Gijón 2010: Crónica 15 "Meek's Cutoff"

Fuente: Joan Sala (filmin)

Colorín colorado este cuento se ha acabado...a falta de conocer vencedores y vencidos aquí va la última crónica de mí periplo gijonés. Tras una semana de festival en la que como siempre, Gijón me ha recibido con los brazos abiertos y me ha hecho sentir como en casa, pongo punto y final a un seguimiento del cuál daré buena cuenta en un 'post' dedicado a lo mejor visto en este FICXixón. Pero esto será el lunes....de momento, aún queda la guinda.

Ni más ni menos que el western neorrealista de una de nuestras directoras favoritas. Es "Meek's Cutoff" de Kelly Reichardt. Una propuesta que, esta vez sí, ha cumplido con mis expectativas. Estamos ante otra fantástica mirada 'made in Reichardt.' Cruda, desnuda, desoladora y con esa potencia atmosférica que tanto caracteriza la obra de nuestra indiscutible referencia 'indie'. Una referencia que con su última propuesta  se acerca nada más y nada menos que el cine del maestro Terrence Malick...y lo hace gracias a una demoladora capacidad de impregnar a los personajes en un halo de relevancia tan filosófica como existencial mediante un 'paisaje' de dos caras, resultando tan bello con hostil.

En plenas montañas de Oregón, Reichardt nos traslada a 1845, donde tres familias se unen y contratan a un montañista para que les guíe a traves de las míticas 'Cascade Mountains.' Sin embargo, el guía pierde el norte y acaban completamente desorientados en un desértico paraje. El hambre y la sed se apoderadán así de un grupo que dudará entre seguir confiando en el hombre que les ha llevado a este particular iniferno o, en cambio, considerarlo un enemigo.

Una deriva, la que sufren las tres parejas de "Meek's Cutoff," que directamente nos remite a la que sufren Wendy y su perra Lucy. Si en su anterior película nos retrataba el estado de descomposición social de Estados Unidos, ahora nos muestra su origen. Lo hace mediante una sugerente atmósfera en la que la deriva y perdición que sufren sus personajes (magnificamente interpretados por actores de la talla de Michelle Williams, Bruce Greenwood, Paul Dano o Shirley Henderson) se erige en un estimulante retrato del nacimiento de un país sin historia, un pais que nació y creció sin rumbo. Un rumbo que tampoco encuentran nuestros protagonistas en una travesía sin final que nos envuelve mediante una puesta en escena y un desarrollo argumental, como siempre en la obra de Reichardt, minimalista y desolador. Son sus gestos, sonidos, miradas lo que hacen que esta nueva propuesta, resulte, al igual que toda su obra, sencillamente, apabullante.

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