"El regalo de Silvia", notas del director Dionisio Pérez Galindo
En Septiembre de 1950 Silvia PLATH escribe en su diario: “ Ante el relativismo y la desesperación, ante el esperar a que comiencen los bombardeos, a que la sangre (que ahora brota a chorros en Corea, en Alemania, en Rusia) fluya y gotee delante de tus propios ojos, te preguntas con un repentino miedo enfermizo cómo agarrarte a la tierra, a las simientes de la hierba y de la vida.”
Una mujer se suicida y dona sus órganos. Un vídeo–diario que deja grabado esta mujer. Tres personas que reciben sus órganos: ojos, hígado y corazón. Sus vidas tras el transplante. Este fue el comienzo, las semillas de “EL REGALO DE SILVIA”.
Por una parte tenía el vídeo–diario de nuestra protagonista: hablando a cámara, contando desde sus sentimientos más profundos a las anécdotas más cotidianas. Este sería el centro, el núcleo, el hilo conductor de la película. Y por otra parte, la vida de los otros personajes con sus órganos transplantados. Vidas fluyendo con una realidad casi documental.
Lo importante era conseguir una unidad entre el devenir del vídeo–diario y las vidas de los otros tres protagonistas (vidas independientes entre si). Los dos tipos de formas, tanto estéticas como narrativas, se tenían que atraer, y su montaje no tenía que ser una combinación meramente formal o ideológica, sino orgánica. Había que buscar lazos de unión entre las cuatro vidas, más allá de una unión física, para poco a poco ir desvelando que por debajo de la vida cotidiana de cualquier persona, existen fuerzas integradoras entre la vida de todas las gentes, en cualquier lugar del mundo y en cualquier tiempo: pasado, presente o futuro.
Así comienza todo. Esta era la idea núcleo que no se tenía que olvidar. A partir de ese momento había que dar forma cinematográfica a la historia, hacer la película. Los productores se pusieron a trabajar. Se contrató a dos guionistas: Pilar GUTIÉRREZ y Miguel Angel GÓMEZ, que me ayudaron a dar solidez y fuerza al guión. Con Alfonso PARRA, el director de fotografía, se decidió, teniendo en cuenta las características especiales de la historia, rodar la película en HDCAM. Se buscaron actores jóvenes pero con solidez en la interpretación, que fueran capaces de transmitir auténticas emociones: Bárbara GOENAGA, Luis TOSAR, Victor CLAVIJO, Adriana DOMINGUEZ y una número importante de actores secundarios y de reparto lo consiguen. Se rodó en La Coruña durante siete semanas, con un equipo técnico y artístico formado por gente con larga experiencia profesional, y gente joven, sin tanta experiencia, pero con mucha ilusión y ganas de trabajar. Se montó en Lisboa, durante cuatro meses y medio, con Ze Pedro SANTOS. El laboratorio en Barcelona. El músico, Jorge ALIAGA, y las mezclas de sonido en Santiago de Chile...
Entre todos hemos conseguido hacer una película, no sé si buena, pero sí honesta y sencilla. Y a todos les tengo que dar las gracias. Es mi primer largometraje y en algunos momentos me he sentido perdido y solo. Ellos han conseguido orientarme y acompañarme, enseñarme y darme ánimos en este viaje que, aunque largo y duro, para mi ha merecido la pena. Espero que para vosotros “EL REGALO DE SILVIA” también merezca la pena.
Hoy, 7 de abril de 2003, cuando las bombas caen sobre Bagdad y la sangre brota a chorros por todo Irak, hay gente en el mundo que, como Silvia PLATH en aquel septiembre de 1950, se pregunta “con un repentino miedo enfermizo cómo agarrarte a la tierra, a las simientes de la hierba y de la vida”... Ojalá que esta gente, locos para algunos, encuentren pronto la respuesta, y que esta respuesta les lleve a la felicidad.