"Familia rodante", notas del director Pablo Trapero
¿Como conviven el pasado y el presente a los 80 años? ¿Qué se siente cuando la vida ha sido atravesada por la historia íntima y silenciosa de lazos que se extienden o desaparecen? ¿Cómo es levantarse cada mañana sin la seguridad de que toda la vida espera ser vivida? La única certeza es que lo más cercano será la muerte.
La vida rodante
Emilia se levanta todos los días pensando estas cosas y muchas otras, sabiendo que la ayudarán a pasar las horas la compañía de sus animales, sus amigas y su familia.
El viaje que emprende Emilia junto a su familia es un acto revisionista del pasado en las anécdotas de sus descendientes. Cada capítulo, cada kilómetro sobre la ruta le harán revivir sus emociones añejas y sacudirán 84 años de recuerdos.
Pero ni ella, ni sus hijas, ni sus nietos hablarán de ello. Deciden acompañarla inconscientemente obligados por esa intuición. Mientras tanto, como siempre, la vida pasará inadvertida, serán nuevos capítulos, curiosos enredos devenidos en futuros recuerdos. La película acompaña la decisión de los personajes y respeta ese tono. No se trata de una solemne reflexión, es el intenso retrato de la fuerza con que se escriben sus vidas.
La casa rodante
Casa rodante es el nombre que habitualmente se utiliza en Argentina para referirse a motor home, caravana. Y en este relato es la responsable de transportar a toda la familia.
La historia está basada en experiencias y anécdotas familiares o muy cercanas. Éste es el punto de partida para construir la ficción. La cercanía de ciertos climas y situaciones planteadas a lo largo del viaje tiene reminiscencias de historias conocidas y queridas, sin convertirse en un relato autobiográfico.
Hace treinta años, en su taller mecánico, mi padre, Martín, construyó sobre una Viking 1956, una autocaravana. Siendo niño fui testigo de cómo el antiguo vehículo se transformaba en una pequeña casa con ruedas. Luego, una vez terminado el aparato, viajamos durante años a remotos puntos de la geografía argentina inventando vacaciones familiares. En esos viajes, nuestras historias se chocaban en la ruta con la intensa realidad política que con los años también distorsionó el paisaje.