Crónica Berlinale: día 1
En las calles de Berlín no hay tacones, sólo zapatos con suelas preparadas para soportar unas aceras que han visto caerse a un buen número de berlineses y a otro, aún mayor, de la gente acreditada en el Festival. Más de uno ha empezado la semana con morados, muchos la acabarán con escayola. Es cómico, aunque no debería serlo. Es práctico, con las calles nevadas la única distracción que se tiene en Berlín es ir al cine. El festival ha vendido más de 300.000 entradas, récord absoluto, un registro por el que matarían la mayoría de certámenes del mundo entero y que aquí aumenta año tras año pese a que la selección de películas sea menos convencional de lo que a muchos les gustaría. De los dos primeros días destaca el regreso de Silvain Chomet, el fracaso de John Doyle, la decepción de Joseph Gordon Leavitt y un documental que seducirá a quienes disfrutan leyendo a Dan Brown pero antes de hablar de ellos centrémonos en...
"THE REVELATION OF THE PYRAMIDS" d. Patrice Pooyard
¿De qué va?
Un documental francés rodado con holgado presupuesto que pretende, a través de hechos científicos, demostrar que la pirámide de Giza, una de las 7 maravillas del mundo, no fue construida por los egipcios sino por alguna otra civilización ya sea alienígena o simplemente una civilización perdida de la que no queda rastro alguno.
Conclusión:
De ritmo ágil y formato innegablemente televisivo (muchos planos repetidos, entrevistas rodadas con el típico encuadre medio visto en mil y un documentales de televisión...). "The revelation of the pyramids" triunfará entre quienes gustan de teorías conspirativas, expedientes x, y o z. El resto quizás encuentren curioso el alud de datos científicos que son utilizados para apoyar la tesis del mismo modo que echen en falta algún dato que contradiga la teoría, algo estrambótica, de que las pirámides fueron construidas por gente de otra galaxia.
"WAKE WOOD" d. David Keating
¿De qué va?
Un matrimonio pierde a su hija en un trágico accidente: un perro se la come. Pues bien, la pareja, rota en mil pedazos, decide mudarse a un pequeño pueblo del interior de Inglaterra en el que, casualidades de la vida, se practica la magia negra y en el que, cómo no, el jefe del lugar es capaz de resucitar a los muertos. Eso sí, tamaño milagro se realiza con un par de condiciones: el muerto vuelve sólo por tres días y lo que puede pasar una vez se acaba el tiempo, es imprevisible.
Conclusión:
En manos de alguien talentoso "Wake wood" daría para buen film de la Hammer, recordemos la gran productora británica de terror de mitad del s.XX. pero en las manos de David Keating lo que se obtiene es un film atroz, con montaje vergonzoso, planos de primero de carrera de escuela de audiovisual y una ausencia total de sentido del ridículo. Sólo los actores, Aidan Gillen ("Queer as folk", "The wire") y Timothy Spall ("Harry Potter"), consiguen dar algo de credibilidad a un film cuyo destino está escrito en el primer minuto de metraje: la televisión.