Edward Hopper: pintura y cine en Filmin
La atmósfera de los cuadros de Edward Hopper (uno de los principales representantes del realismo del siglo XX, cuyas pinturas han influenciado a directores de cine como Alfred Hitchcock, Jim Jarmusch, David Lynch o Wim Wenders) congelada en el tiempo, ha vertido infinita literatura sobre los personajes en ellos retratados. Sus múltiples posibilidades narrativas y cinematográficas son explotadas por Gustav Deutsch en "Shirley. Visiones de una Realidad", película que ficcionaliza la vida de la protagonista de algunos de sus cuadros (precisamente la Shirley del título) una mujer que no acepta la realidad de la época "Mad Men" que le ha tocado vivir - la América de los años 30 a los años 60 - y que se aferra firmemente a sus convicciones.

A través de 13 grandes pinturas convertidas en 13 apabullantemente hermosas secuencias, "Shirley. Visiones de una Realidad" recorre las experiencias vitales y profesionales desde los años 30 a los 60 de su protagonista, una vida que coincide con eventos clave de la historia estadounidense como La Gran Depresión o el macarthismo. En resumidas cuentas, trece pinturas de Edward Hopper cobran vida de la forma más fiel y reveladora posible, para contarnos la historia de una mujer que vive una realidad que no acepta. La banda sonora merece un punto y aparte ya que llega de la mano de dos grandes: Christian Fennesz y David Sylvian.
Y es que, tal y como la monumental película de Gustav Deutsch nos demuestra, una de las grandes virtudes de los cuadros de Hopper es que parecen cobrar vida propia. Todo visitante a cualquiera de sus exposiciones se convierte en guionista de sus cuadros, imaginándose que pasa por la cabeza de sus personajes mientras toman un trago en la barra de un bar. Sus incertidumbres, sus sueños, sus anhelos. Nos sentimos identificados con esos personajes de mirada perdida, de mirada infinita, personajes solitarios, llenos de incógnitas, personajes que no sabemos de donde vienen ni hacia donde van. Fiel reflejo de la sociedad americana desde 1920 y quizá, también fiel reflejo de la sociedad mundial de hoy día, viendo la exposición de Hopper uno se puede imaginar en una sala de cine disfrutando de una gran película.

No cabe duda de que su obra resulta extremadamente cinematográfica, y al igual que Hopper se inspiró en el cine para pintar, el cine también ha bebido de sus cuadros para rodar. Y si Alfred Hitchcock convirtío una de sus casas en el Bates Motel de "Psicosis", también hay una sugerente terna de directores y películas en filmin que, de una forma u otra, (pero todas particularmente estimulantes) beben de la obra de Edward Hopper. Buena cuenta de ello nos dio Caiman Cuadernos de Cine en su espectacular especial dedicado con anterioridad a Edward Hopper y el Cine. En filmin recuperamos 5 buenos ejemplos que de la mejor forma posible, no solo ponen en práctica este imprescindible cuadernillo, también se convierten en el mejor acompañamiento posible para el reciente estreno de "Shirley" en nuestro catálogo.
1. LOS AMANTES DE LA NOCHE de Nicholas Ray
De manera natural, a principios de los años 30, a Hopper le debió apasionar el cine negro. Producciónes como "Días sin Huella" de Billy Wilder, "El Sueño Eterno" de Howard Hawks o sobre todo, "La Ciudad Desnuda" de Jules Dassin o "Los Amantes de la Noche" de Nicholas Ray, sin duda, le influyeron. Como a su vez, todos estos cineastas se inspiraron en su obra. Porque es innegable que, durante toda su carrera, Hopper marcó profundamente al cine americano.

2. EL GRITO y EL ECLIPSE de Michelangelo Antonioni
Pero la influencia de Hopper también va ma´s allá de los Estados Unidos. Es el caso de Michelangelo Antonioni, quien en varias de sus películas trabaja la relación entre el vacío y el espacio, en una especie de espera infinita encarnada por personajes suspendidos. En "El Grito" los espacios periféricos de la ciudad con gasolineras en medio de la nada evocan, sin duda, los cuadros de Gas (1940) y sobre todo Four Lane Road (1956). De manera aún más profunda, la secuencia final de "El Eclipse", vacía, sin sus personajes que se han ido en direcciones opuestas, nos sumerge en un ambiente pictórico digno dle mejor Hopper.


3. EL FINAL DE LA VIOLENCIA de Wim Wenders
Para componer el célebre retrato de NightHawks, Hopper confesó haberse inspirado en el relato de Hemingway, "The Killers", en el que dos asesinos a sueldo matan a un antiguo boxeador, el Sueco, que espera pacientemente la llegada de la muerte. Este ralto caracterizado por la espera y la sensación de amenaza influyó tanto en la novela negra (Hammer, Chandler, Thomson y Goodis). así como en el cine negro americano (Hawks, Huston, Siegel, Raoul Walsh). Robert Siodmak lo llevaría al cine en 1946 con Burt Lancaster como protagonista en "Forajidos" inspirándose también en varios cuadros del artista para los decorados del film. Finalmente, volveríamos a encontrar este famoso cuadro reproducido exactamente por Wim Wenders en "El final de la Violencia".

Un gran número de cineastas contemporáneos recurren también a la estética de Edward Hopper. Lo han hecho Jim Jarmusch en "Flores Rotas", Todd Haynes en "Lejos del Cielo" y no podía faltar, David Lynch en "Mulholland Drive" y "Una Historia Verdadera". Su película menos lynchiana (sin mundo oníricos ni mentes perturbadas) es una hipnótica road-movie que va desde Iowa a Wisconsin, pudiendo respirar el espectador la calma de los campos de trigo y la serenidad de un paisaje propio de Edward Hopper.

5. NUBES PASAJERAS Y LUCES AL ATARDECER de Aki Kaurismäki
Al igual que "Luces al atardecer", "Nubes Pasajeras" tiene mucho de pictórico y los colores adquieren gran fuerza. Kati Outinen, la protagonista femenina, siempre va asociada a los tonos cálidos auqnue de forma matizada. Con esta paleta de tonalidades tan propia de la pintura de Edward Hopper, Aki Kaurimäki y Timo Salminen consiguen que su cine se mantenga enraizado en el presente sin desentenderse de la fascinación visual por la américa de los años 50.

5. LAS PARTÍCULAS ELEMENTALES de Oskar Roheler
Adaptación de la celebérrima novela de Michael Houllebecq, acerca de dos hermanos que poco tienen en común; uno es biólogo molecular y el otro esclavo de sus fantasías sexuales. La película logra convirtir con gran éxito, una novela de ideas en la tradición de Voltaire, en un melodrama existencial, negro (incluso negrísimo), que refleja bien el pesimismo del escritor, pero donde los personajes y sus vidas son lo que cuenta... Y lo que nos cuentan. ¿Suena a Hopper no? Más aún si nos detenemos en el guiño que su portada le dedica su aclamado cuadro People in the Sun. Más claro, agua.
