Gijón 2010: Crónica 6 “Victor Erice: Paris-Madrid Allers-Retours”

Fuente: Joan Sala (filmin)

Era sin duda el plato fuerte del festival. Se palpaba en el ambiente. Sala repleta en una presentación en la cual, incluso el director del festival, José Luis Cienfuegos, confesó sentirse muy emocionado e incluso, un ‘poquito’ nervioso ante lo que se avecinaba. Algo, por otra parte, lógico, teniendo en cuenta que a quien se recibía era nada más y nada menos que el cineasta vivo más importante del cine español y sin duda, una de las figuras más relevantes de toda la historia del cine. Su inclusión en la prestigiosa colección “Cineastes de notre temps” impulsada desde 1964 por Jeanine Bazin (viuda de André) y André S. Labarthe  y dedicada a los directores más influyentes en la historia del cine, no hace más que confirmar la eminencia cinematográfica que la figura de Víctor Erice significa a nivel mundial.

Gracias a esta, ya histórica, iniciativa, se nos brindó la oportunidad de disfrutar en Gijón del documental “Victor Erice: París-Madrid Allers-Retours,” una entrañable obra sobre la figura del cineasta vasco dirigido por otra eminencia (en este caso de la crítica cinematográfica) Alain Bergala. Ahí esta, y por si fuera poco, la guinda la puso un coloquio moderado por Jaime Pena, redactor de Cahiers du Cinema España y programador de la filmoteca Gallega. Como no podía ser de otra forma, la noche resultó ser una inolvidable lección de cine.

“Victor Erice: Paris-Madrid Alles-Retours” ha sido posible gracias a la complicidad surgida entre el crítico francés y el cineasta vasco, una complicidad sustentada en un mismo ideal de cine y un ‘feedback’ que se plasma en un documental que constuye un recorrido por el ideal cinematográfico de Víctor Erice desembocando en un auténtico deleite para todo buen cinéfilo. Desde su formación como espectador y cinéfilo, en la que cuenta como cruzaba junto a sus amigos la frontera para ir a Francia con el único propósito de ver el cine que no llegaba a España (así es como descubrió a Godard, Truffaut y compañía) a interesantísimas reflexiones acerca de la doble cara que marca el negocio del cine (vertiente artística vs. vertiente industrial) y el sentimiento de orfandad que condiciona una generación de cineastas españoles que , 'gracias' a la dictadura española, no tuvieron un espejo en el que mirarse. Y es que, él único maestro nacional que podían tomar como referente estaba exiliado a miles y miles de kilómetros en México…no era otro que Luis Buñuel, un Buñuel que al igual que Erice, también está incluido en la Colección “Cineastes de notre temps.” Por algo será….
 

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