Gijón 2010: Crónica 4 "Año Bisiesto"

Fuente: Joan Sala (filmin)

Fue junto a “Somos lo que hay” una de las grandes animadoras del pasado festival de Cannes. Ambas emparentadas por un carácter oscuro, sórdido, sobrecogedoramente real y, sobre todo, por su procedencia, México. Una cinematografía que empieza a recoger los frutos proporcionados por la crudeza del cine de Carlos Reygadas (sin duda, maestro y referente del nuevo cine mexicano) y la traslada a un ambiente de sordidez urbana que se desarrolla en una atmósfera tan minimalista como claustrofóbica. Al igual que los caníbales de Jorge Michel Grau, todo ello engloba el “Año Bisiesto” de Michael Rowe, una perversa historia de amor masoquista rodada y desarrollada en un único espacio.

"Año bisiesto" cuenta la historia de Laura, una chica oaxaqueña emigrada al Distrito Federal vive sola en un modesto departamento, intentando sobrellevar “el sueño capitalino” como colaboradora en una editorial trabajando desde su casa. Poco sabemos de su relación con el exterior salvo las esporádicas visitas de su post-adolescente hermano, y los furtivos encuentros sexuales que sostiene con amantes de una sola noche. Cierto día conoce a Arturo, quien despierta en ella un deseo masoquista que los llevará a frecuentarse cada vez con más y más pasión hasta que, como todas las mañanas desde que inició febrero, con ese conglomerado de hastío en los ojos, termine por tachar los días en el calendario de este año bisiesto.

En la segunda película de Michael Rowe impera en todo momento una atmósfera asfixiante en el que la función de la violencia y el sexo no son más que meros vehículos para explorar la soledad a la que se ve abocada una mujer en la sociedad urbana moderna del DF. Una soledad que, además del masoquismo y la sumisión, lleva a nuestra protagonista a la frustración, la mentira y el autoengaño.

Hablando en claro, “Año Bisiesto” es una mirada que no permite concesión alguna al espectador. Una mirada cruda, seca, violenta, incómoda, destinada a aborrecer o encandilar a partes iguales. Un mirada controvertida, polémica pero personal, tremendamente personal. Una mirada que, celebrémoslo, Golem se encargará de acercarnos a salas españolas a partir del próximo año.

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