"El abrazo partido", notas del director Daniel Burman
En mis anteriores películas, el único momento donde sentía que esto se parecía a un trabajo, era cuando llegaba el momento de tener que hablar con los actores. (Ahora a la distancia creo que les tenía miedo). En cambio, en esta película ese temor devino en un placer extraordinario.
La construcción del universo de la galeria me obligó a tener muy claro desde un principio quien era quien, y definir a los personajes no por oposición, si no tratando de contar sus individualidades de manera muy austere: pequeños gestos, una palabra, la manera de palpar un rollo de telas… etc
Lo que sucede en realidad es que todos los habitantes de la galería me resultan familiares, casi viejos amigos. En mi niñez y adolescencia transcurridos en el barrio del Once siempre fui espectador de aquellas historias y personajes extraordiarios que se esconden a traves de la aparente monotonia del mundo comercial.
Para algunos pueden pasar desapercibidos por el frenesí de los empleados llevando y trayendo cosas y los clientes esperando que llegue un descuento, pero detrás de los mostradores siempre encontré señales que advertían universos muy ricos en historias maquillados de mediocridad para mantenerse ocultos.