Crónica Berlinale: día 3

Fuente: filmin

El documental del que habla todo el mundo en Berlín es "Exit through the gift shop" centrado en el artista callejero Bansky, él vive sus años de gloria, su obra plasmada en cine quizás incluso gane un premio. Pero no está sola. Ayer se presentó en el festival otro documental que supera, por varios cuerpos de diferencia, al del polémico artista, se trata de "Jean Michel Basquiat", un extraordinario retrato del pintor/músico/actor haitiano afincado en Nueva York que debería ser visto, sí o sí, por todos aquellos directores que tengan pensado rodar un documental sobre un artista vivo o muerto, desconocido o encumbrado. "Jean Michel Basquiat" es uno de los grandes films de una Berlinale en la que también pudo verse...

"HOWL" d. Rob Epstein y Jeffrey Friedman

¿De qué va?
La voz poética de la beat generation, Allen Ginsberg, protagoniza un biopic muy poco convencional que combina animación (en 2D y 3D), imágenes documentales, una entrevista al poeta (ésta recreada a través de James Franco) y escenas de un juicio más cómico que trágico, el que se llevó a cabo para determinar la inmoralidad, o no, de "Howl", el poema más famoso de Ginsberg.

Conclusiones: 
Una elección desafortunada, una película echada a perder. Sin más. "Howl" tiene muchísimas virtudes (un protagonista en estado de gracia, una fotografía impecable, un material literario de primer nivel) pero todo queda ensombrecido por un único problema: sus directores (oscarizados documentalistas) decidieron crear un escenas de animación para que acompañasen la impecable lectura del poema "Howl" por parte de James Franco. La idea sorprende (¿por qué los oscarizados documentalistas no utilizaron imágenes documentales para cubrir esa escena?) pero sobretodo decepciona pues en los dibujos, de bajísima calidad, aparecen imágenes más propias de porno malo que de cine bueno. "Howl" dura una hora y media, quizás una cuarta parte del metraje contenga estas imágenes grotescas de penes gigantes y confeti de esperma; si se pasa por alto esta parte, el resto es un film encomiable que acaba en alto gracias al recuerdo de Ginsberg cantando su magistral poema "Father death blues"

"THE GHOST WRITER" d. Roman Polanski

¿De qué va?
Reverso luminoso de "El quimérico inquilino". Si en esa película era el propio Polanski quien ocupaba el lugar de un muerto en un piso de París, en esta ocasión es Ewan McGregor quien llega a una lujosa villa de la isla de Nantucket a ocupar el lugar que deja el escritor fantasma (muerto en extrañas circunstancias) de la autobiografía de un ex-Primer Ministro Británico acusado de crímenes contra la humanidad.

Conclusiones:
Es el regreso del mejor Polanski. Olvidémonos del autor, centrémonos en la película, la maravillosa película, un delicioso juguete lleno de diálogos inteligentes, trama sólida y personajes secundarios dignos del mejor cine clásico de Hollywood, es decir, de "El sueño eterno" o "Laura".

"The ghost writer" quiere ser real pues sus protagonistas están inspirados en personajes reales (Tony Blair a la cabeza) pero se disfruta como una obra de ficción extraordinariamente anacrónica. Unos dirán Hitchcock, otros quizás De Palma, la realidad es que es puro Polanski. El mejor programa doble después de "Frenético".

"NOWHERE BOY" d. Sam Taylor Wood

¿De qué va?
Antes de ser icono, incluso antes de ser cantante, John Lennon era un adolescente atormentado por la presencia/ausencia de una madre de la que no supo nada hasta los quince años. Él, ella y la estricta tía que se encargó de la educación son el trío central del debut cinematográfico de una de las fotógrafas más importantes del Reino Unido, Sam Taylor Wood

Conclusiones: 
Es el film antes de los Beatles, es decir, un film protagonizado por John Lennon y Paul McCartney en el que no suena ninguna canción del cuarteto de Liverpool. Sí lo hacen un puñado de clásicos de los años 50 que son reinterpretados por un grupo de actores en estado de gracia (con Kristin Scott Thomas y Aaron Johnson a la cabeza). Aunque su desarrollo no desborde originalidad y sus planos sean menos memorables de lo que uno imaginaría al ver a Taylor Wood tras las cámaras, la película tiene ritmo, alma, vida. Su interés es incuestionable. ¿Su público? Ese deberá buscarse.

"THE LAST STATION" d. Michael Hoffman

¿De qué va? 
Los últimos días de Leon Tolstoy centrados en su ideario de pre-revolución bolchevique, ambientados en una lujosa villa en las afueras de Moscú en la que lo acompañaban su extraordinaria mujer, un secretario fiel y una legión de admiradores que trabajaban sin descanso para el creador de "Guerra y Paz".

Conclusiones: 
Elecciones, decisiones, no equivocarse. En "Howl" sus directores cometieron un error, dibujos en lugar de imágenes documentales; en "The last station" el problema tiene mismo calado: en el biopic sobre uno de los escritores con más personalidad de todos los tiempos el protagonista principal es su anodino secretario, sus aventuras amorosas, sus inseguridades, sus tics, todo eso ocupa la parte central de este académico film firmado por un anodino Michael Hoffman. Sí, las interpretaciones de Christopher Plummer y Helen Mirren (Tolstoy y esposa) están a la altura de lo que se ha escrito de ellas pero al ser James MacAvoy el protagonista principal, el interés del film se disuelve, la magia se evapora, el error prevalece.

 

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