Genios del cine que pisaron la tele (Parte I)

Fuente: filmin

Es tiempo de tele. Lo que parecía una simple utopía, se hace realidad. La "caja tonta" resurge y se hace inteligente. Gracias sobre todo al Dr. HBO, este paciente, al parecer, en un crónico e insalvable estado terminal, ha vuelto a la vida. Y quien lo iba a decir, lo ha hecho con una nueva esencia; la de una ficción televisiva que en la última década ha adquirido un papel primordial en el enmarañado ecosistema de imágenes que esta nueva era posmoderna nos propone.

Obras maestras como "The Wire", "Los Soprano", "Deadwood", "A dos metros bajo tierra", "Roma" o "Mad Men" otorgan un nuevo y poderoso valor cinematográfico al receptor doméstico equiparable al de cualquier proyección de cualquier gran película (si, cualquiera) que actualmente pueda darse en una sala de cine. Por su parte, series, o mejor dicho, fenómenos, como "Perdidos", "Sexo en Nueva York" o, en menor medida, "Dexter", "Héroes" o "Prision Break", adquieren un impacto mediático cercano al de cualquier "Avatar" o "Alicia en el país de las marvillas" que se presente.

¿La fórmula del éxito? Evidentemente pueden ser muchas, pero, sobre todo, prevalece el hecho de que sus creadores y guionistas han sido (por fin) capaces de sacar el máximo provecho de una longeva duración (alrededor de 600 minutos por temporada) que permite la elaborada construcción de un guión basado en la concisa evolución de sus personajes. Tanto Tony Soprano como Al Swarengen, “Omar”, Donald Draper o la familia Fisher, ocupan ya un lugar privilegiado en nuestro día a día, y, sobre todo, en nuestra memoria cinematográfica.

Series cuyas últimas temporadas se estrenan simultáneamente a nivel mundial (como es el caso de los náufragos más mediáticos de la historia), festivales de ficciones no cinematográficas, sino televisivas (primer Festival sobre Series de Televisión en Madrid), miniseries cuya premiere llega a Cannes (el “Chacal” de Assayas) o series que dan el salto a la gran pantalla ("Sexo en Nueva York") no son más que evidentes síntomas de un fenómeno extraordinario que también llega al cine, y lo hace alcanzando a los más emblemáticos cineastas. Lo que anteriormente era un indiscutible paso atrás, ahora es un estimulante paso adelante, siendo ya muchos los directores de renombre que, de la gran pantalla, deciden pasar a la pequeña.

Lost, genios del cine y la tele

Cierto es, hay quienes aún siguen el camino lógico. Nos referimos, quizá, a los últimos supervivientes de esa generación de cineastas que tras un curtido y laborioso proceso de aprendizaje en televisión dan el salto a la gran pantalla. En Estados Unidos destacan los J.J Abrams (de la isla de “Perdidos” a “Misión imposible 3” y “Star Trek”) o Davis Guggenheim (de “Urgencias”, “24”, “The Shield” y “Deadwood” a dirigir a Al Gore en “Una verdad incómoda” y triunfar en Sundance con “Waiting for Superman “), mientras, en Europa, lo hacen Armando Iannucci (de la BBC a pisar la alfombra del Kodak Theater Center con la genial “In the loop”) y Ricky Gervais (de “The Office” a triunfar en nuestras carteleras con “Increíble pero falso”).

Sin embargo, cada vez son más, quienes, tras debutar directamente en cine, “tontean” con la pequeña pantalla y lo que parece un simple “ligue” sin importancia acaba convirtiéndose en amor eterno. Es el caso de los Rodrigo García (de “Cosas que diría con sólo mirarla” a dirigir a Tony Soprano, los Fisher, el circo “Cárnivale” o crear la particular terapia de Gabriel Byrne en la estimulante “In treatment”), Michael Cuesta (de rebelarse en el gran formato con “L.I.E” a dirigir a “Dexter” y “A dos metros bajo tierra”) o incluso John Dahl (de dirigir a Linda Fiorentino en “La última seducción” y a Matt Damon en “Rounders” a la nave de “Galáctica” y los vampiros de “True Blood”).

Pero, también están, aquí es donde queremos llegar, maestros, curtidos cineastas, que, tras un largo recorrido cinematográfico no resisten la tentación de probar de primera mano que es lo que realmente está pasando (principalmente) en el universo HBO y lo hacen dirigiendo capítulos de las más prestigiosas series siendo, “por un día”, meros artesanos al servicio de los verdaderos autores de estas ficciones. En efecto, nos referimos a los David Chase, David Simon, David Milch, Alan Ball, Bruno Heller o Matthew Werner.

No fue este el caso del argento Marcelo Piñeyro, quien, como es lógico, no pudo resistir la tentación ante la oferta de dirigir un episodio de “A dos metros bajo tierra”, pero, como es lógico también, sucumbió ante un trabajo mecánico y artesano ante el cual prefirió claudicar.

Deadwood

Con la intención de rendir nuestro pequeño tributo a un fenómeno ante el cual no podemos permanecer indiferentes, aquí va, como pequeño avance, el prólogo de este entrañable especial dedicado a todos aquellos maestros que han aportado su grano de arena para que el resurgimiento de una nueva y estimulante ficción televisiva sea realidad. Comenzaremos con 4 nombres, 4 pioneros en dar el salto a la televisión cuyas series fueron, son y serán, auténticos iconos de la ficción televisiva.

En nuestra segunda entrega, diez directores y diez series, o lo que es lo mismo, diez maestros y diez obras maestras que se han convertidos en principales pilares del resurgimiento televisivo. Finalmente, acabaremos con un a tercera entrega en forma de epílogo con diez nuevos maestros (David Fincher, Katherine Bigelow...) y diez nuevas series ("Mind Hunter", "Luck"...) que inminentemente se unirán a esa fábrica de sueños también llamada HBO.


LOS PIONEROS:

1.- Steven Spielberg - “Cuentos Asombrosos” (1985)

Todo empezaba hace casi un cuarto de siglo, allá en 1985. Tras crear a “Tiburón” “E.T” o Indiana Jones, Spielberg decidía probar un nuevo formato, el televisivo, en pleno auge por aquel entonces. Lo hizo creando aquellos "Cuentos asombrosos" (de los cuales dirigió dos capítulos). Dos temporadas bastaron para aunar en una misma propuesta televisiva nombres como los de Peter Hyams, Clint Eastwood, Joe Dante, Martin Scorsese, Phil Joanu, Danny DeVito, Kevin Reynolds, Robert Zemeckis, Brad Bird, Tobe Hopper o Tom Holland. Ellos son los verdaderos responsables de que hoy día esta serie siga siendo merecidamente considerada “obra de culto” y su encanto permanezca inmutable ante el paso del tiempo.

*Su reverso actual es “Masters of Horror”. Un serial televisivo de terror que ha reunido en una misma terna a los verdaderos “dinosaurios” del género rey. Es el caso de los Dario Argento, Joe Dante, John Landis, John Carpenter, John McNaugton, Takashi Miike, Tobe Hooper, Stuart Gordon, Brad Anderson y Tom Holland.

Amazing Stories, Spielberg en la tele

2.- Atom Egoyan – “Alfred Hitchcock Presenta” (1987-1988)

Tras dirigir “Next of Kin” (1984) y “Family Viewing” (1987, su película más personal), Egoyan decide probar suerte en televisión honrando al maestro Alfred Hitchcock. Lo hace dirigiendo dos capítulos (“The final twist” y “There was a Little girl”) pertenecientes a “Alfred Hitchcock Presenta”. Más que el salto del cine a televisión, sorprendía el cambio de género. De un cine autorial y personal, Egoyan pasaba a incurrir en el más puro género. Reconocido por el mismo, este cambio se debió principalmente a motivos económicos y a la necesidad de adquirir presupuesto para lo que sería su próximo proyecto, “Speaking Parts”.

Atom Egoyan en Alfred Hitchcock Presenta

3.- David Lynch – “Twin Peaks” (1990)

Llegamos a la madre de todas las series, a la verdadera pionera, sobre todo, en aportar un valor cinematográfico añadido a la, hasta entonces, frívola e insustancial ficción televisiva. Tras debutar en cine con una incomprendida pero ante todo, particular ópera prima en forma de “Cabeza borradora”, un por entonces desconocido David Lynch gestó toda su esencia cinematográfica y en definitiva, todo su particular y perturbador universo mediante el asesinato de Laura Palmer en “Twin Peaks”. Primer fenómeno televisivo de verdadero alcance mundial que recogía el testigo de los “Cuentos Asombrosos” de Spielberg impulsando la ficción televisiva hacia un camino que la ha llevado al actual edén en el que vive.

Twin Peaks, clásico de David Lynch

4.- Lars Von Trier – “The Kingdom” (1994)

El nombre de Von Trier comenzó a sonar con fuerza en 1991 con “Europa”, ópera prima que indudablemente destacaba a su responsable como uno de los directores más emergentes y visionarios de la década de los 90. Saboreando aún las mieles del éxito, en vez de aprovechar el tirón para lograr financiación y desarrollar su segunda obra, el controvertido director danés optó por dar forma a un proyecto el cual sentía de una forma muy, muy especial. Era “The Kingdom”, una maravillosa y personal obra concebida como una miniserie de 8 capítulos (repartidos en dos temporadas) que era capaz de aunar el más singular humor negro con un terror sugerentemente atmosférico en un “particular” hospital regentado por diferentes espíritus y sobre todo, extravagantes médicos y pacientes. Sin duda alguna, “The Kingdom” es y será una de las mejores ficciones televisivas europeas jamás realizadas. 

Cabe destacar que tuvo su remake en Estados Unidos, un remake que sin embargo, pasó con más pena que gloria por la televisión norteamericana.


The Kingdom

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