"El cine no forma parte de mi infancia."
Teresa es una de nuestras grandes montadoras. Ha montado cerca de 50 títulos. Fue premiada por sus compañeros de profesión con un premio Goya por el film "Días contados". Una persona con mucho oficio y sabiduría.1- ¿Cuáles fueron los títulos que marcaron tu infancia?
Aunque parezca extraño, el cine no forma parte de mi infancia; fue para mí un descubrimiento tardío, de los años de mi adolescencia en Londres. Me impresionaron: "King and Country" y "The Servant" de Joseph Losey, "Straw Dogs" de Sam Peckinpah, "A Clockwork Orange" de Kubrick, "Deliverance" de John Boorman, "Blowup" de Antonioni, "Chinatown" de Polansky, y "Johnny Got His Gun" de Dalton Trumbo, entre otras.
Pero lo que más influyó en mí fue el descubrimiento del cine de Alfred Hitchcock.
2- ¿Un montador de cine al que admires?
A Thelma Schoonmaker en especial, pero tambien a otros muchos: Michael Kahn, Dede Allen y sobretodo a Walter Murch por ser además un gran montador de sonido.
3- ¿Una película que querrías haber montado?
"All that Jazz" de Bob Fosse. Del cine más reciente "Babel" entre otras.
4- ¿Una secuencia que siempre recuerdes?
A John Travolta bailando con Uma Thurman en "Pulp Fiction".
5- ¿...y una línea de diálogo?
"…Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia…" (Roy en "Blade Runner").
6- ¿...y un personaje secundario?
Soy una apasionada de los personajes secundarios.
Destacaría, entre otros, a Edward G. Robinson como Barton Keyes, el investigador jefe de la compañía de seguros en "Double Indemnity", Peter Lorre en el papel de Joel Cairo en "El Halcón Maltés" y Fred Macmurray en el personaje de Jeff D. Sheldrake en "El Apartamento".
7- Recomiéndanos cinco películas recientes que destaques positivamente por su montaje
Por suerte hay bastantes películas en las que destaca el montaje.
Me cuesta señalar solo cinco: "Munich", "Crash", "United 93", "Atonement" (Expiación. Más allá de la pasión), "Sweeney Todd", "Babel", "Antes que el diablo sepa que has muerto"…
De todas ellas se puede aprender mucho.
8- ¿Montarías alguna vez una serie de tv?
Sí, por supuesto. Siento curiosidad por saber a qué ritmo y con qué márgenes de libertad se trabaja.
9- ¿Cuál es tu software preferido para montar y por qué?
Habitualmente trabajo con el Avid Adrenaline, pero últimamente he descubierto el Final Cut, que me ha sorprendido por ser muy intuitivo. Se adapta bien a mi manera de montar, aunque yo sigo trabajando en Avid, que también me gusta y está más extendido en el entorno de cine profesional.
10- ¿Qué ordenador sueles utilizar y por qué?
Tengo un PC que es el que utilizo para casi todo: documentos de texto, fotos, correo etc. Y también un MacbookPro que utilizo principalmente para montar en Final Cut.
11- ¿Cuál es la escena de tu filmografía que más te ha costado montar?
No recuerdo haber sufrido demasiado con ninguna escena en especial.
Tal vez la ceremonia de santería del personaje de Javier Bardem en "Perdita Durango" de Álex de la Iglesia, o alguno de los números musicales de "20 centímetros" de Ramón Salazar.
Más interesante y difícil me parece encontrar el tono de la película y saber cuándo conviene reubicar una secuencia o suprimirla total o parcialmente. En este sentido estoy especialmente contenta del resultado de "Jamón-Jamón" de Bigas Luna y más recientemente de "La casa de mi padre" de Gorka Merchan.
12- ¿Un consejo para alguien que quiere dedicarse a la especialidad de montaje?
Para ser un buen montador, a parte de ser un buen lector de novelas y tener sentido del ritmo, es necesario tener paciencia, no rendirse y saber trabajar en soledad el tiempo que haga falta sin tener prisa por terminar.
Dice algún montador americano que para dedicarse al montaje hay que tener una salud de hierro. Se refiere a las muchas horas que hay que pasarse sentado frente al ordenador analizando el material una y otra vez, sin rendirse. No es un oficio para ansiosos.
Aunque una secuencia parezca "inmontable", con paciencia y reflexión, es muy probable que se acabe encontrando una buena solución de montaje.
Reconozco a un montador cuando veo que, ante una secuencia con dificultades de montaje, en lugar de agobiarse se siente estimulado y se crece.
13- ¿35mm o cine digital?
Cualquiera de los dos.
No hace mucho vi "Blade Runner" en una sala de proyección digital y fue toda una experiencia. Aunque sigo prefiriendo que se filme en negativo 35mm por su textura, sus matices y su imperfección, pero soy consciente de que las cámaras digitales son cada vez mejores y de que acabarán con el celuloide.
No me importa demasiado; lo que me importa es la historia que me cuenten.
14- ¿Qué o quién te hizo descubrir el montaje y apasionarte por él como para elegirlo como tu profesión?
Mi descubrimiento del montaje fue paralelo a mi descubrimiento del cine de Alfred Hitchcock y del estimulante libro-entrevista de François Truffaut sobre Alfred Hitchcock, aunque nunca pensé que acabaría convirtiéndose en mi profesión.
Cuando después de mi estancia en Londres regresé a Barcelona, intenté por todos los medios introducirme en el cine trabajando de meritorio.
Entonces, alguien de producción me dijo que como era chica debía elegir entre ser script o montadora, ya que los demás oficios de cine eran muy duros para una mujer, así que de manera involuntaria me facilitó la elección.
Visité algún rodaje y eso me reafirmó en mi primera idea: por mi carácter yo prefería el aislamiento de la sala de montaje al ruido y aparente caos de los rodajes.
En mis inicios como montadora y durante el montaje de la película "Nemo" de Jesús Garay, éste me regaló el libro "Técnica de Montaje" de Karel Reisz, que me hizo tomar conciencia de la importancia del montaje.
Otro director fundamental en ese sentido fue Adolfo Aristarain, quien durante el montaje de la serie "Pepe Carvalho" me recomendó su libro de cine de cabecera: "The five C´s of Cinematography" de Joseph V. Mascelli.
Más adelante me topé con el magnífico libro de Edward Dmytryk "On Film Editing" (una pequeña joya).
Otro estímulo para mí fue el seguimiento de los trabajos de montaje del excelente dúo creativo formado por Thelma Schoonmaker y Martin Scorsese.
15- ¿Crees que hay alguna solución para que el cine independiente sea visto por más gente?
No tengo una respuesta.
Por suerte en el cine no existe una fórmula que garantice el éxito; esto hace que de vez en cuando se produzcan sorpresas con pequeñas producciones que se convierten en éxitos inesperados. A pesar de lo cual el cine independiente no lo tiene fácil. Es muy poco lo que nos llega.
El mercado sigue dominado por las grandes productoras/distribuidoras que trabajan para satisfacer a un público amplio y eso, salvo excepciones, excluye al cine independiente que de alguna manera paga el precio de su independencia.
Pero por suerte o por desgracia se están produciendo cambios que afectarán a nuestra manera de consumir cine: por una parte está la tan cacareada pérdida de espectadores de los cines y por otra la revolución digital, incluyendo la tdt y la televisión a la carta, que ampliarán la oferta y nos permitirán acceder a un mayor número de películas.
16- ¿La revolución digital nos permitirá ver más y mejores películas o simplemente nos dejará aturdidos?
No tengo ni idea, aunque parece que en el apabullante mundo digital que nos rodea nos bombardearán con todas las películas del mundo.
Ante un sinfín de títulos posibles, me imagino que lo importante será cómo canalizar la oferta, para poder elegir. Necesitaremos filtros, clasificaciones de películas por géneros, autores, actores… pero habrá muchas películas de las que no tengamos ninguna referencia y donde, como en los viejos tiempos, el "boca a boca" y las recomendaciones de los amigos seguirán siendo importantes.
17- Y por último, ¿son útiles las escuelas de cine?
Siempre. Mejores o peores, las escuelas de cine son imprescindibles para quien quiera dedicarse a y/o se interese por el cine.
No sólo sirven para adquirir conocimientos de tipo técnico/artístico, sino también para sistematizar los conocimientos adquiridos de manera autodidacta; para desarrollar un punto de vista, aprender a posicionarse, a intercambiar opiniones y conocimiento.
Serían interesantes aunque sólo sirvieran para estar en contra de lo que supuestamente enseñan.
Y lo que es más importante: sirven para entrar en contacto con otras personas con intereses y pasiones afines con las que de otra manera sería difícil contactar.
Y no hay que olvidar que algunos de esos compañeros es muy posible que acaben convirtiéndose en interesantes cineastas o futuros compañeros de profesión.
Aunque también es cierto que el cine se aprende haciendo cine…