"Arráncame la vida ha implicado el mismo presupuesto o tal vez menos que un solo episodio de cualquier serie norteamericana".
Con "Arráncame la vida" el director Roberto Sneider se sumerge en el universo literario de la escritora Ángeles Mastretta; el objetivo era trasladar a la gran pantalla una historia de amor que acontece paralelamente a algunos de los momentos clave en los anales de México. Varios de los hechos que la película narra contribuyeron en gran medida a construir una identidad nacional. Por eso, entre otras cosas, "Arráncame la vida" resulta ser un filme profundamente mexicano. De todo esto hemos podido hablar con Roberto Sneider, y también de cómo la obra contó con el respaldo de una gran producción encargada de velar en todo momento porque se hiciera justicia a la novela original.
1- ¿Cuáles fueron los títulos que marcaron tu infancia?
De niño me gustaban sobre todo las películas con humor, me entusiasmaba el cine mexicano. En aquella época veía las películas en televisión, al cine casi no iba. Adoraba a Cantinflas y recuerdo “A.T.M.”, “Los tres García”, tantos títulos… También me vienen a la memoria muchas comedias rancheras. Cuando fui un poco más mayor me gustaron mucho cómicos de la talla de Peter Sellers y Jerry Lewis.
2- ¿Un director de cine al que admires?
Hay muchos, ¿eh? La verdad que sí… Admiro cosas por ejemplo de Bergman, de Woody Allen (de una época en concreto) y de Emilio (El Indio) Fernández.
3- ¿Una película que querrías haber firmado?
“Dersu Uzala”, de Kurosawa. Es una película que me encanta, que me fascina. También me gusta muchísimo “Fanny & Alexander”.
4- ¿Un plano que siempre recuerdes?
En la película “Memorias del subdesarrollo”, un plano de las azoteas en La Habana que me impresionó bastante.
5- ¿...y una línea de diálogo?
Hay una línea brevísima de Santiago Segura en “Torrente” que me causa muchísima gracia (risas) que dice algo así como “Follarse a una tía, cualquiera, pero follarse a un tío…” (risas).
6- Recomiéndanos alguna película que hayas visto recientemente.
Cada vez estoy más pesado o más exigente y me gustan menos películas. Es muy temprano en México, y ayer tuvimos la ceremonia de entrega de los premios Diosas de Plata, muy importantes aquí, así que discúlpame si no estoy del todo despierto aún. Voy a decir “Las invasiones bárbaras”, porque en su momento me encantó.
7- ¿Rodarías alguna vez una serie de TV?
Sí, pero tendría que ser una buena serie. Me gusta mucho filmar y de una ficción lo que más me interesan siempre son los personajes. Desafortunadamente hay muy pocas series buenas en español. Los gringos han dominado bastante este género, sobre todo HBO, que ha cambiado el producto por completo.
8- ¿Hay alguna novela que querrías adaptar en el futuro? De hecho “Arráncame la vida” es la segunda adaptación que llevas a cabo, después de “Dos crímenes”. También adaptaste un cuento de Juan Carlos Onetti en el cortometraje “La cara de la desgracia”…
Sí, definitivamente hay una: “Ciudades desiertas”, de José Agustín. Estoy trabajando en el guión actualmente y en reunir el financiamiento de forma paralela.
9- ¿35mm o rodaje digital?
Me gusta todavía más el 35mm. El formato digital está mejorando muchísimo y llegará a los niveles de calidad, pero todavía tiene demasiado contraste. También hay un tema romántico, me gusta mucho rodar en 35, no lo puedo evitar.
10- En el rodaje, ¿improvisas o te ciñes al guión?
En general me ciño al guión, pero sí estoy siempre abierto a la improvisación. Con la cámara monto la escena y en base a lo que sucede con los actores filmo. Yo invito a los actores a que improvisen, pero es algo que no a todos les gusta; algunos se ponen nerviosos. De entrada les pido que lo prueben, aunque siempre partiendo de la base de que puede que no funcione. En el guión se invierte mucho tiempo para pensar cada cosa, así que siempre suele ser mejor lo que hay en el guión (risas).
Pero sí se pueden hacer cambios en los diálogos, por ejemplo, para que los actores se sientan cómodos con el texto que tienen que decir.
11- ¿Cuál es la escena de tu filmografía que más te ha costado rodar?
Lo cierto es que me divierte mucho filmar, siempre, todas las escenas…
La que no me acuerdo es la que ha resultado fácil (risas).
12- ¿La revolución digital nos permitirá ver más y mejores películas o simplemente nos dejará aturdidos?
Yo creo que las dos cosas: hay más gente con la posibilidad de filmar, y lo puedes hacer todo de una forma mucho más fácil. Eso es una maravilla. Me acuerdo de editar en otros formatos; hacerlo ahora es mucho más sencillo. El tema de la facilidad de filmar es buena para eso y no para reunir recursos, por ejemplo… En general creo que hoy existen demasiados productos y la mayoría muy malos. Con el cine va a pasar lo mismo que con otras cosas, se va a filtrar por un tema de calidad y de intereses, va a llegar a determinados grupos o nichos de gente. Creo que está muy bien que exista eso porque va a haber una diversidad padre.
13- ¿Desde tu punto de vista, son útiles las escuelas de cine?
Sí, ¿eh? Pero sobre todo la escuela de cine es un lugar donde uno va a ver películas y a anexarlas. Hay que filmar y sacarse de la cabeza una serie de cosas que no funcionan y que tenemos asimiladas. Las escuelas son útiles porque te reúnes con gente de intereses y de edades similares para experimentar. A mí me ayudó muchísimo ir a una; allí hice películas malísimas que por suerte nadie ha visto (risas). La industria eso no lo permite.
ARRÁNCAME LA VIDA
14- En una entrevista antigua, realizada a mediados de los ’90, explicabas que después de hacer “Dos crímenes” tu intención era seguir con adaptaciones literarias, específicamente de autores mexicanos… ¿Por qué ese interés, de dónde surge?
Sobre todo porque yo era un lector muy ávido; ya no lo soy porque no tengo tanto el tiempo… En la literatura mexicana hay joyas que me hablan de una realidad que conozco, que me resulta personal. Es difícil encontrar guiones donde el autor llegue a poner algo de sí mismo, guiones que resulten un producto terminado. Eso para mí lo da la literatura. México ha tenido pocas oportunidades de hacer cine en los últimos años; ha sido muy difícil. Ahora tenemos mejores condiciones y creo que hay gran cantidad de material literario que aún no ha sido filmado y que se presta mucho para ser llevado al cine.
15- ¿Cómo abordas el trabajo de adaptación del material original?
Es un trabajo muy difícil, aunque a mí me resulta más fácil que partir de una página en blanco. En el material literario encuentro buenos personajes. El reto está en lograr respetar el espíritu de la novela y que aquellos aspectos del texto que no funcionan en la película los sepas detectar y eliminar. Eso es difícil; nos la pasamos batallando para descartar esos elementos. Ocurre también con los diálogos, que al ampliarlos y querer igualarlos con lo que escribió el escritor en la novela original, te planteas si el mismo personaje puede decir lo que tú ahora estás poniendo en su boca. El trabajo con Ángeles fue de gran ayuda en este sentido, ella me iba diciendo “mi personaje jamás diría eso”, y es lo justo porque ella los inventó (risas). Así fue como trabajamos, el diálogo con Ángeles fue algo muy útil, maravilloso de tener. Se ha vuelto una gran amiga.
En general los libros abarcan mucho más de lo que está al alcance de una película. Otra gran dificultad que se presenta es decidir qué vas a contar de la novela y qué vas a dejar fuera.
16- ¿Qué vínculo te unía a la novela “Arráncame la vida”? ¿Por qué decides llevarla al cine?
De la novela me atrajeron sobre todo los personajes, especialmente los del general y Catalina, por razones muy distintas además. Son personajes muy mexicanos, que hablan de cómo somos y que están llenos de contradicciones. Me gustan los temas que aborda el libro. Ángeles habla del crecimiento de una mujer y al mismo tiempo del crecimiento del país, de qué pasó con la Revolución, que fue muy útil pero que hizo que México cayera temporalmente en manos de caciques. La historia plantea un diálogo constante entre la esfera pública y la privada. Habla también de la complicidad, de cómo la protagonista, Catalina, se hace cómplice de un sistema que en el fondo la oprime porque inicialmente ve muchas ventajas en él. Muestra cómo nos traicionamos, también como sociedad, por intereses inmediatos. En las relaciones ocurre lo mismo.
Ángeles no opera desde prejuicios o desde posturas ideológicas cuando escribe, sino desde lo que piensa y siente. “Arráncame la vida” es una novela profundamente femenina pero no feminista, habla de rimel para que me entiendas. Pero es que así somos los seres humanos, en el libro los hombres también quedan mal. La escritora se permite enamorarnos de su protagonista, ese macho dominante, ese desgraciado. Hay algo muy seductor en el machismo. Pero lo hace para tomar finalmente distancia y rechazarlo.
17- Se trata de la película más cara de la historia del cine mexicano (6’5 millones de dólares), ¿es eso cierto?
Bueno, según yo entiendo “Rudo y Cursi” fue más cara, y también lo fue “Zapata”. Sí se encuentra entre las cinco producciones más costosas que se han hecho en México. Pero en cualquier caso, ha implicado el mismo presupuesto o tal vez menos que un solo episodio de cualquier serie norteamericana. Eso ya venía con el paquete: se trata de una novela conocidísima y queridísima por todos, había que hacerle justicia al texto y a las expectativas de la gente. Sabíamos que iba a implicar un presupuesto elevado. Hace unos años no aceptamos hacerla porque precisamente no conseguimos reunir el dinero. El tamaño de la producción no me asustaba en lo más mínimo, en EEUU ya había trabajado con partidas similares. Me rodeé de un equipo experimentado y en el resultado se ve que el dinero está en la pantalla. El trabajo de Parra (* Salvador Parra, encargado del diseño de producción) es brillante.
En EEUU se manejan otro tipo de presupuestos y yo ha trabajado en esa industria, eso ayudó mucho. También ayudó el asunto digital. Pero el dinero ni me emocionaba, ni me intimidaba, simplemente se trataba de hacer justicia a la novela.
18- La película ha sido un éxito total de público en México. ¿Esperabas que funcionara tan bien en los cines?
Estoy muy contento, muy agradecido. Fue genial llegar a un público amplio. Si haces una película con recursos hay que llegar a un público amplio, y así ha sido.
19- ¿Sentiste el riesgo que implicaba adaptar una obra tan querida por los lectores de todo el mundo?
Sí, y además todo el mundo me lo recordaba: todos mis amigos, colegas, productores me decían “estás expuesto”. Uno se expone mucho en una situación así. Pero lo cierto es que uno le mete tanto tiempo y tanto cariño a la producción que en última instancia es el riesgo que se corre siempre. Se me va la vida en cada película, aunque en esta el presupuesto con el que contábamos era otro factor que añadía una cierta presión al trabajo.
20- El actor Daniel Jiménez Cacho dijo de “Arráncame la vida” que es una producción muy mexicana, ¿estás de acuerdo con esta afirmación?
Sí, completamente, y en todos los sentidos. Creo que es una historia muy mexicana y que está hecha con un gran amor por México. Los personajes son arquetipos mexicanos, y habla de una época muy importante, donde se forma de alguna manera la identidad del país. Desde la Revolución se van adoptando todos los símbolos mexicanos; en este tiempo trabajan figuras de la talla de Agustín Lara y Diego Rivera. También es el momento en que se forma el sistema político mexicano actual (risas), para bien o para mal. En el equipo de la película la mayoría son mexicanos, y hay muchas personas españolas, como el director de fotografía, Javier Aguirresarobe, que son profundamente mexicanos a su manera.
Así que es normal que tengamos esta apreciación.