Gijón 2010: Crónica 2 "How I ended this summer"
Mejor Fotografía y Mejor Actor en el Festival de Berlín, Mejor Película en el Festival de Londres y presentada bajo una sugerente y enfermiza premisa que hacía presagiar, podría hacer las delicias del mismísimo Polanski. Así se presentaba “How I ended this summer” de Alexei Popogrebsky, una película cuyo exitoso periplo festivalero la erigía directamente en una de las propuestas más excitantes de la sección oficial, pero ya se sabe, cuando algo mucho promete….
poco satisface. Es lo que sucede con “How I ended this summer,” una película que no hace más que engrandecer, más aún si cabe, el cine de realizadores contemporáneos como bien podrían ser Kelly Reichardt en Estados Unidos, Alexander Zygnatsiev o Cristi Puiu en Europa o Brillante Mendoza, Raya Martin o Tsai Ming Liang en Asia. Realizadores que, cada uno con su estilo, con su cine, son capaz de crear contextos, entornos, silentes que sin embargo poseen una capacidad sensorial y atmosférica descomunal. Su nexo en común es la mirada, una mirada contemplativa, pausada (muchos dicen lenta, pero es una palabra que aborrezco utilizar en términos cinematográficos) marcada por una no acción que sin embargo, se convierte en un inmejorable vehículo para transmitir la verdadera esencia de la película que no es otra que la deriva existencial de sus personajes y la relación que estos tienen con el entorno humano y el paisaje físico que habitan y con el que constantemente interactúan.
Pues bien, esto es precisamente lo que adolece el film de Popogrebsky… y una película cuyo punto de partida son dos hombres enfrentados y abandonados en una remota estación meteorológica del ártico debería ser éste, precisamente, su punto fuerte. Un film cuyo discurrir no es ni lo suficientemente enfermizo o retorcido para transgredir ni tampoco lo suficientemente complejo y reflexivo para impregnar al espectador y lograr que éste empatice con la situación dramática que sus personajes viven.
Eso sí, resulta eminentemente constructivo para valorar la dificultad y el enorme valor cinematográfico que tienen las miradas de realizadores como los anteriormente mencionados, y es que, este cine no está al alcance de cualquiera y al menos el realizador ruso lo ha intentado. Quien sabe si a la segunda saldrá. De momento, y por más que prometiera, “How I ended this summer” finalmente queda, al igual que sus protagonistas, perdida, olvidada, en tierra de nadie.