Entrevista con el director de "Welcome", Philippe Lioret
Bial, un joven de 17 años procedente del kurdistán iraní, ha cruzado el Oriente Próximo y Europa para reunirse con su novia recién emigrada a Inglaterra. Pero su recorrido se detiene bruscamente cuando, en el lado francés, le impiden cruzar el Canal de la Mancha. Decide cruzar el canal a nado. Para cumplir su objetivo, empieza a entrenarse en la piscina municipal. Allí conoce a Simon, un profesor de natación en pleno proceso de divorcio. Simon está dispuesto a hacer lo que sea para recuperar a su mujer y lo arriesga todo ofreciendo protección a Bilal...Así nace "Welcome", una película de gran calado social, necesaria, pero ante todo, una película romántica que asocia intención con fondo, fondo con emoción, emoción con veracidad, y veracidad con Arte. Tras triunfar en el pasado Festival de Gijón donde se alzó con el premio al Mejor Guión y el Premio del Jurado Joven, y alzarse con el Premio Lux 09, la película llega ahora a carteleras españolas. Con motivo de su estreno, en filmin tuvimos la ocasión de charlar con su director, Philippe Lioret, en una entrevista que a continuación os detallamos.
1.-¿Como nace Welcome? ¿Y sobre tdo,que le hizo interesarse por la situación de los inmigrintes que intentan atravesar el canal de la Mancha desde Calais?
Sobre todo porque tenía muchas ganas de hacer una película sobre el tema. Me refiero a las personas que huyen de países enfermos, dispuestas a todo para llegar a El Dorado llamado Inglaterra y que, después de periplos inimaginables, acaban atrapadas en Calais, vejadas, maltratadas y humilladas a unos kilómetros de las costas inglesas que ven a lo lejos. Una noche hablamos del tema con Olivier Adam y pensé que ese lugar era un poco nuestra frontera “mexicana”, que bastaba con escarbar para encontrar un formidable hilo dramático. Sobre todo me interesó adaptar el tema al medio cinematográfico porque ofrece una dramaturgia de gran calado, y ésta resulta básica para poder realizar una buena película. Con "Welcome" he descubierto lo inimaginable, los chicos viven como animales domésticos, el trabajo de los voluntarios... Fue como recibir una bofetada: era un tema candente. Me preguntaba si tenía el derecho de inspirarme en algo que desgraciadamente es una forma de miseria humana para una película de ficción que sería incluso comercial, pero los voluntarios pensaron que una película de cine quizás podría tener más impacto que todo lo que se había escrito y filmado como documentos televisivos, todo lo que se ve en los medios de comunicación en medio de una avalancha de información.
2.-Un hombre pierde a su mujer y se desquicia; otro, más joven, ama a una mujer y es capaz de cualquier cosa para reunirse con ella. Todo ello envuelto en la problemática de la inmigración. ¿Concibes más la película desde una vertiente documental o, sin embargo, romántica?
Más que romántica, diría que es una película no-documental. Son dos historias de amor, dos historias de amor contrariadas que se enfrentan a lo absurdo del mundo. A mi lo que principalmente me interesaba hacer con "Welcome" era mezclar esta historia de amor con lo absurdo del mundo, o dicho de otra forma, lo absurdo del documental. Los dos destinos se cruzan y se enfrentan al orden absurdo que rige el mundo. La película muestra cómo un encuentro casual puede hacer que uno se supere a sí mismo. Creo que hemos hecho este largo porque tenemos ganas de creer en los sentimientos y en la inteligencia, en vez del cinismo y el interés.
3.-Me gusta sobre todo el comienzo de la película y todo el carácter documental con el que está retratado el puerto de Calais. ¿Como fue su planificación y rodaje? Supongo que las adverisdades debieron ser múltiples.
La verdad es que los problemas por tema de permisos fueron muchos. Demasiados! Emmanuel y yo nos pusimos en contacto con las asociaciones que se esfuerzan para ayudar a esa gente y nos fuimos a Calais. Durante varios días, en un invierno glacial, convivimos con los voluntarios que intentan aliviar la infernal vida de los refugiados: “la jungla” en la que se refugian, el negocio de los pasadores, la continua persecución policial – de hecho, se les dedica una guarnición al completo –, los centros de retención, los controles de camiones, en los que se esconden para subir a los barcos y donde arriesgan sus vidas para no ser notados por los detectores de CO2, de latidos, los escáneres, etcétera. Pero quizá lo que más nos sorprendió fue la edad de estos refugiados. Los más viejos no han cumplido 25 años. Hay chicos de 15 años que recorren el terrible camino solos. Conversando con Sylvie Copyans, de la Asociación Salam, nos enteramos de que varios, por desesperación, incluso intentaron cruzar el canal a nado… Al cabo de unos días volvimos a París con toda esta información, sin intercambiar una palabra en el camino.
4.-En efecto, durante los primeros 15 minutos de la película da la sensación que estamos ante el descubrimiento de un mundo nuevo.
Pero muy cercano. No está mal que una película nos permita descubrir una faceta desconocida del país en que vivimos. En cuanto al problema de los emigrantes, de los refugiados, de los sin papeles, la multiplicidad de los programas de televisión acerca del tema se pierden en la enorme cacofonía mediática. A fin de cuentas, tantos debates, tantas rebeliones legítimas no sirven de nada porque nadie oye nada. Prefiero hacer una película, contar en la gran pantalla la historia de dos hombres ante dos mujeres, enfrentándose a su afecto en medio de todo ese lío. Solo espero conmover al espectador sentado en la oscuridad y ayudarle a hacerse una idea propia sobre el tema. Y espero que algo de la película se quede con él.
5.- Me da la sensación que el personaje de Simon, interpretado por Vincent Lindon,, está construído con el objetivo de que cualquiera de nosotros pueda identificarse con él. En principio pasa de la problemática porque no le afecta...hasta el mismo momento que le empieza afectar.
Efectivamente, él es como muchos de nosotros, un poco como yo: todos nos miramos diciendo que es lamentable, incluso "asqueroso", pero no hacemos nada. En un principio, no ofrece su ayuda por compasión, solo lo hace para demostrar a su mujer que es capaz de involucrarse e incluso más que ella. Y va más allá. Tendrá lugar un encuentro humano con un muchacho y se establecerá un vínculo entre lo fraternal y lo filial. Pero termina en una posición muy delicada ante la ley y el artículo L622-1 (asistencia de personas en situaciones irregulares), con el que los voluntarios son muy cuidadosos, porque saben que se les quiere acorralar con el pretexto de que cuanto más se ayude a los inmigrantes ilegales, más vendrán, algo que es un absoluto disparate. Y cuando vemos cómo registran a muchas personas al alba para comprobar que no acojan a nadie en situación irregular, esto tiene indicios serios de nazismo.
6.-¿Pensaste ya de antemano en Vincent Lindon pra interpretar el papel?
Si, una vez tuve la estructura e idea básica de guión me reuní con él, y la verdad es que fue genial. Pensé a menudo en él para películas anteriores. Primero porque me parece un actor estupendo, y también porque tengo la sensación de que nos une algo. Normalmente, cuando escribo, intento no pensar en los actores y concentrarme en los personajes. Esta vez no fue así. Comimos juntos y le conté la historia. Me dijo que trabajaría en la película sin leer el guión. Vincent es un hombre con corazón; me parece que además del personaje de Simon, le atraía la idea de meterse en esta historia. Escribí el personaje pensando en él, y nada se ha interpuesto entre nosotros desde entonces. Sin embargo, las personas que nos conocen temían que saltaran chispas en el plató. Pero como ambos íbamos en la misma dirección, la de la película, la química entre los dos fue excepcional. La verdad es que nuestra colaboración fue genial en todos los aspectos.
7.-Y a Bilal, ¿cómo le encontró?
Literalmente como una aguja en un pajar. Era una parte muy importante del reparto. El personaje tiene 17 años, solo habla kurdo e inglés, y debe sostener la película con Vincent. Cada vez que lo pensaba, me entraban sudores fríos. Ni siquiera sabía si existía el actor para interpretarlo. La directora de reparto Tatiana Vialle y yo viajamos durante semanas entre Berlín y Estambul, pasando por Londres y Suecia, donde está afincada una importante comunidad kurda. Por fin, encontramos a Firat en Francia. No es un actor profesional y los primeros ensayos fueron bastante… particulares. Pero tenía una veracidad e intensidad en su interior que marcaban la diferencia.
8.- Hay muchos actores no profesionales en la película.
A todos los jóvenes kurdos que Bilal conoce en Calais les encontramos mientras buscábamos al actor que le encarnaría. La mayoría procede de Estambul, de Berlín… He aprendido mucho con ellos. Hay que rodar deprisa, no ensayar demasiado y dejarles evolucionar sin imponer demasiados límites en el plató. Hubo descubrimientos maravillosos, como la joven Derya, por ejemplo, que encarna a Mina. Se reveló como una actriz excepcional y ahora tiene ganas de seguir la carrera de actriz. Rodamos una escena muy complicada en una sola toma, sin ensayos previos, fiándome de su instinto. Es increíble. Otros actores, que habían estado en películas mías anteriores, también me gustan mucho, como Emmanuel Courcol, mi coguionista, Blandine Pélissier, Eric Herson-Macarel, Gilles Masson… Y Tatiana supo encontrar a personas magníficas como Olivier Rabourdin, que hace de teniente de policía, un papel muy complicado ya que sale una media de 45 polis en la tele a diario, pero este no debía ser convencional; Patrick Ligarde, el vecino delator.
9.-Los decorados, como ocurre a menudo en sus películas, son auténticos personajes.
Desde luego, la piscina municipal actúa de catalizador: no solo evoca la carrera truncada del campeón que Simon habría podido ser; también es el lugar donde Bilal aprende a nadar para cruzar el Canal de la Mancha. Quería rodar en los decorados naturales donde transcurre la acción. Se cuentan mejor las historias cuando se rueda en una localización auténtica: las calles de Calais, el gigantesco puesto trans-Mancha, la playa Blériot y el continuo ir y venir de ferrys… Estos sitios aportan mayor veracidad a la película. El productor Christophe Rossignon y yo decidimos no rodar en Chequia o Rumanía, como se hace a menudo por motivos económicos. Y se nota en la película.
10.- La puesta en escena es omnipresente, pero la cámara es muy discreta, casi invisible.
No hay 40 sitios donde colocar la cámara para rodar una escena, y hace falta encontrarlo. Siempre estoy pidiendo a los actores que busquen el tono adecuado, pero la cámara también puede hablar a su manera. Si se hace notar mucho en una escena, si los movimientos son gratuitos o meramente decorativos, el espectador, de forma inconsciente, pensará: “Claro, es una película”. Cuando eso ocurre, me da la impresión de que se pierde algo. Como espectador, cuando me gusta una película, es como si alguien me hubiese hecho un regalo.
11.- Hay quien compara su cine al de Ken Loach. ¿Como ve esta comparación?
Estoy encantado porque "Lloviendo piedras" o "Riff-Raff" son dos películas fundamentales para mí. Entiendo estas similitudes en cuanto a muchas de sus películas, que no a todas, ya que ambos partimos de historias que entremezclan el aspecto social con el humano. Aún y así opino que las influencias que se ejercen sobre un director pueden ser múltiples, como por ejemplo en mi caso podríamos hablar de Mizoguchi o Arthur Penn con "Georgia" y sobre todo, de Claude Sautet, un director que a mi personalmente me encanta. También opino que Pedro Almodóvar es un gran contador de historias y me veo influenciado igualmente por una gran mayoría de realizadores americanos. Ahora, eso si, la mayor influencia de mi cine, aquella en la que me centro cada vez que quiero rodar una película, es sobre todo la tragedia griega. cada una de mis películas parte de esta base.
12.- Y para acabar, ¿Podría adelantarnos algo sobre su próximo proyecto?
Únicamente puedo adelantar que nuevamente junto a Vincent Lindon, ya estamos trabajando en otra colaboración conjunta. Se trata de una película con la cual esperamos llegar a Cannes 2011.