"La comida es una ceremonia de la vida, en Dieta mediterránea quería reflejar esto, esa alegría de vivir, de comer y de amar"

Fuente: Cineuropa

Guionista reputado, director de "Sin vergüenza" e "Inconscientes", ganador del Goya por su trabajo en "Todos los hombres sois iguales", Joaquín Oristrell presenta ahora su nuevo trabajo. "Dieta mediterránea" es una comedia que toma como referencia el mundo de la gastronomía para presentar a su protagonista, una mujer audaz y valiente, capaz de cumplir con todos sus objetivos en la vida; principalmente el de sentir. Su amor se reparte entre la cocina (para la que demuestra tener verdadero talento), dos hombres totalmente opuestos y su deseo de formar una familia. El personaje vive obsesionado por encontrar el sabor de la vida. Mar, aroma y sensualidad se confunden en esta obra con la que Joaquín rinde homenaje a la alegría de vivir, de comer y de amar. En cines a partir del próximo 6 de febrero. . Has comentado en una entrevista que “en las cocinas de las casas y de los restaurantes es donde pasan las cosas más interesantes”. ¿A qué te refieres, puedes explicarlo?
Bueno, nos gusta por ejemplo ir a un restaurante y que nos sirvan un plato, pero el drama, el argumento, ocurre en la cocina y en esta situación nosotros no somos partícipes. Existe una metáfora entre la cocina y la vida. En la cocina se mezclan ingredientes para que lleguen a alguien que lo disfrute. Uno muchas veces intenta parecer quien no es y se “ingredienta”. Es la cocina de la vida: trabajamos mucho para ser comidos.

• ¿Es tal vez por eso por lo que la gastronomía ocupa como tema un lugar destacado en el trabajo que has desarrollado como guionista y director?
Sí, porque los mediterráneos somos gente que vivimos en gran medida alrededor de la comida. Si hacemos un repaso a nuestras vidas, siempre habrá imágenes de vino, celebración, familia alrededor de una mesa… Nuestra vida está estrechamente relacionada con el comer, hemos hecho de la nutrición un arte y un estilo de vida. Pero es algo muy nuestro, porque por ejemplo las civilizaciones anglosajonas lo tienen mucho menos. En una película norteamericana la comida puede ser con frecuencia un acto sin importancia, rápido, delante del televisor, puede ser un paréntesis para pasar enseguida a otra cosa… Para nosotros la comida es más un acto social, ocurre lo mismo con el resto de habitantes de los países bañados por el Mediterráneo. Nacemos y lo primero que hacemos es ir a la teta de nuestra madre para alimentarnos. Cuando todos los demás placeres desaparecen, la comida es el que permanece hasta el final.
La comida es una ceremonia de la vida. En la película quería reflejar esto, esa alegría de vivir, de comer y de amar.

• ¿Qué tiene la cocina para convertirse en un tema tan cinematográfico? Como espectadores, ver el proceso de elaboración de un plato nos hace soñar… Visualmente es un tema muy agradecido, ¿cómo se consigue eso?
Lo que ocurre es que es algo que todo el mundo entiende. Se han hecho grandes películas sobre esto, “Comer, beber, amar”, de Ang Lee, o “Como agua para chocolate”, también Peter Greenaway ha tratado el tema… “Fanny y Alexander”, que es una de mis películas favoritas, también mostraba el proceso de preparación de la comida justo antes de que tuviera lugar el encuentro de la familia alrededor de una mesa.
Se ha creado un género en sí mismo relacionado con la sensualidad de la comida, con los olores, los gustos… En la vida hay momentos amargos, dulces, salados y ácidos, como los sabores que experimentamos a través de los alimentos. En este último año el cine ha dado grandes títulos alrededor de temas como el nazismo, el aborto, el holocausto judío. Sólo hay que ver las películas que han sido seleccionadas para los Oscar. “Dieta mediterránea” queda muy lejos de esos temas, en contraposición a eso yo he querido ofrecer a los espectadores el mar, la cocina, la sensualidad.
Definitivamente son temas mucho más agradecidos.
Sí, yo también lo creo.

• ¿Cuál es tu relación con el mundo de los fogones? Personalmente, desde qué punto de vista te interesa más… ¿Te gusta cocinar o prefieres comer? ¿Eres un gran gourmet?
Soy buen comedor y no soy mal cocinero. Me fui muy pronto de casa con una vespino y una mochila, me fui a vivir la vida. Éramos un grupo de gente, chicos mayoritariamente, que no habíamos entrado prácticamente en una cocina durante todo el tiempo que estuvimos en casa de nuestros padres; no sabíamos ni cómo sacar los espaguetis del envoltorio. Tuvimos que aprender rápido a cocinar porque era necesario. Ahora cocino de vez en cuando, sobre todo en verano que es cuando tengo más tiempo. Disfruto mucho viendo comer a los otros lo que he cocinado, me gusta ese viaje de la cocina que tiene que ver con cómo preparas un plato, cómo lo haces, ese momento en el que piensas cómo vas a sentar la gente a la mesa…

• ¿Cómo te has asesorado en este ámbito, primero para escribir el guión y, posteriormente, para rodar la película?
Yolanda García Serrano y yo contactamos con una persona, André Bonnaure (en la película se interpreta a sí mismo), que está considerado el mejor especialista en foie; él fue quien nos dio una primera impresión sobre el mundo de la cocina, su funcionamiento, sus jerarquías… En el momento de avanzar en el tema fuimos a ver a Ferran Adrià. A Ferran le gusta mucho el cine y disfruta enormemente con su trabajo, él nos dio una master class y nos presentó a Alain Devahive, que había estado colaborando con él en su taller. Alain nos acompañó durante todo el rodaje, él fue quien nos asesoró y quien se encargó de la preparación final de los platos que se pueden ver en la película. En “Dieta mediterránea” todas las personas que trabajan en la cocina están relacionadas en la vida real con este ámbito.
También hablamos mucho con Carme Ruscalleda, ya que al ser una cocinera de enorme prestigio, dirigir su propio restaurante, ser mujer y tener varios hijos creíamos que tenía muchos puntos de conexión con nuestra protagonista, Sofía (personaje que interpreta Olivia Molina).
La gente del mundo de la hostelería en general se encuentra muy abierta al cine.

• “Dieta mediterránea” pretende hablar en tono de comedia de una forma de vida, de los valores familiares, culturales que rigen en estas latitudes… Pero también es transgresora en cuanto al triángulo amoroso que presenta ¿Cómo concibes esta relación a tres? ¿Puedes hablarnos de cómo fue el proceso de escritura, de elaboración de estos personajes?
Sí, en este punto habría que hablar de que confluyeron dos factores: por un lado, esa relación es una metáfora de la evolución de uno de los personajes en la cocina. La protagonista, Sofía, empieza haciendo patatas bravas en el restaurante de playa de sus padres, pero luego su cocina se va sofisticando, acaba haciendo una cocina avanzada y emocionalmente el personaje también se va haciendo cada vez más complejo. Por otro lado parte de la consideración de que los seres adultos tenemos que aprender a probar. Para mí, esa actitud de “esto no, no quiero probarlo” es una actitud muy infantil que no te conduce a nada. Cuando uno es adulto tiene que probarlo todo y luego elegir. Sofía está entre dos hombres, un ángel (Toni, el personaje de Paco León) y un demonio (Frank, interpretado por Alfonso Bassave). Uno le dice, quédate, ten hijos conmigo, sé la reina de la casa, y el otro, trabaja, vuela, vuélvete un poco loca.
Ella es capaz de conciliarlo todo. Es un personaje femenino que arrastra a los hombres que tiene a su alrededor; es ella la que propone, la que decide. A lo largo de mi vida yo siempre he mantenido una relación muy estrecha con el género femenino, a mí las mujeres me gustan muchísimo, pero en muchos casos los hombres buscamos a una mujer que sea nuestro espejo. Esta mujer no es un espejo, es una referencia. En los tiempos que corren parece que el hombre está en disposición por fin de abandonar el trono. Los personajes de Toni y Frank se resisten, patalean un poco, pero luego siguen a Sofía en sus decisiones porque son conscientes de que ella tiene esa capacidad de liderazgo. Además yo tengo la teoría de que somos muy proclives al número tres.

• Precisamente de eso quería hablar, del número tres. Lo comentabas en la rueda de prensa, ¿puedes desarrollar un poco más esta idea?
En alguna época de nuestras vidas hemos tenido una pareja y otra persona, también recordamos haber oído hablar de unos tíos que siempre iban a comer con aquella señora, etc. Y esto ocurre porque somos un pueblo muy dado a salir, a charlar, a compartir, y para todo esto el tres arbitra muy bien, la pareja necesita ese refugio, ese contrapunto. En el mediterráneo esta fórmula nos funciona muy bien. Lo que planteo en la película, obviamente, es una relación a tres llevada al extremo sobre todo en el plano sexual. Sofía y Toni participan tanto del vínculo que establecen con Frank, que en el fondo siempre había ido por libre, que de alguna manera acaban adoptándolo.

• ¿Te interesaba romper esquemas, acabar con ciertos tabúes?
No, en realidad lo que yo quería es que el espectador entendiera, que asumiera ese triángulo como algo posible, que se puede llegar a vivir. Estamos capacitados para romper barreras, aunque luego muchas veces eso sea sólo en apariencia. Un hombre puede tener un muy buen amigo y aunque quiera expresarle su afecto le resulta muy difícil; a los hombres nos cuesta mucho expresar el amor por otros hombres, las mujeres en ese sentido habéis diseñado otro tipo de códigos, mucho más efectivos. A mí me asusta la gente tan joven que se refugia en el ordenador y que sustituye el gesto, la palabra, la cercanía, por algo tan impersonal, aunque a través de internet son capaces de construir relaciones muy íntimas que les generan también dependencia.

• ¿Por qué crees que cocina y sexo casan tan bien?
Porque cubren dos apetitos del ser humano, necesitamos comer para vivir y tener pareja para reproducirnos, aunque ello no quiera decir que tengamos que comer únicamente para vivir o tener pareja únicamente para reproducirnos, afortunadamente. Son dos pulsiones necesarias para vivir, para permanecer; nosotros las hemos elaborado, las hemos cultivado, le hemos puesto arte a todo eso. En el fondo son dos pulsiones que hemos sabido convertir en algo más, que hemos sabido trascender.
Ambos actos serían groseros vistos desde fuera: si pensamos en la imagen de cuando masticamos, la saliva, todo eso… Ya ni hablemos del plano sexual: cuando éramos niños nos producía una aversión total, nuestra percepción es radicalmente distinta ahora que somos adultos. Esto es así porque les hemos sabido encontrar a las dos cosas una vuelta más.

. Me interesa mucho el personaje de Sofía, gracias a ella “Dieta mediterránea” es una película, se podría decir, feminista. ¿Tu propósito era reivindicar ese cambio de roles que se está produciendo en la sociedad actual, mostrarlo en todo su dimensión? Familiar, laboral, social… también en el sexo.
De alguna manera sí. El personaje de Sofía es una mujer que llega a las cosas porque las siente. Quería encontrar gente para esta película que no llegara a las cosas por motivaciones intelectuales (como ocurría, por ejemplo, con los protagonistas de una película que hice hace unos años, “Inconscientes”) sino porque las sienten. Ella es una persona muy pegada a la tierra, pero sobre todo al mar. Es una mujer cambiante que se mueve por su necesidad de comunicarse con la gente a través de lo que cocina.
Sofía es una mujer que se deja comer. En la construcción del personaje ha tenido mucho que ver la elegancia natural de Olivia (Molina), que ha sido capaz de tener un rol femenino muy marcado y a la vez un rol muy masculino en el aspecto de que no se deja pisar. Muchas mujeres que están ahora entre los 30 y los 40 vienen de madres parecidas, son ellas quienes ahora recogen el testigo para tirar adelante en esta línea. Los hombres intentan domesticarla, decirle “el plan que debes seguir es este”, “ahora debes hacer esto”, ellos intentan llevarla por su camino pero ella sabe perfectamente lo que quiere. Cuando en la película vuelve de su experiencia en Francia, sabe que no quiere renunciar a nada y que no tiene porqué hacerlo.

. Como comentas, el personaje que interpreta Olivia Molina es quien toma las decisiones, hay una confianza ciega en que conseguirá todo lo que se proponga y más. ¿Podría ser para ti Sofía el paradigma de la mujer hoy?
Sí, porque es una mujer que ha pasado por muchas etapas. Ahora se da el derecho de sentir, de cumplir con todos sus objetivos en la vida: tener hijos, trabajar siempre que tenga voluntad y gente a su alrededor que la apoye. En la película no la vemos demasiado haciéndose cargo de los niños, es sobre todo su marido Toni y sus padres quienes se ocupan. Ella tiene un núcleo familiar fuerte, que es algo común en todas las sociedades mediterráneas.
Se da cuenta de que es un ser humano completo, con derecho a la ambición, al respeto y a cumplir con sus objetivos. A las mujeres en el cine de hoy siempre se las presenta con un marcado sentimiento de culpa y al final siempre se las castiga. Yo quería todo lo contrario para mi protagonista.
Incluso en algunas películas hechas por gente muy joven, no me gusta nada comprobar la mirada que existe sobre la mujer hoy. Es casi una mujer florero, lo único que inspira parece ser el que le digan “qué buena que estás”. Eso me aparta, me aleja muchísimo de esa concepción porque yo he vivido mucho de la relación con la mujer a lo largo de mi vida.
El cine que encuentro más igualitario en este sentido es el cine francés: en las películas francesas hombres y mujeres se relacionan al mismo nivel con una gran soltura. Yo creo que se puede mirar a la mujer con mucho amor, con deseo, sin tener por ello que convertirla en un objeto.

• En qué faceta te has sentido más cómodo, ¿en la soledad, ese trabajo más directo con otro colaborador en la escritura del guión, o dirigiendo a todo un equipo durante el rodaje?
Me gusta mucho escribir, y también dirigir. El acto de escribir es más creativo porque partes de cero, eres como un dios creando un universo. Con Yolanda hay muchísima complicidad, hace mucho tiempo que trabajamos juntos. En la escritura yo encuentro el placer real.
La autoestima, la valoración, te la da el rodaje: tienes un equipo de mucha gente pendiente de ti, esperando a que les des instrucciones. Lo que más placer me produce en el rodaje es el trabajo con los actores. Hay un primera parte con ellos, un primer encuentro en el que hay una necesidad de gustarse pronto, pero es una sensación que dura toda la película. En todas las escenas se duda; en las comedias es muy difícil encontrar el tono en el que trabajar.

• Mientras escribías el guión, ¿tenías en mente algún actor para que hiciera el papel de cada uno de los personajes?
Perdí esa costumbre hace años, porque luego la realidad era que finalmente no podía contar con los actores que tenía en mente en la mayoría de los casos. Prefiero basarme en gente que conozco, busco a gente a mi alrededor que sea de verdad, personas conocidas pensando en qué me dan esas personas a mí.

• ¿Crees que el humor puede ser una buena receta para combatir la crisis e inyectar cierto optimismo?
Yo creo que sí, la comedia siempre está ahí, Aristófanes, Plauto, en todas las culturas ha habido tragedia, drama, pero también siempre comedia. Cuando aparece la sombra de la crisis, la comedia ayuda a quitar miedos y resta importancia a los problemas. Contribuye a cambiar el punto de vista sobre las cosas, es un quita miedos muy importante.

FILMTEST

1- ¿Cuáles fueron los títulos que marcaron tu infancia?

"Hatari", "La taberna del irlandés" y "Ben Hur".

2- ¿Un director de cine al que admires?
¡Muchos! El que resultó definitivo fue (aunque en mi caso parezca raro) François Truffaut.

3- ¿Una película que querrías haber firmado?
Diré tres: "Los Pájaros", "Eva al desnudo" y "Deseo, Peligro".

4- ¿Un plano que siempre recuerdes?
Gloria Swanson descendiendo por las escaleras de su mansión en "El crepúsculo de los dioses" y el plano final de "Centauros del desierto".

5- ¿...y una línea de diálogo?

"Soy la única persona de esta fiesta de la que no he oído hablar nunca" (Shirley Maclaine en "Sweet Charity").

6- ¿...y un personaje secundario?
El gato con botas en "Shrek II".

7- ¿Rodarías alguna vez una serie de tv?
Ya he rodado capítulos de una serie y el piloto de otra serie. Soy un hombre de mi tiempo: empecé escribiendo TV.

8- ¿Hay alguna novela que querrías adaptar?
La última de Ian McEwan, "Chesil Beach", pero es imposible.

9- ¿35mm o rodaje digital?
Todo si emociona.

10- En el rodaje,  ¿improvisas o te ciñes al guión?
Ambas cosas.

11- ¿Cuál es la escena de tu filmografía que más te ha costado filmar?
Una, pero no puedo contarla.

12- ¿Un consejo para alguien que quiere dirigir o que está a punto de hacerlo?
El que resiste gana.

13- ¿Crees que hay alguna solución para que el cine independiente sea visto por más gente?
Que aparezca una generación independiente de verdad (por ahora parece difícil).

14- ¿La revolución digital nos permitirá ver más y mejores películas o simplemente nos dejará aturdidos?
Ya vivimos aturdidos por varias revoluciones y todas tienen que ver con las insaciables ganas de ganar dinero de las grandes empresas.

15- Y por último, ¿son útiles las escuelas de cine?
Cualquier cosa que abra la puerta al diálogo, al estudio y a la reflexión es útil. 

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