Fe en el milagro

“Lourdes” es un cuento de hadas cruel o una pesadilla: así es como la directora austríaca Jessica Hausner se refería a su propuesta, una película que consiguió el aplauso unánime de la crítica internacional en el pasado Festival de Venecia (premio FIPRESCI).

Christine es la protagonista de esta historia: una mujer que ha vivido confinada a una silla de ruedas la mayor parte de su vida. En un intento por escapar de su aislamiento decide realizar un viaje a Lourdes con otros enfermos y también con personas que emprenden este peregrinaje con el único propósito de hallar un bálsamo espiritual. La película muestra esta experiencia a través de los ojos de Christine, quien ansía con todas sus fuerzas volver a ser “normal”. Voluntarios de la Orden de Malta la acompañan; Madame Hartl, una anciana severa y solitaria, llena el vacío de su existencia rezando por ella. Durante la estancia en Lourdes la protagonista mejora milagrosamente hasta que consigue andar otra vez. Su curación despierta admiración entre aquellos que la rodean, pero también celos y envidias. Ella intentará aferrarse a esta nueva oportunidad de ser feliz sabiendo, ante todo, que puede ser efímera.

La película presenta un escenario donde la realidad arbitraria y pasajera se confunde con la benevolencia de un Dios todopoderoso. Preguntas trascendentales asaltan al personaje: ¿por qué yo y no otro? ¿Qué puedo hacer para demostrar que lo merezco y, de esta manera, que mi recuperación perdure? El milagro resulta esencialmente injusto en este drama firmado por Jessica Hausner. Una historia centrada en la paradoja que presenta: un acontecimiento que no sigue ninguna lógica, pero que brinda esperanza sobre la posibilidad de que todo vaya mejor aceptando que un ser superior nos observa.

Crítica a la religión, cuento de redención, todo eso es “Lourdes”, que se ha podido ver hace muy poco dentro de la sección Contemporary World Cinema del Festival de Toronto.
 

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