Entrevista a Atom Egoyan, director de "Chloe"
Hipnótico, atmosférico, personal, reflexivo y ante todo, auténtico. Así es el cine de Atom Egoyan. El canadiense de origen armenio se ha constituido desde el comienzo de su carrera, a mediados de los años 80, en uno de los directores más personales del panorama del cine de autor mundial. Su obra explora con originalidad la familia, la identidad, la diáspora, y el impacto de la tecnología en las imágenes que nos hacemos de nosotros mismos. La forma en que construye sus relatos, por otro lado, no tiene parangón por la originalidad con la que trenza diversos hilos narrativos. Películas como Exotica, El dulce porvenir, Calendar, El liquidador o El viaje de Felicia podrán verse en Las Palmas, permitiendo apreciar la vigencia que mantienen.Nosotros de momento, hemos tenido la oportunidad de charlar 15 minutos con él en una breve pero interesantísima entrevista que junto a nuestros compañeros de "cinearchivo" hemos mentenido a nuestra llegada a la entrañable isla canaria.
1.- A lo largo de su filmografía, una de las constantes de su cine es la reflexión acerca de la influencia que la imágenes tienen sobre la sociedad. Tanto en “Family Viewing,” como “Ararat, ”“Adoration” o incluso “El viaje de Felicia,” juegas con los diferentes formatos. ¿cual es según tu opinión, la evolución que este poder ha tenido desde los años 80 hasta hoy? ¿Realmente vivimos, como se dice, en la “cultura de la imagen”?
Cuando empecé hacer cine en los años 80-90 era una época en que las imágenes se utilizaban para separarnos de la intimidad. En cambio ahora, tenemos demasiada intimidad y ésta no es precisamente por que no haya imágenes, sino todo lo contrario. Actualmente estamos saturados por una gran cantidad de imágenes que no tienen filtro ni rigor alguno y que en vez de acercarnos, nos separan del mundo real. De esta forma, en “Family Viewing” (1987) y “Speaking Parts” (1989) mostraba como la tecnología creaba separación cuando en teoría debería crear posibilidad de conexión. En “Adoration” (2008) en cambio, mediante las constantes grabaciones que su protagonista realiza planteo la cuestión de que pasa si tienes acceso a todas las versiones posibles de una misma historia al momento. Da la sensación que es exactamente en ese momento cuando más parece que todo está al alcance de la mano sin que ninguna pauta moral determine lo que es apropiado y lo que no, creando así un mundo extraño e impersonal en el que no podemos comunicarnos con los parámetros tradicionales para que todo esté disponible al mismo tiempo.
2.- Además de cine, usted ha realizado instalaciones en galerías de arte, obras de teatro e incluso óperas. ¿Considera que hoy día resulta indispensable para un cineasta tener la capacidad de encontrar la expresividad en diferentes medios?
Si, hasta cierto punto. Cuando empecé a dirigir películas estaba seguro que el cine tenía la capacidad de englobar todas mis ideas, pero lamentablemente, no es así, y en ello, tiene mucho que ver el medio. Difiere mucho la atención del espectador si esta imagen es proyectada en un museo o en un cine. Cuando la gente acude a galerías y exposiciones, su nivel de atención aumenta de tal forma que puede hasta llegar al nivel de fetichismo, y esto, tanto en el cine como la televisión resulta imposible. Tanto en galerías de arte como en el teatro, la gente acude mucho más concentrada de la que acude al cine. Antes pensaba que la gente acudía concentrada al cine, pero lamentablemente no es así. Hoy día tenemos lo ejemplos tanto de Peter Greenaway como de David Lynch, de quien acabo de asistir a una exposición en París y acabo de descubrir que es un gran pintor. En el caso Greenaway, era ya un hecho.
3.-Otra de las constantes en su cine son los devastadores efectos que provocan en la persona la pérdida de los seres queridos. ¿Se debe exclusivamente a razones personales o podemos en cambio trasladarlas a un ámbito de reflexión social?
En “Family Viewing” por ejemplo, mi película más personal y la que más adoro, los razones se deben principalmente a motivos personales. Nosotros vivíamos en la costa oeste de Canadá. Aunque en Canadá vive una considerable comunidad armena, ésta está toda afincada en la costa este, por lo que mi abuela, que por aquel entonces vivía con nosotros, era la única guardiana que custodiaba nuestra cultura en el oeste...hasta que volvió a Montreal con la otra parte de mi familia para acabar en una residencia. Yo, como niño, lo encontraba completamente incomprensible y no llegaba a entender porque mi abuela no podía permanecer con nosotros. En “Family Viewing,” el nieto agarra de la mano a su abuela y se escapa con ella. Esto es precisamente lo que me hubiera gustado hacer a mí.
Si lo abarcamos en un sentido más amplio, es también el reflejo de una cultura armena que, marcada por el genocidio sufrido a manos de los turcos, tiene una sensación de pérdida muy fuerte, y es responsabilidad de todos nosotros, como armenios, mantener viva la llama del recuerdo. Mis padre lo intentaron mudándonos a la costa este. Aún y así, es cuando llegué cuando me di cuenta de que era un tema que necesitaba retomar y sobre todo, comunicar, aunque sea algo tan duro y dramático que la gente prefiera olvidar. Es un tipo de péridida a la que ante todo hago mucha referencia tanto en “Ararat” como en Family Viewing” donde sus protagonistas se llaman precisamente Van (rebelde en armenio), Stan (tierra en armenio) y la abuela como no, Arm (Armenia).
Otro tipo de pérdida a la que también hago mención es, como en el caso de “El dulce provenir” o “Éxotica,” a una pérdida más relacionada con el incesto y los abusos sexuales. Unas pérdidas que responden ante todo a mi infancia, durante la cual estuve enamorado de una niña la cual luego me enteré que sufría abusos sexuales por parte de su padre. Tanto con un tipo de pérdida como con otra, lo que trato de exponer es la estéril negación a la que los humanos recurrimos en casos tan duros y atroces ante los cuales no somos capaces de reaccionar.
4.-¿Echas de menos la época de los 80-90, en la cual el cine de autor reaccionaba frontalmente ante el cine comercial, o en cambio, te sientes más cómodo en una época actual marcada por la hegemonía del cine comercial?
Uno se puede poner nostálgico, y evidentemente, echo de menos la época de los 80-90. Aún y así, opino que cada cine responde a su época y el cine de los 80 sólo puede suceder en los 80. También es verdad que actualmente, el cine comercial realizado es de mucho mayor calado que el de entonces. En mi caso, mi cine siempre ha respondido a mis inquietudes personales y siempre he realizado lo que éstas me dictaban. Casos como los capítulos de Hitchcock se debían exclusivamente a razones económicas y su fin era únicamente lograr el dinero necesario para rodar mi siguiente película. La gente me preguntaba constantemente porque no rodaba más capítulos y a todos les respondía lo mismo. No, porque ya tenía el dinero necesario para mi próximo proyecto.
5.-Acabamos con un dato anecótico, pero no por ello menos interesante. En “Ararat,” al igual que ya hiciera Truffaut en “Tirad sobre el pianista” cuentas con Charles Aznavour como uno de los protagonistas, y al igual también que en la película del maestro galo, se llama Edoard Saroyan. Es este un homenaje a Truffaut, al propio Aznavour o simplemente a ambos?
Me alegro de esta pregunta porque muy poca gente se ha dado cuenta del detalle. En efecto, es mi particular homenaje a ambos.