"Me gustó mucho la última película de Sydney Lumet, “Antes que el diablo sepa que has muerto”.

Fuente: Cineuropa

Su filmografía incluye un gran número de títulos con los que demostró ampliamente sus cualidades para la comedia. Ahora Manuel Gómez Pereira se ha fijado un nuevo rumbo y ha regresado a un género en el que ya había probado suerte con "Entre las piernas". Su adaptación al cine de la novela de Imma Turbau "El juego del ahorcado" acaba de ser estrenada en las salas, una intriga protagonizada por dos adolescentes -interpretados en la ficción por Clara Lago y Álvaro Cervantes, nominado al Goya como Mejor Actor Revelación- que han crecido con un secreto. La película se centra en su historia de amor pero a la vez introduce elementos propios del thriller. Su cita es ineludible: en los cines desde el pasado viernes, 30 de enero.1- ¿Cuáles fueron los títulos que marcaron tu infancia?
Recuerdo una película que vi cuando era muy niño, y que en ese momento no entendí, pero que luego me marcó muchísimo: “Ciudadano Kane”. Mi madre me llevaba al cine desde los cinco años y la vi por primera vez con esa edad. Por supuesto, en ese momento no logré entenderla; tiempo después la recuperé. Fue un aprendizaje que hice a lo largo del tiempo.

2- ¿Un director de cine al que admires?
Billy Wilder.

3- ¿Una película que querrías haber firmado?
“El apartamento”.

4- ¿Un plano que siempre recuerdes?
Hay muchos, del maestro Hitchcock sobre todo. Ahora recuerdo una escena de “Cortina rasgada” en la que Paul Newman se tiene que armar de paciencia como profesor: sus alumnos le ponen la zancadilla y cae por una escalera. También me viene a la mente la escena final de “Vértigo”.

5- ¿...y una línea de diálogo?
Hay una famosísima; aunque suene a tópico, la que pronuncia Joan Crawfrod en “Johnny Guitar”, <>. Y también todo el diálogo de la escena final de “Con faldas y a lo loco”, no únicamente la última frase, el diálogo entero es fantástico.

6- ¿...y un personaje secundario?
El personaje interpretado por Fred MacMurray de jefe de Jack Lemmon en “El apartamento”.

7- Recomiéndanos algún título reciente.
Me gustó mucho la última película de Sydney Lumet, “Antes que el diablo sepa que has muerto”.

8- Puedes hablarnos de tu experiencia en televisión, ¿cómo la valoras, volverías a trabajar en este medio?
En televisión trabajé como ayudante de dirección y como productor. Es un buen medio para trabajar, aunque vives temeroso de la audiencia. Antes se podían rodar entre diez y doce capítulos de una serie del tirón; ahora ruedas según la audiencia que hayan hecho los primeros en emitirse. Aún así es un medio fantástico para trabajar, y sí, tengo en mi cabeza volver a hacerlo.

9- ¿Hay alguna novela que querrías adaptar? Sé que no eres muy partidario de llevar al lenguaje audiovisual el texto literario…
Sí, esto último es cierto. Hay novelas con las que es mejor no aventurarse, aunque te atrapen. Hay veces en las que el entusiasmo te hace creer que la novela es prácticamente el guión de una película en sí misma, y eso es mentira, naturalmente. Cualquier novela resulta muy difícil de estructurar para llevar al cine. La novela homónima en la que está basada “El juego del ahorcado” me atrapó por los sentimientos de los personajes, por la tensión. Todo se mueve en un mundo de sensaciones.
También hay novelas muy bien adaptadas al cine, como “En el nombre de la rosa” de Umberto Eco, convertidas en películas que no son esclavas de la novela.
Ahora mismo no tengo ninguna en mente, pero sí sé que repetiría adaptando otra obra en el futuro.

10- ¿35mm o rodaje digital?
Depende de la historia y depende de las necesidades de la puesta en escena, de la movilidad que necesites. Nunca he rodado en digital.
El digital funciona bien si tienes tiempo porque el movimiento de la cámara digital es más complejo. He rodado en Súper 16mm para “El juego del ahorcado” porque buscaba cierto grano y nos iba bien para ampliar a 1:85, a Scope. Buscaba darle un tratamiento diferente.
El digital está bien como formato, pero se tiene que perfeccionar.

11- ¿Cuál es la escena de tu filmografía que más te ha costado filmar?
De la película “El amor perjudica seriamente la salud”, una escena en la que Penélope Cruz se cuela en la rueda de prensa que los Beatles hacen en un hotel. Tuve que hacer un trabajo de incrustación en digital de un material que venía en 35mm, porque obviamente fue necesario rodar a Penélope en otro plano. Recuerdo también otra escena de “Entre las piernas” especialmente difícil, cuando el personaje que interpreta Bardem sale del coche en un atasco, en medio de un paro que reconstruimos de la ciudad por la muerte de Miguel Ángel Blanco. Creamos un gran atasco en postproducción. En el momento en el que Javier sale del coche el plano está tomado con grúa, era una toma de grandes dimensiones, rodarla fue bastante difícil.

12- ¿Un consejo para alguien que quiere dirigir o que está a punto de hacerlo?
Yo siempre me acuerdo de una frase que extraje de un libro que me resulta muy gracioso. Es un libro que tiene que ver mucho con la comedia y la ironía, se titula “Conversaciones con Hitchcock”, de François Truffaut. La frase: “A parte del talento, hay que tener salud y paciencia”.
Le aconsejo que vaya a por la historia que quiere contar, que sea resistente. Sobre todo que defienda su historia, que resista.

13- ¿Crees que hay alguna solución para que el cine independiente sea visto por más gente?
Es complejo por el sistema de distribución, cada vez es más una jungla. Al cine independiente le hace mucho daño la piratería. Y en este sentido los datos no son buenos, ya que España es el segundo país del mundo con mayor índice de descargas ilegales. El cine independiente, sobre todo el que se hace en Europa, cuenta con medios pero no con grandes presupuestos; competimos con películas enormes, de presupuestos grandísimos.

14- ¿La revolución digital nos permitirá ver más y mejores películas o simplemente nos dejará aturdidos?
Con el digital se podrá trabajar mucho cuando sea más ágil, fotográficamente puedes dominar mucho más, y los procesos químicos son más lentos…
El digital es más favorable a la creatividad.

15- ¿Qué opinión te merecen las escuelas de cine?
Son muy útiles: tienes la posibilidad de experimentar estudiando y esa política de pasillos va muy bien porque favorece el intercambio con gente que quiere lo mismo que tú. Es un marco perfecto para rodar sin tener la presión de lo comercial, y aprender sin esa presión es fundamental.
En el mundo profesional no puedes experimentar, siempre trabajas ciñéndote a unas normas. El paso por una escuela de cine puede ser muy positivo, sobre todo si se puede combinar con el trabajo en el cine, en la parte industrial, trabajando por ejemplo como auxiliar.

16- ¿Cómo se produce el encuentro con la novela de Imma Turbau -que además tengo entendido que es su primera novela- y cómo decides trasladarla a la gran pantalla?
Fue muy accidental, no tenía intención de adaptar ninguna novela. Acababa de rodar “Reinas” y estaba viviendo un momento de descanso. Leí una reseña del libro en la prensa y lo compré; “El juego del ahorcado” me atrapó.
Es una historia de adolescentes, la tensión que desprendía la novela, cómo los personajes se transforman a medida que pasa el tiempo, los sentimientos, que están a flor de piel, y ese suceso que tienen que afrontar, con el que han crecido, a parte de la historia de amor entre los protagonistas… Todo me gustó desde un principio.

17- ¿Cuáles fueron los elementos que más te llamaron la atención del texto para pensar en su posible adaptación?
Hay momentos en los que tú ves una historia y te interesa ver en realidad un guión en esa historia. Quizás porque tienes la sensación de no haber visto lo que te está explicando en mucho tiempo. “El juego del ahorcado” es una historia que a mí me gustaría ver como espectador: es reflexiva para los adolescentes y en sí misma logró traerme muchos recuerdos. Para mí era muy importante trabajar con dos actores que tuvieran la edad de los personajes en la novela.

18- ¿Te has inspirado en alguna otra película para encontrar ese tono de cine negro y crear la atmósfera de “El juego del ahorcado”?
Inconscientemente tienes una películas, también tienes a Chandler, Hammer, Boris Vian… El género negro es un género menor que afortunadamente ha ido trascendiendo; hoy podemos decir que hay muchas grandes películas de cine negro, como “El cartero siempre llama dos veces”. Los elementos característicos del género son la tensión, el temor, esa parte oscura… El deseo y la obsesión son dos temas muy clásicos del cine negro. En “El juego del ahorcado” esos temas se suman a una historia costumbrista de amor entre los dos protagonistas.
Los dos personajes están unidos por un secreto, y éste era un aspecto que me atraía mucho de la historia. David (interpretado por Álvaro Cervantes) aporta la parte más turbadora al relato.

19- En este género ya te habías adentrado con “Entre las piernas”. ¿Qué ingredientes resultan imprescindibles para que una intriga funcione?
Igual que la comedia, la intriga tiene una estructura fundamental. Yo he fundido una parte costumbrista con una parte más propia del cine negro o del thriller. El espectador tiene que ir descubriendo la información; el suspense está relacionado con la cantidad de información que maneja el espectador.

20- Hay una especie de consenso alrededor del casting de tu película. Todos coinciden en señalar que es un verdadero éxito. ¿Cuando preparabas la adaptación tenías ya en mente a tus protagonistas, Clara Lago y Álvaro Cervantes?
No, y es la primera vez que me ocurre. En los guiones originales, cuando estamos escribiendo los personajes, estos ya suelen tener cara y ojos. En esta ocasión quise descubrir dos rostros. Los actores tenían que tener la edad de los personajes en la novela: 17 años. Era bastante complejo porque estamos hablando de actores sin pasado, aunque Clara tenía más experiencia que Álvaro en este sentido. Pero rodar con ellos fue verdaderamente fantástico: el trabajo, el acercamiento con los dos, las ganas, el entusiasmo y la seriedad que demostraron merecen toda mi admiración.

21- ¿Cómo fue el trabajo de dirección de actores con ellos?
Pues fue el mismo proceso que con otros. Antes de rodar me gusta ensayar bastante. No preparamos la puesta en escena, pero leemos el texto varias veces, lo interpretamos y al mismo tiempo lo voy modificando, readaptando. Eso te da una realidad de la historia, te permite crear un espíritu de trabajo y al mismo tiempo puedes analizar la situación en cada caso.
El rodaje con Clara Lago y Álvaro Cervantes fue muy bien: ellos son muy serios y disciplinados. No hubo ningún retraso, a pesar de que para ellos el ritmo fue bastante intenso y que a veces disponían de poco tiempo para preparar el texto.

22- Como vicepresidente segundo de la Academia de Cine, y poco tiempo después de celebrarse la ceremonia de entrega de los Goya, ¿cómo ves la situación del cine español? ¿Qué nos depara el futuro?
Hoy se ven menos películas de las que se hacen por un problema de distribución. Hay proyectos serios, con directores y creadores serios detrás. Hay películas estupendas, buenas, mediocres y malas, pero la misma situación se da en Francia, en Inglaterra, en Italia… Sufrimos una deficiencia en cuanto a los presupuestos de que disponemos y eso hace que nos sintamos un poco devorados en esta jungla. La situación de crisis económica agrava todo esto y es probable que en los próximos años la producción cinematográfica nacional disminuya.

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