Cannes 2010: Mike Leigh versus Woody Allen

Fuente: filmin

"Todos los directores hacemos la misma película una y otra vez", así es como parafraseó Mike Leigh a Jean Renor aporvechando la rueda de prensa tras la premiere de su "Another year", indiscutible plato fuerte del día junto, como no, al "You will meeet a tall dark stranger" de Woody Allen. Allen y Leigh, Leigh y Allen. Caminos paralelos para dos carreras cinematográficas que sin embargo llevan caminos muy diferentes. Ambos presentaron ayer sus dos últimas películas, ambas rodadas en el Reino Unido, y siguiendo ambas el mismo patrón de su más reciente filmografía. Sin embargo, mientras Leigh sigue encandilando y levantando los más fervientes aplausos, Allen ríe y entretiene, pero sobre todo, confirma que su mejor etapa cinematográfica ya es historia.

De la mano de sus habituales entramados corales y de los ya clásicos golpes de azar que ponen patas arriba el universo moral de sus personajes, Allen escribe un nuevo capítulo de su saga sobre la neurosis humana y sitúa "You will meet a tall dark stranger" más cerca del tratado moral de "Match Point "que de la liviana comedia de enredos románticos que Allen propuso en "Vicky Cristina Barcelona".

 

 

A sus 74 años, el director regresa a Londres para narrar varias historias de matrimonios en crisis y múltiples affaires ambientadas en el mundo de la literatura, de las galerías de arte y de la burguesía local. El film tiene múltiples personajes y subtramas, aunque pendula entre dos núcleos principales: uno, encabezado por Naomi Watts, Josh Brolin, Antonio Banderas y Freida Pinto (la bella actriz de Slumdog Millionaire), y otro, integrado por Anthony Hopkins, Gemma Jones y Lucy Punch. Más allá de que por momentos ciertas situaciones parecen casi calcadas de anteriores films del director, la película fluye con cierta gracia y sin descuidar su mirada impiadosa a las miserias, a las contradicciones, al cinismo y a la hipocresía de la sociedad contemporánea. En el amplio mapa de la desesperación humana que dibuja You Will Meet… también hay lugar para los males de la vejez, la volatilidad del deseo y los funestos caprichos del destino.

Aún y así, según se afirma, el último Allen padece los mismos problemas que sus más recientes films y se caracteriza por cierto carácter frívolo y por una velocidad del relato que tiende al atropello, lo que deja poco margen para el lucimiento de los actores. Así, la película debe entenderse como un logro menor en la carrera de Allen, un entretenimiento en el que los golpes de genio quedan un tanto ensombrecidos por la falta de relieve del conjunto.

 

 

También de un modo alleniano, o casi, Mike Leigh nos presenta unos personajes encantadores e impregnados de comedia, aunque uno se vaya comiendo su propia sonrisa como si la deshojara. En “Another year” se cuenta un año de los personajes: por estaciones, de la primavera al invierno, y sitúa el centro del escenario en la vida de un matrimonio ya de cierta edad, Tom y Gerri, que son justo lo contrario que el gato y el ratón de los dibujos animados. Tom y Gerri son como habría que ser, dicen lo que habría que decir y piensan y sienten lo que habría que pensar y sentir. Todos y siempre. Son el fiel retrato de una balanza en la que entran y salen la soledad, los desamparos y los demonios de sus amigos y familiares; en definititiva un bálsamo para la amiga solitaria y vencida o el amigo de la infancia, también solo y que come, bebe y fuma compulsivamente…

 


 

La crítica es unánime en destacar la calidad y profundidad de la obra. Todo es conmovedor y espumoso en la película, pero las interpretaciones son más aún, están entre lo emotivo, lo turbador y lo patético. Jim Broadbent y Ruth Sheen, el matrimonio, o Lesley Manville, la amiga, construyen momentos de una verosimilitud y de una carga afectiva y perturbadora insólita con emociones que saltan de  la pantalla con  escenas veraces, sinceras y honestas (dos personajes en silencio, o en una mesa con comida y miradas, o de los propios balbuceos del corazón de los personajes...etc.).

A nivel de guión, destacan también muy buenos diálogos, algunos de ellos tremendamente cómicos pero que en esa misma comicidad esconde un terrible dramatismo, una tristeza infinita y una cierta visión simplista de una vida que sólo se puede vivir felizmente en pareja. "La vida es un desastre", reconoció el director, que sin embargo mandó al psicólogo a una periodista que le criticó esa idea de que las personas solteras son más tristes o vulnerables.

 

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