El Sónar se pasa al mundo del corto
Empieza como el viaje lisérgico por un paraíso de nieve y luz protagonizado por unos teletubbies de Duchamp pero llega la noche y con ella la inquietud, tiempo de Lynch y Haneke, de ruidos extraños, de cabinas vacías, llamadas a las que nadie acude. Seguimos en la montaña nevada.Tras la oscuridad, de nuevo la luz, el final, fiesta sin miedo a la resaca, montaje acelerado, los teletubbies de Duchamp liberados, felices. Todo eso y bastante más es el corto dirigido por Sergi Caballero (uno de los tres núcleos del Sónar) que fue presentado ayer a todos los medios. El festival siempre se ha mostrado interesado en cultivar una imagen propia, alejada de las tendencias dominantes, avanzada a su época. Para la 16ª edición del Festival han ido más allá: el Sónar tiene su propio cortometraje, una obra arriesgada, cine experimental de altos vuelos. En filmin te la ofrecemos.