"La Vida de Pi" ¿el mayor espectáculo jamás rodado?
Podría significar un estrepitoso fracaso, él lo sabía. La carísima adaptación de un best seller premiado con el Booker Prize por el director de "Hulk" es como para que todo gran estudio, incluso el propio Ang Lee, se echara a temblar. Pero no, podemos respirar tranquilos, finalmente no ha sido el caso de "La Vida de Pi". La novela del canadiense Yann Martel trasladada a la gran pantalla se torna en un espectacular cruce entre "Náufrago", "El arca de Noé" "We Bought a Zoo", "The Fall", "Avatar", o incluso, "Slumdog Millionaire". Cuento extraño, sugerente y con gran potencial (de premios) el escogido por Ang Lee para explorar también el 'maravilloso mundo' del 3D. ¿El mayor espectáculo jamás rodado?. Si no lo es, cerca anda.
Primero parecía que sería M.Night Shyamalan, luego Alfonso Cuarón, posteriormente Jeunet, hasta que finalmente, el proyecto caía en manos del director de "Tigre y dragón", quien, además, hace las funciones de productor. El guión corre a cargo del responsable de Focus Features, James Schamus, habitual colaborador con el que saboreó las mieles del éxito en "Brokeback Mountain" y "Deseo, Peligro" pero también en fracasos comerciales como "Hulk" o "Destino Woodstock". ¿El cuento en cuestión?.
Pi Patel vive en el zoo de Pondicherry, India, del que sus padres son propietarios, donde sus únicos problemas son que sus compañeros de colegio no le vacilen por su nombre real, que su hermano mayor no lo machaque demasiado, y por lo demás, disfrutar al máximo del profundo amor que siente por su novia...hasta que un día, descontentos con la situación política del país, sus padres deciden venderlo todo y emigrar a Canadá.
La familia al completo se embarca junto algunos de los animales del zoo que pretenden vender en Estados Unidos rumbo a su nuevo país. Pero ese carguero nunca llegará a su destino, se hundirá una noche en medio del Pacífico dejando a Pi a bordo de una barca salvavidas en compañía de una cebra con una pata rota, una hiena que muerde, un orangután con nombre de zumo de naranja, y Richard Parker, dicho de otra forma, un tigre de bengala con nombre de humano.
Punto de inflexión, a partir del cual, la película nos muestra, siempre en primera persona, la lucha por la superviviencia de Pi, de como se enfrenta a su desesperada situación, su constante lucha entre la vida y la muerte y de todo aquello que pasa por su mente en su día a día; desde sus problemas de 'convivencia' con Richard Parker a procurarse el sustento diario, el mantenimiento del bote, o sus conversaciones interiores con Dios.
Con tan ambiciosos (que no pretenciosos) mimbres, Ang Lee arriesga con éxito y logra una película formalmente descomunal y cautivadora. Su grandioso minimalismo (cuenta con muy pocos elementos pero extremadamente potentes) nada tiene que envidiar al ostentoso poderío visual desplegado por "Avatar", ni tampoco a su hipnótico empleo del 3D. Tan sobria como espectacular, tan realista como fantástica, tan divertida como desoladora, "La Vida de Pi" tiene todos los boletos para convertirse en una de las grandes protagonistas del Oscar 2013 y uno de los grandes blockbusters de los últimos tiempos.
Y así, lo que prometia acabar en una debacle de proporciones épicas, acaba por rugir de forma voraz erigiéndose en un incontestable logro artístico destinado hacer historia como una de las fábulas más espectaculares y esperanzadoras jamás rodadas en la historia del séptimo arte. En dos palabras: Richard Parker.