"Caracremada," un film sin palabras que nos deja sin palabras

Fuente: Joan Sala (filmin)

Tuvimos ocasión de degustarla en el pasado Festival de San Sebastián, una oportunidad que resultó inmejorable para comprobar y certificar de primera mano todas aquellas virtudes que ya fueron destacadas por la prensa internacional tras su exitoso paso por la Mostra de Venecia. En resumidas cuentas, "Caracremada" es un film sin palabras que nos dejó sin palabras. Es una película no tan preocupada de contar una historia como de hacernos sentir una situación, la que vive Ramón Vila, nuestro particular (anti) héroe.  Es cine puramente sensorial en el que el paisaje, los gestos y, sobre todo, el sonido, son los verdaderos protagonistas de una ópera prima que se cuela desde hoy (¡por fin!) fecha de su estreno en salas comerciales, entre lo mejor que el cine español nos ha brindado en este 2010. Una película, la de Lluís Galter que, sin duda, debería optar al Goya, al menos como Mejor Ópera Prima. Otra cosa es que la Academia piense lo mismo...de momento, os dejamos con nuestra crítica. Si queréis comprabar nuestras palabras de primera mano lo tenéis fácil....¡ ya está en cartelera!

¿De qué va?

Caracremada, apodo utilizado por la Guardia Civil para referirse a Ramón Vila Capdevila, pretende reflexionar sobre la resistencia libertaria al régimen de Franco a través del que fue su último guerrillero en activo. Cuando en el año 1951 la CNT decretó la retirada de sus hombres, Ramón Vila permaneció en los bosques del interior de Cataluña para reemprender en solitario su lucha.

Conclusiones

Sin palabras. Así es Caracremada a y así nos dejó tras su proyección en el pasado Festival de San Sebastián. Una película que al igual que su protagonista, resiste. Resiste contra viento y marea a ponérselo fácil al espectador. A contar una historia de forma convencional. Resiste a todo tipo de concesión, a la banda sonora, a la épica, a las sobreinterpretaciones, a los planos mascados. Lucha armada de insinuación, de sugerencia, de naturalidad, armada de gestos, de acciones, armada de naturaleza. Un supuesto biópic convertido en antibiopic. Un film seco, frío y austero pero ante todo hipnótico y envolvente centrado en los momentos cotidianos del día a día de un rebelde a base de planos detalle donde prima la relación de nuestro Ramón Vila con el paisaje. Un paisaje erigido en el verdadero protagonista de una ópera prima que sin duda, se coló en el podio de lo mejor visto durante el festival y, por descontado, de lo mejor que ha dado el cine español este año. En definitiva, una ópera prima que haría las delicias del mismísmo Bresson.

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