"El hada ignorante", notas del director Ferzan Ozpetek
En mi vida ha habido – y aún hay – tres elementos importantes: el amor, la familia y la amistad. Esta película muestra mi visión sobre cómo se mezclan estos tres elementos y cómo el contacto da lugar a nuevos significados y nuevos modelos de comportamiento social y emocional.
La convencional familia nuclear – como la de la pareja original de la historia, Massimo y Antonia – se está convirtiendo en una familia cada vez más extendida que a primera vista puede parecer alternativa o revolucionaria. En realidad, al componer esta nueva “familia” – compuesta de amigos, amantes, compañeros de piso, conocidos, parientes no de sangre sino elegidos, con una mezcla de razas, de orientación sexual y de idiomas distintos pero no conflictivos- me di cuenta de que la emoción básica que surgía dentro de mí era una nostalgia casi infantil por el recuerdo de la familia al estilo antiguo.
Recordé que de pequeño estuve rodeado de una familia extendida compuesta de parientes, incluso parientes lejanos, amigos de la familia y gente de muchos países que de repente desaparecía y volvía a aparecer años después. Sin embargo, cada reaparición confirmaba el profundo sentido de pertenecer a una familia y por consiguiente nunca se les consideraban extraños. En cada momento éramos muchos en la familia. Ahora las familias naturales tiene menos miembros. Me gusta la idea de que esta película sobre las emociones sea mi primer filme completamente italiano.
Mi primera película – HAMAM: EL BAÑO TURCO – fue un intento de redescubrir mis raíces turcas a través de mi nueva perspectiva italiana. La segunda – HATEM SUARE – fue una investigación de porqué rompí con mis raíces y fui - casi como un exilio sentimental - en busca de otra cultura que encontré en Italia.
Con EL HADA IGNORANTE quiere comprender por qué estoy aquí y cómo veo la Italia de hoy: Roma y mi barrio de Ostia, con su geografía humana tan viva, profunda, cálida e íntima.
Después de tantos altibajos e idas y venidas otra cosa que he comprendido es que para cambiar tu vida no siempre hace falta ir a otra parte y enfrentarte a lo desconocido o perderte en paisajes exóticos y lejanos. A menudo sólo hace falta llamar a la puerta del vecino o abrir la ventana y dejar que los demás miren mientras tú les miras a ellos. Este es el significado de la película: una invitación optimista a confiar en tus semejantes, a no tener prejuicios y a olvidar el miedo a hablar con gente que nos habla en otro idioma y que tiene otra moralidad o simplemente no piensa como nosotros.