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Ocupa un puesto de privilegio en la nutrida cantera de actores argentinos cuyo rostro y talento resultan familiares al público español. "El hijo de la novia" fue el impulso definitivo a la carrera de Eduardo Blanco, una película que consiguió revolucionar la taquilla en prácticamente todos los países donde fue estrenada. Menos afortunada, pero igual de satisfactoria, fue su aventura televisiva: "Vientos de agua" podría estar entre lo mejor que ha dado la historia de la pequeña pantalla en nuestro país. Aguantó poco en la programación de Telecino, pero su lanzamiento en DVD se convirtió en un auténtico fenómeno de masas. En "Naranjo en flor" podemos ver a Eduardo en un registro alejado de la comicidad, lidiando esta vez con los gajes de ser un policía esquivo a punto de caer en las redes del amor. De la vida, del oficio de actor y de otras preocupaciones hemos podido hablar con él en esta entrevista.
1- ¿Cuáles fueron los títulos que marcaron tu infancia?
Es una pregunta que me cuesta muchísimo contestar, por supuesto no fue uno solo… Pero lo que realmente me marcó fue la experiencia de ir al cine por primera vez. No recuerdo exactamente cuál era el título del film, pero sí recuerdo que fui al cine con mis tíos y que vimos una película de Cantinflas. Fue una experiencia mágica. Yo tenía entonces 7 u 8 años, y no era muy habitual en mi familia ir al cine o al teatro, supongo, porque eran gallegos que venían del campo; lo que no hicieron en Galicia tampoco lo hacían cuando llegaron a Buenos Aires.
Más tarde, me influyó muchísimo toda una época importante del cine italiano, la comedia “a la italiana”…Hubo un grupo de directores, actores y guionistas italianos de increíble talento; por esa época tuve el honor de conocer el trabajo de Mario Monicelli, Fellini, Scola y Rossellini, películas excepcionales que llegaron a marcarme. También hubo una época del cine norteamericano, la de “All that Jazz”, “Serpico”…
Woody Allen es un director que me gusta muchísimo.
2- ¿Un actor al que admires?
No puedo contestar a esta pregunta porque no tengo poder de síntesis, son miles, millones. Si toda esta entrevista va a ser así podemos seguir hablando hasta la noche…
Bueno, te cuento: Nino Manfredi, Marlon Brando, miles, ¡no me hagas esto!, Javier Bardem, Miguel Ángel Solá…
3- ¿Un director con el que querrías trabajar?
Directores argentinos, españoles, mexicanos, yanquis, europeos en general… ¡Son muchos los directores!
Almodóvar, Álex de la Iglesia, Amenábar, Saura, Trueba, me olvido de varios y no tan renombrados, pero para citar algunos nombres de aquí.
En Argentina también hay muchos directores con los que me gustaría trabajar, y también en el resto del mundo.
4- ¿Una película en la que te hubiera gustado tener un papel?
Qué difícil. Tal vez en “Un lugar en el mundo”, película que me encantó.
5- ¿Una imagen que siempre recuerdes?
Hay una imagen que me impactó muchísimo cuando la vi por primera vez, que es de la película “Qué bello es vivir”, de Frank Capra. Comparten plano un tipo honorable que se encuentra en una situación desesperada, y un poderoso que intenta corromperlo. En un momento dado el personaje que interpreta James Stewart está tan desesperado que intenta estrechar la mano con el corrupto, dejando atrás todo compromiso ético y moral. En esa escena queda muy patente la lucha que el protagonista mantiene consigo mismo.
6- ¿...y una línea de diálogo?
Bueno, entendiendo que se ha transformado en un chiste, me viene a la cabeza una frase que se extrajo de una película y que ya forma parte del imaginario colectivo en Argentina. La que pronuncia Héctor Alterio en “Caballos salvajes”: <
7- Recomiéndanos alguna película que hayas visto recientemente.
Ahora mismo vengo de hacer de jurado en el Festival de Las Palmas y recomendaré la obra que obtuvo el primer premio (a todos nos gustó muchísimo) que es “Prince of Broadway”.
También “El violín”, una película mexicana, ópera prima en blanco y negro, me encantó. Claro que no es un trabajo muy popular, porque no está hecho para el gran público.
8- ¿Cómo llegas al oficio de actor?
Fue por culpa de una novia, que fue quien me llevó por primera vez al teatro. Eso despertó en mí una fantasía inmensa. Empecé a estudiar teatro y me daba cuenta de que me gustaba, hasta el punto de que no había otra cosa que me gustara más. Entonces mi entorno empezó a pronunciar frases del estilo <
A los 24 me decidí a dedicarme por entero a la interpretación, como una consecuencia de muchas cosas.
Pero todo empezó en el teatro, y sigo considerando que la formación de un actor debe ser necesariamente teatral.
9- ¿Con qué personaje te quedas de todos los que has interpretado?
No puedo elegir uno, hay muchos personajes y muchas películas que hice que me gustan; cada uno tiene que ver con momentos únicos. Se me antoja una pregunta parecida a la de ¿con cuál de tus hijos te quedarías?
10- ¿Puedes hablarnos de tu experiencia en televisión? Todavía nos lamentamos de lo ocurrido con "Vientos de agua", sin duda una de las mejores series que se han producido en este país…
La televisión es un medio maravilloso que no siempre se usa maravillosamente. Es un medio importantísimo que hoy educa casi tanto como los colegios. Y por la misma razón es también muy peligroso. Tenemos “Grandes Hermanos” para vaciar nuestros cerebros…
“Vientos de agua” es un proyecto que no recibió un buen trato por parte de la televisión y que, paradójicamente, se convirtió en uno de los DVD’s más exitosos de 2006. La serie cuenta con una página en internet que después de más de 4 años desde su realización tiene tanta afluencia que parece que estuviera todavía en el aire. Hubo una manifestación, sobre todo de argentinos, tras conocerse que Tele 5 iba a retirar la serie de su programación. “Vientos de agua” explica nuestra historia y va a quedar para la posteridad; creo que es el proyecto de mi vida porque he participado en él como creador y porque cuenta también la historia de mi familia. Campanella y yo colaboramos juntos y no fue en ningún momento un proyecto de trabajo, era una obra personal con la que queríamos explicar quiénes somos y, en definitiva, qué nos ha llevado a estar en el lugar en el que estamos. Es universal, y tiene muchas referencias a las situaciones que vivimos en la actualidad.
11- ¿Un consejo para alguien que quiere dedicarse a la actuación?
Que ojalá pueda responder a una vocación, y al deseo de llevarla a cabo: si es así, le va a ir muy bien. El triunfo no está necesariamente relacionado con el sentido hollywoodiense de la palabra, tiene que ver con ser consecuente con lo que uno desea.
12- ¿Crees que hay alguna solución para que el cine independiente sea visto por más gente?
Pienso que la mirada tiene que ser un poco más amplia: el gran problema en nuestras cinematografías está en un sitio diferente al de la producción (y es cierto que también esto es dificultoso y que se tiene que invertir dinero…). Pero el gran tema es qué hacer después con esas películas. Creo que tendrían que haber más políticas de estado, políticas culturales relacionadas con la distribución y la exhibición. Ya hay algunas que incentivan que haya producciones independientes, pero deberían estar para proteger y acompañar esas producciones. Sólo Francia protege mucho su mercado, pero nosotros hacemos poco para defender las obras que pueden tener en común un publico compuesto por 600 millones de hablantes.
Se produce, pero creo que no hay buenas políticas en el campo de la distribución, y el público no está habituado a buscar los títulos del cine independiente.
13- ¿Puedes hablarnos un poco de tus próximos proyectos?
Bueno, he hecho una película que todavía se tiene que estrenar en España, “Pájaros muertos”, dirigida por Jorge y Guillermo Sempere. El pasado mes de octubre rodé “La vida empieza hoy”, con Laura Mañá. Y en los meses de mayo y junio estaré rodando con David Serrano. También está pendiente de estreno la película “180º”, de Fernando Kalife.