Berlinale # Día 2
Póquer de derrota, eso ha constituido el segundo día del Festival de Berlín . Un drama existencial dirigido por el hijo de David Bowie, una sátira saturada de ácido que describe los días previos al inicio de la 2ª -y aún en marcha- Guerra de Irak, una tragedia personal centrada en dos figuras realmente antisociales, una vive en Nueva York y otra en Australia y por último un thriller que bebe de demasiadas fuentes y acaba digiriéndolas mal. Cuatro propuestas con facciones interesantes pero lejos de la genialidad. Sigamos... "Moon" Sorpresa e inquietud. Una ópera prima cuya ambición anda en vuelo rasante, un debut que deja escapar una premisa maravillosa para centrarse en absurdas peripecias, eso es una oportunidad desaprovechada. Duncan Jones, también conocido como Zowie Bowie, hijo de David, tenía la oportunidad de filmar el " Solaris " del nuevo milenio pues contaba con todos los ingredientes: una ambientación intachable (estación lunar) , una base argumental muy sólida (el fantasmal drama del único trabajador de la base en sus últimos días de servicio antes de emprender un utópico viaje de vuelta a la Tierra), dos actores excelentes (Sam Rockwell a quien vemos por partida doble y Kevin Spacey, a quien sólo se escucha la voz pues interpreta al robot que acompaña al astronauta en la base) y un giro argumental a mitad de recorrido fascinante, una de esas vueltas de tuerca que te proyectan ante una película completamente distinta de la que esperabas ver. Lástima que el giro sea parcialmente desaprovechado y el espectador acabe abandonando el pase de proyección desolado por la distancia lunar que separa el potencial de la realidad de "Moon" . NIVEL COMERCIAL: 6 /10 "Mary and Max" Si esto fuera una medicación, en el prospecto pondría: Película de animación para adultos con estado anímico positivo. Los demás, abstenerse. "Mary and Max" , el debut del ganador del Oscar Adam Elliot , es un drama devastador: la historia de una amistad imposible centrada en una niña australiana y un adulto americano. Los dos intercambian desgracias mediante las epístolas que definen su relación. Carta a carta se conocen más; ella tiene una familia a la que quiere mucho pero que la quiere poco (su madre es alcohólica, su padre especialista en disecar pájaros), él ni tiene familia ni demasiados amigos (a excepción de una vecina ciega). "Mary and Max" es la historia de una vida contada a través de la relación epistolar en la que Adam Elliot expone todas las miserias de nuestra sociedad. En la película los vagabundos piden dinero a cambio de darte un beso o un abrazo. Realidad monocroma, tristeza a granel, ansiolíticos en desayuno, comida y cena, la oferta de "Mary and Max" es demasiado extrema. Sin luz, sin felicidad alguna, el viaje cinematográfico puede resultar un verdadero suplicio para todo aquel que no vaya preparado. Éste es un 8.000 de tristeza que, y eso se daba por descontado, cuenta con una animación con plastelina absolutamente inolvidable y con una interpretación -sólo voces- de Philip Seymour Hoffman y Toni Colette convincente. NIVEL COMERCIAL: 3 /10 "In the loop" Irak será invadido en breve, el Reino Unido y Estados Unidos ultiman detalles (España sale en la foto pero no tiene silla en las reuniones). En esos días que cambiaron el mundo centra la historia el cómico británico Armando Ianucci quien se estrena en el mundo del largometraje después de conseguir todos los premios posibles con sus experiencias televisivas, con la serie "The thick of it" a la cabeza. Ianucci dibuja un puñado de personajes en el extremo de la ineptitud. Un ministro británico tan inoperante como su secretario, una secretaria del Estado preocupada por su aspecto (le sangran los dientes, le brotan las arrugas) que por la conclusión a la que se llega en sus reuniones y un militar de alto rango del ejército americano con pocas ganas de entrar en guerra. Este último personaje está interpretado por James Gandolfini , junto a Mena Suvari, el único rostro conocido de una obra magnífica, divertida, corrosiva, necesaria (aunque llegue con años de retraso) y que, sin embargo, tendrá muy difícil estrenarse en nuestro país. ¿Quién está dispuesto a pagar por ver una película inglesa sin actores conocidos que hace mofa de la Guerra de Irak? Poca gente, demasiada poca. Desolador. Deseemos que en su país le vayan mejor las cosas a Armando Ianucci pues su ópera prima tiene ritmo trepidante, esplendorosos recursos visuales e inolvidables interpretaciones. Ha nacido una estrella. NIVEL COMERCIAL: 6 /10 "The killing room" Qué daño hace a un film como éste el recuerdo cinematográfico. Calla, calla memoria. En caso contrario resulta demasiado difícil poder disfrutar de una película como esta que bebe, sin disimulo, de "Cube", "Saw" y "Unknown". A las tres, sumar unas gotas de "Camino a Guantánamo" y ya tenemos film. Dirigida por mano inquieta por un hijo de la MTV, Jonathan Liebesman ; protagonizada por un repóquer de rostros conocidos pero no estelares (Timothy Hutton a la cabeza), "The killing room" es un thriller no demasiado violento ambientado en una habitación blanca, limpia, metal y plástico, cámaras de seguridad siempre en marcha, puertas siempre cerradas. La habitación pertenece al ejército americano. El malo de la película. Las víctimas, un puñado de personajes que entran en la habitación creyendo que rellenaran una simple encuesta. La realidad es bien distinta. Serán tratados como cobayas. Muerte a mansalva, suicidio a granel y la supervivencia como excepción. Así transcurre una película con pocas sorpresas argumentales y escasa tensión. Thriller que sólo interesará a quien tenga memoria de pez o escasa videoteca. NIVEL COMERCIAL: 4 /10