"Lejano", comentarios del director André Techiné

Al principio había pensado en adaptar « El Limón » de Mrabet. Y luego, al descubrir el Tánger de hoy, me di cuenta de que era necesaria una trasposición. No tenía ni ganas ni dinero para hacer una reconstrucción. Además, me parecía absurdo que todos los personajes de la novela, marroquíes de pura cepa, hablaran francés. Poco a poco fue tomando forma otra historia : primero pensé en tres cuerpos en movimiento, Serge y el camión, Said y la bicicleta y Sarah y su scooter. Les fui acercando y desarrollando. Me dejé sorprender por su comportamiento. Y la historia se convirtió en un triángulo. Pero no sólo me interesaban sus relaciones personales. Lo que quería captar era su propio mundo y su apertura al exterior.

¿Por qué elige Tánger ?

No he elegido Tánger, lo único que he hecho ha sido conservarlo. El marco en el que se desarrolla el « Limón » se convierte en el espacio de LEJOS: un espacio fronterizo; a la vez puente y barrera. A un lado, África y los países árabes, y al otro, Europa y Norteamérica. Con personajes como Sarah y, sobre todo, Said que sueñan con el Norte. Y personajes como James, Emilie y François fascinados por el Sur. He optado por mostrar un Tánger moderno, una ciudad en plena mutación, es como una gran obra en la que los africanos esperan en las pensiones y en las calles de la medina para salir hacia Europa. Tradicionalmente es una ciudad en la que confluyen cuatro idiomas: el árabe, el español, el inglés y el francés. Ahora también se oyen lenguas africanas, principalmente el nigeriano. Todos estos idiomas circulan por la película. De este modo, Tánger se convierte en un verdadero personaje.

La película se divide en tres partes, separadas por tres carteles que indican el comienzo de una nueva jornada. ¿Por qué la historia se desarrolla en tres días?
La historia se desarrolla entre el momento en que Serge desembarca de Europa y el momento en el que vuelve a Europa. Es su paso por aquellas tierras. Su visita trastoca la vida de Said y de Sarah. Quería que el movimiento surgiera del tiempo. Este tiempo, claramente limitado, es un poco como la cara visible del iceberg. Quería que se pudiera adivinar otro tiempo, mucho más amplio. Tanto el de la relación de Serge y Sarah que perdura , como el de Serge y François marcado por el olvido, o incluso el tiempo frágil del encuentro fallido entre Said y François. O la huella del Tánger de ayer, a través del recuerdo de James. Entre importación y exportación, entre duelo y nacimiento, el tiempo va tallando la materia de la película.

¿Por qué introduce el contrabando en su historia?
En la primera versión del guión no había contrabando. Y luego, estudiando la situación, me di cuenta de que tarde o temprano los camioneros tenían que enfrentarse a este tema. No lo he hecho para introducir acción en la película, sino la libertad de Serge y su amor por el riesgo. Después de traicionar la amistad de Said y su amor por Sarah, suelta amarras y se hunde en lo desconocido. En seguida se da cuenta de que le están manipulando. Se convierte en el juguete de una estrategia que le supera. Hasta que llega al punto en que ya no sabe lo que trasporta realmente en su propio camión. Para todos estos episodios me he inspirado en testimonios reales. Pero lo que me interesaba era el desconcierto de Serge. ¿Qué sentimos cuando sabemos que hemos cruzado la línea?

Serge cada vez está más aislado, al revés que Sarah que cada vez está más arropada. Las mujeres van aumentando su presencia.
Cada uno de los tres días que componen el relato retrata un país diferente. El segundo día nos muestra a Farida y Emilie. Emilie está atormentada por la pérdida de su hijo. Había que hacer lo más visible posible esta ausencia que la carcome. Farida está embarazada por primera vez en su vida y a una edad avanzada. Pero el miedo de Farida y el luto de Emilie no impiden una tregua. La casa de Farida se convierte en un refugio, un momento de felicidad. Y estas dos mujeres, extrañas entre sí, encuentran, a través de la hospitalidad, una especie de sosiego.

¿Said representa a estos jóvenes marroquíes que carecen de futuro si no abandonan su país?
Al menos, eso es lo que dice James. En realidad, lo he sacado de Paul Bowles. Todas las réplicas de James en los diálogos están sacadas de una entrevista que el escritor concedió a la revista “Detroit”. Para mí, Said es un personaje que tiene valor en sí mismo. No es representativo de lo que sería un punto de vista sobre la sociedad marroquí. Muchos marroquíes quieren pasar al otro lado, ir a Europa. Les llaman los “quemados”. Said tiene el mismo objetivo que el resto, pero se las arregla el solito, sin ayuda de nadie, y lo que hace con su vida sólo le incumbe a él. Quería preservar el misterio de este gesto que le pertenece. Al mismo tiempo, no es un secreto. Todos saben lo que quieren, pero cuando habla públicamente, si le preguntan, lo hace como alguien que estuviera representando un papel. Porque su deseo no es discurso y se resiste al discurso de los demás. François lo pondrá a prueba y el dócil Said saldrá indemne.

¿Es un personaje al que no le gustan ni las mujeres ni los hombres?
Eso es lo que le dice a François. Quizá le conviene decirlo. Como todos, sólo dice lo que quiere. No hay transparencia en los diálogos. Lo que está claro es que le gusta su bicicleta. Es el único bien que posee. Y también le gusta el camión de Serge. Es a la vez un juguete, un alojamiento, una manera de ganarse la vida y de viajar. Para Said es una máquina de sueños. En la fatalidad social en la que se encuentra, estar vivo es estar en movimiento.

Sarah está entre Serge y Said. Háblenos de su posición...
Sarah vive con Serge los avatares de una dependencia amorosa. Unas veces el exceso y la impaciencia sexual, otras veces la fuga y la separación forzosa. Pero ella va a poder salir de esta impotencia y reconciliarse con el mundo. Con Said, los sentimientos son menos violentos, menos visibles, no sólo por la relación de clase. Cada vez que Said se atreve a hablar francamente, ella le hace callar y cada vez que ella le pide que le abra su corazón, él se calla. Pero sin querer hacer sicología barata, creo que a través de las miradas, los gestos, los silencios y los reproches de cada uno, podemos adivinar un lazo que les une...

¿Cuál era su voluntad como director a la hora de rodar esta historia?
La preparación fue muy larga. Por una parte, por el casting, en el que teníamos que encontrar actores desconocidos que hablaran árabe y francés. Por otra parte, por la particularidad de las localizaciones, puesto que los espacios tenían que cambiar en el transcurso de una misma escena. Es una película de exteriores. Mi preocupación era dar con estos decorados la mayor presencia posible a la imagen y al sonido. Sentía el peligro de dejarme arrastrar por el exterior y, al mismo tiempo, quería hacerlo mío. Evidentemente tenía un hilo conductor, seguía a mis personajes pero sentía que tenía que ampliar mis horizontes. La película se rodó en vídeo por razones estrictamente económicas. El equipo era ligero. No me suponía ningún problema la ley del número en el plató. Me permitía una mayor libertad de movimientos. La relación con la película era más simple y más directa. Al mismo tiempo no quería que la energía de la cámara llevada fuera visible u ostentosa. Como no disponemos de ninguna tramoya, inventábamos sistemas de sustitución para los movimientos de la maquinaria. Los planos estaban muy elaborados, sin improvisación. Yo no quería que la simpleza del rodaje diera a la película un carácter austero y experimental. Más bien quería darle un aire de película de aventuras. El lujo era poder rodar cronológicamente. Si me atenía a la continuidad del tiempo de la historia, podía permitirme cambios de velocidad y digresiones como pueden aparecer en la vida real dentro de un mismo día.
 

Publica un comentario

unnamed

Sin comentarios