Ballesta se pasa al lado salvaje
Lo hace "entre lobos" y de la mano de un Gerardo Olivares que, cada vez está más cerca, si no lo es ya, de convertirse en el Werner Herzog español. Como si de Lou Reed y su emblemático "Walk on the wild side" se tratara, Olivares se ha dedicado los últimos veinte años a la dirección de documentales viajando por todo el mundo: desde Alaska hasta Tierra del Fuego, desde Marruecos hasta Sudáfrica y Egipto, desde Madrid hasta Singapur. Así, en uno de estos largos y peligrosos viajes, el director cordobés se encontró (merecidamente) con la Espiga de Oro en Valladolid hace escasos tres años. Fue a través del Sahara y lo hizo mostrando lo que nunca enseñan los medios de comunicación en sobrecogedores "14 kilómetros" (ver online). Al igual que el director de "Fitzcarraldo", Olivares demostró que también sabe reir en "La gran final" (ver online) mediante las originales y surrealistas peripecias de unos hombres que tienen en común vivir en regiones remotas del planeta y estar empeñados en ver la final de la copa del mundo de fútbol. Capaz también, como Herzog, de entrelazar de forma muy particular la relación del hombre con la naturaleza, Olivares recupera ahora el mito de Greystoke y nos presenta a "el bola" convertido en "lobo", o lo que es lo mismo, "Entrelobos".
El pasado 19 de abril, se retomó el rodaje de la película de Gerardo Olivares, "Entrelobos", protagonizada por Juan José Ballesta y producida por Wanda Vision. Acompañan a Ballesta en el reparto Carlos Bardem, Vicente Romero, Alex Brendemülh, Sancho Gracia, Eduardo Gómez, Luisa Martín, Antonio Dechent y Dafne Fernández.
Serán cinco semanas de rodaje en el Parque Natural de Cardeña-Montoro. Una película que se ha rodado a lo largo de un año con una unidad de naturaleza que por primera vez en nuestro país se utiliza de forma completamente integrada en un largometraje de ficción.
"Entrelobos" cuenta la extraordinaria historia de Marcos Rodríguez Pantoja, nacido en Sierra Morena- provincia de Córdoba en 1946. Marcos tenía siete años cuando fue entregado, por su familia, a un cabrero para cuidar el rebaño en un perdido valle de Sierra Morena. Al poco tiempo el cabrero murió y Marcos se quedó solo y completamente aislado. En los doce años que permaneció en el monte -de 1953 a 1965- no tuvo contacto con humanos, vivió junto a una manada de lobos y sus amigos eran un hurón y una jineta. Como dijo en una ocasión "Yo era el rey del valle". Marcos nunca consiguió adaptarse a la sociedad y, desde entonces, su sueño fue siempre volver a vivir… entre lobos.
Con su fecha de estreno prevista para mediados-finales de años, "Entrelobos" será sin duda uno de los títulos del año y es desde ya, seria candidata a los Goya.
