Balabanov y My suicide destacan en Gijón
Por fin llegó tan ansiado momento. “Soul kitchen” dio el pistoletazo de salida a una nueva edición del Festival más “irreverente” del circuito español. Basta nuestro primer día en la entrañable capital asturiana para comprobar que como cada año, además de respirar cine por los cinco costados, Gijón ofrece un ambiente cultural que resulta cercano y acogedor para todo aquel que como nosotros, a decidido no fallar a la cita.
Después de degustar el sabroso y refrescante aperitivo ofrecido por Fatih Akin con su particular “festival culinario”, nos decantamos por un sugerente menú representativo de quizá las cuatro cinematografías contemporáneas más emergentes del momento; como son la francesa, la estadounidense, la rusa y (sobre todo) la rumana.
En este caso, Francia y Estados Unidos se alían de la manos de Ryad Sattouf y David Miller para ofrecernos sus particulares visiones sobre la adolescencia. Mientras la nueva comedia americana (encabezada por la factoría Apatow) recurre al tema del adulto inmaduro que quiere dejar de serlo (“Hazme reír”, “Resacón en Las Vegas”) “Les beaux gosses” y “My Suicide”, con estilos muy diferentes, hablan del adolescente que quiere dejar de serlo.
“Les beaux gosses”, o lo que es lo mismo, “French Kissers” es una especie de “Supersalidos” a la francesa que ha sido uno de los taquillazos del año en su país de origen, y una vez visto el resultado, podemos comprender fácilmente las razones. El dibujante de cómics Ryad Sattouf no abandona su verdadera vocación y mediante esta ópera prima nos ofrece una ácida comedia sobre el mundo adolescente que en forma de tira cómica se rige por la acción situacional. Para ello, Sattouf nos presenta a Hervé, un adolescente obsesionado con el sexo que tranquilamente podría ser el “supersalido” Michael Cera. Al igual que sus peculiares (pocos) amigos Hervé no deja de pensar todo el día en chicas, siendo así la masturbación, su única vía de escape. Sin grandes pretensiones, aún y teniendo una temática ya recurrente, “French Kissers” funciona gracias a su cinismo, a su contexto dramático y a la construcción de unos personajes en los que resulta especialmente interesante el punto de malicia que le añaden al “pringao” Hervé. En definitiva, una película simpática y efectiva, que dicho sea, también podría funcionar como el “remake” europeo de la película de Mottola.
En cambio, David Miller deja la comedia de lado en su apocalíptica visión de la adolescencia con “My Suicide” (o dicho de otra forma; una guía de como planear tu muerte y no morir en el intento). Así, lo que en principio parece una comedia se convierte en una imagen desencantada del mundo adolescente acomodado, mostrándonos de forma muy sugestiva unos personajes que carentes de motivaciones, se encuentran interiormente vacíos. En términos formales, “My Suicide” resulta especialmente interesante, funcionando más como una obra audiovisual que como una película puramente cinematográfica. Rodada en formato digital, Miller reflexiona sobre el propio medio mostrándonos la misma película que su protagonista “Archie” rueda durante el film; la película de su muerte. Para ello, ante todo prima el montaje y se hace uso de una imagen completamente digitalizada que, volviendo al 4:3, juega el rol de lo que sería una super 8 años atrás. Además, hace uso de una sugerente animación en momentos puntuales que añadido al recurrente uso de la música (con The Cinematic Orchestra a la cabeza) convierte esta obra en máximo exponente de la condición posmoderna del cine actual. Con varias guiños cinéfilos (menciones a “The Matrix”, “Reservoir Dogs” o “Toro Salvaje”) y los cameos de Mariel Hemingway y Joe Mantenga, resulta especialmente curiosa ( y sobretodo morbosa) la aparición de David Carradine reflexionando sobre el suicidio en una película que, como su final bien simboliza, ama el cine más que la vida, y es que...”el suicidio es una solución temporal a un problema permanente”.
Sin duda alguna, lo mejor del día a venido desde Rusia. Gracias a la acertada retrospectiva dedicada a Aleksander Balabanov hemos tenido ocasión de disfrutar de la excelente y salvaje “Dead man´s bluff”. Teniendo absolutamente nada que envidiar a “Lock & Stock”, “Snatch” o incluso “Pulp Fiction”, la película de Balabanov nos ofrece una curiosa cartografía de maleantes (excelentemente presentados) en forma de policías corruptos, sanguinarios carniceros, extravagantes mafiosos y médicos punkys envueltos en una trama de enredo criminal que destaca por su crudeza, su sordidez, su violencia y sobre todo su brillante ironía en forma de un retorcido sentido del humor que dota de un dinamismo único a “Dead man´s bluff”. Situaciones hilarantes llevadas al extremo se convierten en contundentes críticas sociales en una película que, al igual que la obra completa de Balabanov, resulta magistral.
Para acabar tenemos Rumanía, un país que, gracias al talento de nuevos realizadores como Christian Mungiu o Corneliu Porumboiu, se ha convertido en la cinematografía europea más emergente del momento. Maravillosas películas como “4 meses, 3 semanas, 2 días” o “Polist, Adjective” confirman la solidez de un cine que destaca por una puesta en escena en la que la sobriedad del plano secuencia y la cámara fija se convierte en aliado indispensable de la narración. Al igual que sus antecesoras, “Francesca” de Bobby Paunescu presenta una sólida propuesta formal en forma de excelentes planos secuencia con cámara fija. Aún y así, en este caso, el fondo no resulta tan sugerente como la forma. Incidiendo muy por encima en la problemática de la inmigración rumana en Italia, “Francesca” resulta una película correcta cuando podría ser excelente, hecho que no impide que añadamos a Paunescu a la nómina de excelentes cineastas rumanos.