogos en una ficción, tienen su ritmo, su lógica... Existe una línea invisible entre ficción y realidad. Yo he utilizado herramientas propias de la ficción para hablar de la realidad; la película tiene poesía, y la poesía en el fondo es algo que fabricamos.
20- ¿Por qué has titulado el documental “El somni”?
Cuando estaba con la cámara filmando en medio del bosque a gente durmiendo pensaba qué estarán soñando. El pastor habla en un momento dado de sus sueños y mi sueño era realizar la trashumancia…
Hay como una idea de ensoñación en toda la película, lo que se presenta como realidad parece producto de la imaginación, de otra época. La realidad no es esa, es el ruido de los trenes, las obras, el matadero. Hay una cosa como muy utópica en este documental: en el fondo lo que vemos nos viene a decir que podemos salvar este mundo, la naturaleza, que no queremos una tierra convertida en fábrica nuclear y que queremos vivir en paz y armonía. Es algo colectivo, el ser humano sueña y con esa capacidad que tiene de soñar podemos hacer las cosas mejor.
El pastor es un personaje del imaginario colectivo: el que vende telefonía móvil lo hace como quien dice hace dos semanas, pero en la Biblia ya estaban los pastores, y si volvemos quince generaciones atrás seguro que todos tenemos un pastor en la familia. Yo he tenido el sueño de reflejar ese mundo y lo he querido compartir.
21- La sensación es que te has inspirado en la pintura para fotografiar tu película, como revelan algunos planos que recuerdan de alguna manera a la famosa obra “Los comedores de patatas”.
La pintura es la mayor influencia que tengo. El arte pictórico reúne retratos, paisajes y escenas sociales, como ocurre en mi película. A partir del retrato de una persona se intenta retratar la sociedad que le envuelve; a través del retrato del pastor retratamos la Catalunya rural, evocada, en filigrana.
Soy fotógrafo y siempre me he interesado mucho por las cuestiones sociales, en la línea de toda la fotografía que se hizo después de Magnum. Me gusta la cotidianeidad de la gente.
La pintura tiene la capacidad de retratar a los pobres, el pastor es un personaje que está fuera de la sociedad, a la sociedad no le importa. Y debería estar en el centro: hoy en día compramos carne pero no nos preguntamos qué hay detrás de eso. Si no hay pastores qué comemos, ¿ordenadores y teléfonos móviles? Cuando retratas gente en los márgenes la imagen que te devuelve te reenvía a lo que realmente es la sociedad. La imagen que tenemos de nuestra sociedad a través de la televisión es totalmente falsa.
22- ¿Cómo consigues que el pastor, el resto de personas que intervienen, las ovejas y hasta el perro se olviden completamente de la presencia de la cámara?
Es una pregunta un poco difícil de contestar. La cámara queda como invisible y eso tiene que ver, primero, con la relación que yo establezco con la cámara: yo la siento como una parte de mi cuerpo, como mi mano, mi ojo, es una prolongación de mí mismo, la llevo a todos sitios. En segundo lugar, hay un tiempo necesario para ganar la confianza del otro y hacer que desaparezca el espacio entre él y yo. Tengo que demostrarle que no le voy a hacer nada, que voy con buena fe, para que me deje entrar en su espacio.
Trabajo solo y lo hago todo, imagen y sonido. Tienes que estar solo y mantener un nivel de concentración y dedicación enorme. Así era también como los fotógrafos de Magnum conseguían imágenes tan espectaculares, que siempre nos han hecho preguntarnos cómo podían estar ahí, en ese momento, para captar esa instantánea.
Cuando llego a sentir la respiración de la persona que estoy filmando y esa persona siente la mía, entonces sé que lo he conseguido, estoy dentro de su espacio vital. Y no se trata de una cámara escondida, no estoy robando nada, es una cuestión de que la otra persona ha creído en tu buena fe.
23- El documental posee varias imágenes hipnóticas, como el rebaño atravesando los campos y los bosques, el vapor de una sopa muy caliente o el sueño del pastor, algo muy orgánico y tangible; otra vez, ¿cómo fotografías estos planos para conseguir este resultado?
Para mí es algo muy natural, espontáneo, en el mismo rodaje no me complico demasiado dándole muchas vueltas.
La palabra orgánica me hace pensar en Gaudí, a Gaudí no le salía nada que no fuera orgánico, él era incapaz de utilizar líneas rectas; somos orgánicos en el fondo, no es una estrategia.
La intención está ahí, y luego en el montaje puedes escoger qué imágenes quieres incluir. Para mí el rebaño de las ovejas es como el curso de un río de montaña, es sinuoso, tiene sus curvas, sus subidas y bajadas, tiene también una gran musicalidad y así es como he tratado de montar el documental.
24- Te interesaba retratar el mundo rural como un último reducto, la última expresión de algo que está condenado a desaparecer, ¿compartes una cierta nostalgia hacia ese mundo?
La idea primordial era mostrar el estado actual de la pagesia filmando a un señor de setenta años que repasa toda una vida y al que acompañamos en su último viaje con sus ovejas.
Yo vivo fuera de mi patria, este hombre es un nómada como yo. La nostalgia de un tiempo que fue y ya no volverá es bonita. El acordeón es un instrumento muy conocido en el campo, que en la película está presente y tiene una gran carga nostálgica. El protagonista se encuentra con pastores amigos que han abandonado el oficio. En una o dos generaciones España ha cambiado totalmente a nivel agrícola. Era un país muy agrícola que ha hecho un salto a la modernidad sin pasar por etapas.
Ahora hay una verdadera fascinación por la ciudad, yo en cambio vivo en el campo, en una casa que tiene cuatrocientos años, conozco a todos mis vecinos, hablamos todos los días, no cerramos las puertas con llave… Todavía se puede vivir así.
“El somni” sirve como metáfora para pensar un poco en las relaciones humanas, las relaciones con la naturaleza, con nosotros mismos y la relación con nuestro pasado. Y nos hace pensar si lo que nos interesa es tener el último móvil o hablar con nuestro vecino.