Cannes 2010: "Wall Street 2" no convence

Fuente: filmin

La Fox decidió retrasar el estreno de "Wall Street: Money never sleeps", de Oliver Stone, para poder -dicen- traerla a Cannes, y el festival no dudó en darle en contraprestación, a pesar de su carácter de no competitiva, el lugar estelar de la jornada del viernes y limitar la carrera por la Palma de Oro a un sólo título, frente a los habituales dos o tres. Esa única "competidora" en la atención del día era el esperado remake de "The Housemaid", dirigida por el surcoreano Im Sang-soo. Por su parte, en "Un Certain Regard" Cristi Puiu, responsable de "La muerte del Sr. Lazarescu" presentaba su esperadísima "Aurora", la segunda  de las seis historias enmarcada en su particular homenaje dedicado al difunto Eric Rohmer. Así que, al lío.

Evidentemente, imersos en una de las crisis mundiales más importantes de la historia, no podía ser mejor momento para que Gordon Gekko, el tiburón de las finanzas que arruinó a finales de los 80 a empresas y particulares, saliera tras 8 años de cárcel. Por supuesto, aún ávido de ganar dinero, entre otras cosas porque se ha quedado con una mano delante y otra detrás, pero también "humanizado" por la pérdida de su hijo -muerto de sobredosis- y el deseo de reconciliarse con su otra hija que no lo traga..fuera de los barrotes, se encuentra con un mundo financiero en el que aparte de que su viejo teléfono movil "modelo ladrillo" ha quedado obsoleto, la codicia está institucionalizada, y los primeros que la ejercen son los bancos, convertidos ahora en malos de la película. Así, Gekko, vuelve inevitablemente a tirar al monte del enriquecimiento, aunque esta vez de paso quiera ayudar al que era novio de su hija (Shia Laboeuf) a recuperar lo que ha perdido fruto de la crisis y de los manejos de un banquero contrincante.

 

 

Tras su pase, las críticas y opiniones , aunque variadas, han resultado eminentemente positivas. Mientras que Kirk Honeycutt la cataloga en Hollywood Reporter como la mejor secuela realizada en mucho tiempo, Justin Chang asegura en Variety que seguro, no defraudará a los incondicionales del primer Gordon Gekko. Sin embargo, entre sus detractores también se ha asegurado que Oliver Stone a perdido una gran oportunidad de realizar la primera gran película sobre la crisis y que la profundidad de su discurso queda supeditada a la humanización de sus personajes. También se destaca especialmente el inconmensurable trabajo tanto de Josh Brolin, en la piel de un avaricioso tiburón de las finanzas y de Carey Mulligan como una "llorona de categoría", que, sin embargo, quedan arrinconados en el corner de los secundarios en pos de la excesiva importancia destinada a los personajes de LeBeouf y Douglas.

 

 

La tercera película en entrar en competición ha sido la coreana "The Housemaid", dirigida por Im Sang-soo, remake del filme homónimo de 1960, considerado uno de los mejores de la historia del cine coreano, en fin una joya de culto. Pues bien, esta nueva versión podría describirse como una obra desconcertante. De partida, se destaca la indiscutible calidad de las materias primas que componen la película, una meritoria constante del cine coreano. Todos los intérpretes bordan sus personajes, en particular la estelar Jeon Do-yeon, a la que vimos protagonizando la recientemente estrenada "Secret Sunshine" de Lee Chang-dong. La dirección artística, como bien se puede apreciar en su sugerente tráiler, es de una elegancia primorosa y la puesta en escena bordea el virtuosismo.

 

 

Planteada, al igual que su antecesora, como una fábula macabra, el filme aborda las tensiones de clases que se ocultan debajo de una artificiosa armonía social; sin embargo, según afirman los principales medios, la parábola narrativa (los juegos de poder, sumisión y venganza entre una familia acaudalada y su sirvienta) se topa con un director (Im Sang-soo) que apuesta por el esteticismo y el efectismo. De esta manera, las interesantes pinceladas de humor que puntean el relato y lo empujan, también al igual que su antecesora, hacia el terreno de la sátira derivando también en lo caricaturesco. Se destaca así mismo la capcidad de la película coreana de situarse sugerentemente a medio camino entre el melodrama y la comedia.

 

 

Por su parte, volvemas a Un Certain Regard para comentar, una vez más, la que es, sin duda,la propuesta más interesante de el día, ya que Cristi Puiu, responsable de "La muerte del Sr. Lazarescu", presentaba su segunda película, "Aurora".

Su muerte dejó hace cuatro años el Premio "Un Certain Regard" en Cannes, pero sobre todo, dejó la sensación de estar ante uno de los más emergentes valores del actual cine de autor europeo. Con una esencia inconfundiblemente "dardenniana", Cristi Puiu, junto a Porumboiu y Mungiu principal emblema de la nueva ola rumana, nos hacía asistir como testigos directos a "La muerte del Sr. Lazarescu", la historia de una travesía donde el grito del ser humano no apunta tanto a la burocratización del sistema sanitario como a la desaparición del amor al prójimo. Una pieza directa, fría y honesta, con un ritmo extremadamente (y acertadamente) lento que, despojada de toda dramatización, tenía el mérito de desestabilizar y crear la más absoluta tensión mediante la particular ruta hospitalaria por la que una ambulancia nos llevaba de la mano de un moribundo Lazarescu. Una ruta que primero nos llevó a su muerte, y que ahora en cambio, nos ha llevado en Cannes a un nacimiento, el de "Aurora".

 

 

Y es que, si "La muerte del Sr. Lazarescu" es la primera, "Aurora" es la segunda de las seis historias que Cristi Puiu ha enmarcado en su particular homenaje dedicado al difunto maestro, Eric Rohmer. “Seis historias sobre los suburbios de Bucarest” que tratan “seis historias de amor” (en honor a los “Seis cuentos morales” de Eric Rohmer). Si "La muerte del Sr. Lazarescu" versaba sobre el amor al prójimo, o mejor dicho, su ausencia en la sociedad contemporánea, "Aurora" lo hace sobre el amor conyugal y su ausencia en el hogar.

Con 180 minutos de duración y una gran acogida por parte tanto de público como de crítica (algo realmente meritorio vista la duración), "Aurora" es acertadamente un thriller de cocción extremadamente lenta (al igual que su antecesora) que cuenta la historia de Viorel, un hombre de 42 años que tiene dos hijas pequeñas y que acaba de dejar su trabajo como ingeniero metalúrgico, comienza inmerso en una inquietud inexplicable y se deja llevar por los acontecimientos sin intentar buscar una explicación. Finalmente, nuestro protagonista acabará cruzando la ciudad de Bucarest a merced del destino para poder así poner fin a una inestabilidad que gobierna su existencia desde hace ya tiempo y que ahora se acentúa de manera aun más dolorosa con el divorcio y el proceso de repartición de bienes que se le vienen encima. Hechos que le llevarán a la consecución de varios actos criminales en una especie de "día de furia" a la europea, perdón, a la rumana. En definitiva, y como era de esperar, segundo film, segunda obra maestra de uno de los principales referentes de la emergente nueva ola del cine rumano. Sólo queda una duda, ¿por que no Sección Oficial?.

 

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