Las Palmas # Día 3
Tras la decepción sufrida por "Saturn Returns," película recibida con gran expectación, despedida con enorme decepción, decidimos dedicar la jornada a dos nuevos directores y a dos consagrados maestros. Un "juguetón" realizador argentino y el viaje reflexivo de Luis Miñarro son nuestros descubrimientos. La ópera prima de Grandriex y "El dulce porvenir" de Egoyan, nuestras apuestas seguras.
1.- Castro D. Alejo Moguillansky Argentina, 2009
¿De qué va?
Castro corre. Ha dejado su vida atrás, y sobrevive escondiéndose en una habitación en una pequeña ciudad. Está solo. Pero Celia aparece en su vida. Ella es joven, bonita, y a veces cruel. Celia y Castro sobreviven juntos sin trabajo ni dinero. Podría decirse que aman el uno al otro. Un día abandonan la pequeña ciudad y se dirigen a la capital, en busca de un nuevo refugio y trabajo. Mientras tanto, la pareja es perseguida por un complot: un viejo maestro de Castro, Samuel, lo necesita; su ex-mujer, Rebecca, lo sigue amando; Willy, el cínico, no se sabe por qué; y al desgraciado Acuña le pagaron para hallar a Castro.
Conclusiones:
Novedosa y creativa propuesta "godardiana" que tiene en la voluntaria y visible impostación su principal arma. La persecución sufrida por su protagonista a lo largo de toda la película funciona como McGuffin y se erige en el vehículo principal para el lucimiento de una trama cuya narratividad y retórica son principal seña de identidad. Con una frontalidad interpretativa completamente teatral, la trama surrealista y el tratamiento cómico de "Castro" remiten claramente al Godard de "Al final de la escapada" o "Bande Apart," convirtiéndose así en un constante y cómico surreal juego de palabras que tiene el mérito de empatizar con el espectador. Una de esas necesarias películas que siempre aportan aire fresco en un festival.
2.- Blow Horn D. Luis Miñarro España, 2009
¿De qué va?
"Blow Horn" está resuelta como si se tratase de un Mandala, término de origen sánscrito que designa los diagramas circulares simbólicos característicos del pensamiento hinduista y budista. El protagonista es el Lama Jinpa Gyamtso, nacido en Terrassa, cerca de Barcelona, monje desde 1989 y director de varios centros de budismo tibetano en España. La cámara acompaña a un grupo de amigos que emergen de su retiro espiritual para emprender un viaje a la India. Allí, la aparentemente inalterable vida cotidiana demostrará no ser un impedimento para las búsquedas personales.
Conclusiones:
Blow Horn es el viaje de la vida. Luis Miñarro centra su segunda película en todos aquellos que dedican su vida a intentar reflexionar acerca de su propia existencia. Para ello les acompaña durante un viaje elegíaco de tres años de duración en el que su cámara, al igual que todos sus personajes, se dedica únicamente a contemplar y grabar este proceso de meditación. Gratificante documental que cumple con la difícil misión de transmitir toda su esencia reflexiva al espectador y lo hace siempre desde la distancia, sin incidir ni condicionar en ningún momento todo aquello que graba.
3.- Sombre D. Philippe Grandrieux, Francia, 2009
¿De qué va?
Jean mata, él encuentra a Claire, ella es virgen. Claire ama a Jean. Ella reconoce a través de los gestos de Jean su falta de tacto su brutalidad, reconoce aquello que secretamente la retiene, a ella también, fuera del mundo. Lllena de desesperación hasta ese momento, de desesperación de una vida no vivida, este hombre la devuelve a la luz. Es un cuento. El amor es lo que nos salva, aunque sea un amor perdido.
Conclusiones:
Primer largo de ficción de Grandrieux y premonición de lo que sería “La vie nouvelle.” A medio camino entre la ficción y el cine experimental, el realizador galo ofrece una cruda reflexión sobre la necesidad de amar de las personas y nos presenta una instintiva, brutal y salvaje historia de amor llena de carga sensitiva. Ambos quieren pero no saben amar. Dos almas errantes, la de un asesino inadaptado y la de un espíritu vacío, convergen en una sugestiva relación cuyo sentimientos son excelentemente transmitidos mediante una contundente propuesta formal que destaca por el minucioso trato en el sonido y un inconfundible estilo en el que a base del reiterado uso de siluetas, incrusta los cuerpos en el paisaje y los rueda situando siempre la cámara a flor de piel . Desasosegante pero vibrante debut de un director que con sus siguientes dos películas se confirma como uno de los cineastas más personales del actual cine europeo.
4.- El Dulce Porvenir D. Atom Egoyan Canada, 1997
¿De qué va?
Poco después del trágico hundimiento de un autobús escolar en el hielo, un abogado de la ciudad desata la ira de la gente del pueblo. En una atmósfera de sospecha y duda, una dolescente consigue volver a unir a la comunidad de la mano de un abogado dispuesto a sacar tajada de la desgracia. Esta es la historia de una chica que posee una encomiable valentía, enfrentándose a un hombbre de muchas respuestas pero pocas preguntas. Es una historia sobre reparar las heridas profundas del alma y las decisiones morales que se deben de tomar en el momento de curarlas.
Conclusiones:
En nuestra crónica de ayer afirmábamos que “Chloe” no contenía la verdadera esencia del cine de Egoyan, una esencia que precisamente, contiene en todas su vertientes “El dulce porvenir.” Hablamos de la capacidad atmosférica, casi hipnótica, de una delicada, exquisita y sutil película que reflexiona acerca de temas tan interesantes en la filmografía del director canadiense como lo son las heridas sufridas por los devastadores efectos de la pérdida de nuestros seres queridos, las decisiones morales y las relaciones humanas, articulándose todas ellas desde la metáfora que sugiere "El flautista de Hamelin," un cuento que sirve de acertado hilo argumental al trasfondo de la película. Todo ello envuelto en un bello y pulcro estilo formal en el que la nieve y la sugestiva dimensión que ésta aporta a la puesta en escena convierte “El dulce porvenir” en una de las películas más carismáticas de Atom Egoyan y una fiel adaptación de la novela de Russell Banks que, al igual que "Aflicción," lleva en su atmósfera el sello de su escritor siempre presente. Un auténtico placer.