"Me gustaría hacer un documental a base de testimonios de terroristas."

Fuente: Cineuropa

Comprometido con la realidad que le rodea y atento a cada una de sus fisuras, Iñaki Arteta se propuso hacer un documental que reflejara el sufrimiento de cientos de miles de compatriotas vascos, muchos de los cuales se vieron obligados a abandonar su casa para huir de la violencia. Así,"El infierno vasco" -en cines a partir del viernes 7 de noviembre- presenta el conflicto desde su cara menos conocida, la de las víctimas. Un retrato que invita a una profunda reflexión, esperanzado en cambiar una realidad que afecta a ciudadanos inocentes.1- ¿Cuáles fueron los títulos que marcaron tu infancia?
Todo el cine que he visto me ha influido, pero no puedo determinar algo concreto.

2- ¿Un director de documental al que admires?
No soy nada mitómano, admiro la obra de muchos.

3- ¿Un documental que te gustaría hacer próximamente?
Hay un documental que me gustaría hacer en un futuro, pero que seguramente será imposible llevar a cabo, a base de testimonios de terroristas. Igual es algo que no podré hacer yo, que no podrá hacer nadie contemporáneo, o español… Creo que lo más probable es que nunca esté a mi alcance hacerlo.

4- ¿Por qué has escogido el género documental como forma de expresión?

En una época de mi interés por el cine, me pareció que era una forma de acercarme a la verdad. La ficción puede acercarse a la verdad y quizá sea mejor transmisora de la emoción que el documental. Creo que es más complejo contar ciertas historias a través del género documental.

5- Recomiéndanos alguna película que hayas visto recientemente.
“Una historia de violencia”
“Sueños de un seductor”
“El tren del infierno”
“Hacia rutas salvajes”

6- ¿Podrías hacer una valoración de tu experiencia en el medio televisivo?
Para televisión hice unos documentales de viajes; es un género que me parece muy bonito, comparado con lo que hago hoy considero que es bastante más ligero, ahora me parece hasta sencillo. Durante mucho tiempo me he dedicado a la fotografía. Me gusta mucho trabajar en la naturaleza, y en esos documentales que hice para televisión tuve la oportunidad de hacerlo, de buscar luces, de encontrar una buena fotografía en un entorno natural, algo que exige mucha paciencia… Valoro positivamente mi experiencia, porque la televisión -y en general cualquier otro medio- sirve como aprendizaje. La televisión te enseña a ser muy ágil y rápido en la resolución de toda una cantidad de cuestiones que se van presentando mientras estás trabajando.

7- ¿35mm o rodaje digital?
Para los primeros cortos que hice utilicé el 35mm y he ido bajando de formato, después utilicé el 16mm, HD, hasta llegar a un formato de MiniDV.
Lo cierto es que el formato no me importa nada.

8- En el rodaje, ¿improvisas o te ciñes al guión?
Las dos cosas; no me gusta tener un guión muy cerrado, por lo menos en documental. Estoy abierto a lo que pueda ir surgiendo, y me gusta grabar mucho para luego a la hora de editar tener más posibilidades.

9- ¿Cuál es la escena de tu filmografía que más te ha costado filmar?
Recuerdo especialmente difícil, por la enorme carga emocional que contenía, el testimonio que grabamos de una chica, víctima de la violencia de ETA (asesinaron a su hermana). Su mirada me impactó muchísimo.
Cada uno explicamos las cosas de una manera distinta, hay gente que tiene la capacidad de transmitir más, que tiene el poder de perturbarte a través de la mirada.

10- ¿Un consejo para alguien que quiere dirigir documentales o que está a punto de hacerlo?
Para el documental, igual que para la fotografía, es elemental aprender a mirar. Yo le aconsejo que se ejercite en eso, y hacer este ejercicio consiste en detectar lo más interesante que pueda haber a tu alrededor. No tiene que ver con motivos lejanos o exóticos. Hay que buscar lo exótico, lo interesante, cerca de nosotros. Conviene practicar esto, mirar a nuestro alrededor para detectar buenas historias.

11- ¿Crees que hay alguna solución para que el cine independiente sea visto por más gente?
No sé qué se puede hacer, es un cine minoritario, tiene su público y si se viera por más gente perdería su condición de cine independiente. El ejemplo lo encontramos en las primeras productoras americanas, ahora son majors. Creo que es algo por donde se empieza, pero luego se quiere llegar a más gente, llegar a las masas.
El cine independiente se caracteriza por ser un tipo de cine que se hace con menos medios, pero en cuanto existe la posibilidad de trabajar con un mayor presupuesto ya nadie quiere seguir en la línea anterior. Yo reivindico esta manera más libre de hacer cine, y eso también incluye la manera de ver cine, porque yo lo sigo pasando muy bien viendo las obras que engloba el llamado cine independiente.
Es importante señalar que cuando no tienes la presión del dinero puedes trabajar con una mayor libertad.

12- ¿La revolución digital nos permitirá ver más y mejores películas o simplemente nos dejará aturdidos?
Ha habido una democratización de los medios de producción, hoy cualquiera puede rodar una película en HD. Lo bueno es que se pueden sacar adelante ideas y proyectos gracias a eso, pero la contrapartida es que cualquiera puede adentrarse en este mundo con muy poca idea de guión y, en general, con muy poco respeto por el lenguaje cinematográfico. Los nuevos formatos pueden ser útiles también para aprender, pero sobre todo es muy importante no perder el respeto por el lenguaje.

13- ¿Desde tu punto de vista, son útiles las escuelas de cine?
Mi opinión es que todo lo que sea aprender en cine es útil.

14- Tú te formaste como arquitecto, vienes de un ámbito completamente distinto, ¿cómo empiezas a interesarte por el tema de la comunicación?
Cambié de ámbito a lo largo de mi vida de una manera muy natural; de lo que estudié y trabajé cuatro años, arquitectura, pasé a la fotografía, que me había gustado desde siempre. Mientras hacía fotografía profesional empecé a hacer cortos para cine, una cosa me llevó a la otra.
Soy una persona inquieta, me gusta explorar cosas nuevas: hay momentos en que me dedico a un ámbito, luego a otro. No he abandonado nada en este tiempo, la fotografía no me ha dejado de interesar desde que empecé a hacer cine, por ejemplo.

15- ¿Por qué “El infierno vasco”? ¿Qué te motivó a rodar un documental sobre esta durísima realidad?
En un principio una sensibilidad que se va generando en mí como ciudadano, también desde el mismo estatuto, una cierta identificación con las víctimas. Quise desarrollar un trabajo ambicioso que contara la historia con verosimilitud con el propósito de hacer reflexionar a la gente.

16. ¿El tema que te disponías a tratar te había afectado directamente, lo habías sufrido en primera persona?
Como cualquier ciudadano vasco que supere los treinta años. Comparto el mismo contacto con el tema que todos ellos. En mi caso, he tenido una sensibilidad -que ojalá hubiera tenido más gente- para hablar de esta problemática. Muchos han optado por el silencio, la mayoría de la sociedad opta por posturas blandas, no beligerantes, con el sistema de cosas; se mantienen al margen.

17- ¿Cómo encontraste a tantas personas dispuestas a hablar de su propia experiencia en relación a la violencia que vivieron en el País Vasco? ¿En qué consistió el proceso?
He encontrado a tantas personas porque verdaderamente hay tantísimas, es algo que ha afectado a cientos de miles de vascos; a muchísima gente.
Todas estas personas han decidido con valentía optar por la libertad y no callarse.

18- ¿Qué opinión te merece en general el nacionalismo?
Lo nacionalista lo hemos tenido cerca todos, de una manera cultural o de educación, y se trata de una cuestión religiosa que no tiene que ver con lo político. No tiene una base democrática, es una creencia en cosas que no existen, que no son demostrables. Es algo totalmente irracional, que tiene que ver con lo sentimental y no, insisto, con el ejercicio de la política. El corpus nacionalista está basado en grandes mentiras.
El nacionalismo ejerce una manipulación de la realidad con la gente y tiene un poder propagandístico constante que va atravesando todos los resquicios de la sociedad.

19- ¿Crees que el cine puede ayudar a cambiar las cosas?
Claro que sí, esa es la fe que tiene cualquier persona cuando trabaja en lo artístico, literario, cinematográfico… En clave de denuncia se pretende hacer reflexionar, naturalmente, que la gente reflexione sobre una realidad para que las cosas sean mejores y se tengan más argumentos para rechazar lo que ocurre.
Tengo la esperanza de que la película ayude a cambiar la realidad que vivimos.

20- ¿Qué te parecen los distintos acercamientos que desde el cine, a través de la ficción o el género documental, se han hecho del tema? ¿Y en este sentido, hay algún título que haya inspirado tu trabajo?
En mi opinión, los acercamientos a este tema han carecido de la sensibilidad de las partes que han sufrido en este conflicto. En las películas que se han hecho en los últimos treinta años no aparecen las víctimas del terrorismo. El cine de nuestro país ha hablado de un gran número de problemáticas sociales, pero sin embargo del terrorismo, que afecta a ciudadanos inocentes, casi no ha hablado. Creo que esta es una deuda pendiente del cine con la realidad social.
No me interesa prácticamente ninguna película que aborde el tema de las que se han hecho hasta ahora. El terrorismo es una realidad que se ha dilatado en el tiempo, pero aparecen muchos puntos de vista que lo presentan desde el mismo lado (el de los que ejercen el terror). Eso es sospechoso de que algo está ocurriendo.
Lo ideal sería que entre todas las visiones algunas se preocuparan por reflejar a los que sufren injustamente. También hay que analizar a los asesinos, pero desde mi punto de vista es más importante lo otro, preocuparse por las víctimas. De los asesinos sabemos de memoria lo que quieren y por qué.

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