Gijón 2010: Crónica 1 "Animal Kingdom"

Fuente: Joan Sala (filmin)

Por la puerta grande, así es como he entrado en Gijón. Aterrizando en la tarde de ayer lunes en tierras asturianas, unicamente tuve tiempo de asistir al pase de noche, un pase que me brindó la oportunidad de comprobar de primera mano la personalidad y el carisma de ese thriller australiano del que tanto se habla y que fue la auténtica sensación de Sundance alzándose con el Gran Premio del Jurado. Es el "Animal Kingdom" de David Michod, más que un thriller, un drama criminal, y más que un drama criminal, un auténtico retrato familiar. Una película capaz de retorcernos en nuestra butaca mediante una intensa atmósfera en la que constantemente se masca la tragedia. Una película capaz de combinar dos polos tan opuestos como un tempo pausado y reflexivo con una frontalidad y una contundencia demoledoras. Un film entre cuyas muchas virtudes brilla con luz propia una construcción de personajes soberbia. En definitva, una película que demuestra que el buen cine criminal también puede ser indie...

Tras morir su madre, Joshua “J” Cody (James Frecheville), se va a vivir a Melbourne con sus tíos con los que hasta ahora no ha tenido ningún tipo de contacto. Allí estará custodiado por su abuela Smurf (Jackie Weaver) y se adaptará rápidamente a su nueva vida aunque no tardará en descubrir que este mundo es mucho más peligroso de lo que nunca había imaginado.

La escena de apertura de "Animal Kingdom" define a la perfección al tipo de relato al que vamos a asistir. Un plano secuencia a cámara fija en el que Jay, indiscutible epicentro de la trama permanece aturdido sentado en el sofá viendo la tele junto a una mujer rubia que parece completamente dormida. Sólo escuchamos el sonido del televisor. Por su cara, parece que a Jay no le está gustando nada el programa....hasta que, en segundo término, por la ventana de detrás del sofa vemos como dos enfermeros pasan con una camilla, entran en la casa y se llevan el cuerpo de la mujer, una mujer que es la madre de Jay y que acaba de morir de sobredosis...y comenzamos a oir la voz en off de Jay quien nos describe su entorno familiar, una familia de criminales que trafican con drogas, asesinan y roban sin problema alguno y con la cual comenzará a convivir a partir de ese mismo momento.

Son sus cuatro tíos y su abuela, la matriarca de la familia estupendamente interpretada por Jackie Weaver, actriz cuya presencia física me evoca a una suerte de cruce entre Beverly D''Angelo y Faye Dunaway y cuyo personaje recuerda directamente al de Karen Black en la icónica "La casa de los 1000 cadáveres" de Rob Zombie o incluso al Lady McBeth de Shakespeare. Es una madre que parece que quiere con locura a sus hijos pero que sin embargo, la única razón por la que quiere tenerlos cerca es simplemente sentirse el centro de la atención. En definitiva, una madre que no sabe ser madre. Élla es, junto a Jay, el personaje verdaderamente clave de la película. Es la mirada de él y la figura de ella lo que provoca que "Animal Kingdom" retrate de una forma completamente personal, innovadora y única, una tragedia situada a medio camino entre la tragedia Shakespeariana y la tragedia griega. Una tragedia que constantemente se palpa en la atmósfera de una trama que sabe golpearnos sin concesión alguna en los momomentos idóneos. Las cosas pasan sin más, cuando menos lo esperamos, sin adelantarnos a nada ni prepararnos para ello. Pasan como pasan en la vida real, de repente. todo ello provoca que la ópera prima de David Michod posea la gran virtud de resultar tan sutil, contenida y sugerente como visceral y agresiva.

Así es "Animal Kingdom," un 'thriller-drama criminal indie' situado en las antípodas del gamberrismo de Tarantino o Guy Ritchie y mucho más cercano al estilo reflexivo de James Gray. Gracias a Avalon, todo aquel que no haya tenido la oportunidad e acercarse a Gijón, podrá disfrutarla en salas españolas a principios del próximo año. No os la perdáis.

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