Gijón 2010: "La vida sublime", un particular viaje a medio camino entre realidad y ficción
Es una aproximación al concepto de frontera: entre el norte y el sur, entre la realidad y la imaginación, entre la lucidez y la locura. Un personal homenaje a la generación perdida del franquismo que no pudo cumplir sus sueños....Es "La vida sublime" de Daniel V. Villamediana, un nuevo nombre, un nuevo cineasta cuya mirada emerge desde el riesgo y la radicalidad. Una mirada primitiva y contemplativa que lo emparenta directamente con una esperanzadora nueva ola de realizadores españoles (ya era hora) comandada por el inconformismo y el carisma de los LLuís Miñarro y que sigue los pasos de Albert Serra, Mercedes Álvarez o Marc Recha. Ellos son quienes se apuntan a Guerín, Erice, y, sobre todo, quienes honran el legado cinematográfico dejado por el maestro Bresson. De todos ellos hemos hablado en filmin. Hoy toca hacerlo de Daniel V. Villamediana, de "La vida sublime" y, por supuesto, de su presencia en Gijón.
Así es, Daniel V. Villamediana, presentará en la 48 edición del Festival de Cine de Gijón su segundo largometraje tras su pase por el Festival de Locarno y hacer lo propio hace dos años con su estimulante ópera prima "El brau blau".
Producida por El Toro Azul, con la ayuda de la Junta de Castilla y la colaboración de La Casa del Cine, "La vida sublime" cuenta la historia de Víctor, un hombre joven que encuentra la pasión vital que estaba buscando en la figura de su abuelo, el Cuco, y en un extraño viaje al sur del que nada se sabe. La indagación de Víctor se convierte en una reescritura de la memoria familiar a través de la búsqueda del mito y de lo sublime.
Al igual que ya hiciera con "El brau blau" (ver online), el realizador vallisoletano contará otra vez con su primo carnal Víctor como protagonista para trasladarnos una historia, esta vez, de carácter completamente autobiográfico. A diferencia de su ópera prima, habrá mayor presencia de diálogo para una propuesta en la que el sentido espacial primará sobre el físico. El objetvo, sin embargo, sigue siendo el mismo: el retrato de un trayecto interior.
Aqúi va el tráiler de una película que, esperemos, triunfe en Gijón.
