AFF 2013: "L'Age Atomique" tristes noches de neón

Fuente: Joan Sala (filmin)

Fue otro de los pequeños (grandes) descubrimientos de la Berlinale 2012. Y pequeño precisamente por su duración, no más de 67 minutos, por su directora, la jovencísima hija de Nicolas Klotz y Elizabeth Perceval, por sus jóvenes y desconocidos actores, y por los pocos medios con los que está rodada. Una cámara, 5 localizaciones contadas y una sola noche que se basta para impregnarnos de una violenta  atmósfera mediante la cual se revela toda su esencia.

Por lo demás, "L'Age Atomique", resulta una gran película y un inmejorable vehículo para hacer palpables las frustraciones y la melancolía que tanto caracterizan la adolsecencia posmoderna. Sexo, drogas, música disco y una profunda tristeza. Estos son los ejes principales que sustentan la insana 'fiesta' de Heléna Klotz, quién demustra tener la lección de sus 'papis' bien, pero que muy bien, aprendida.

¿De qué va?

Victor y Rainer, son dos adolescentes que deambulan por la noche parisina. Su única meta es el placer absoluto y el abandono. Sexo, drogas y música disco enmarcan los misterios de esta romántica amistad adolescente cargada de desilusión y desidia.

¿Quién está detrás?

Tras un corto, un documental, una tv movie, y ser asistenta de casting en "Un veneno violento", Hélena Klotz, hija de Nicolas Klotz y Elizabeth Perceval, aborda su valiente debut en el largometraje pero en corto, porque solo dura 67 minutos. 

¿Quién sale?

Los jóvenes Eliott Paquet (como si de un joven Jean Pierre Leaud se tratara) y Dominik Wojcik.

¿Qué es?

Un spin off de Low Life + Gerry

¿Qué ofrece?

Mejor sería empezar por lo que no ofrece. Aquí no hay la paradisíaca y luminosa noche parisina ni tampoco la alegría, el humor, y menos, el buen rollo que podríamos esperar de una película con semejante carta de presentación. Lo que si que hay, en cambio, es un profundo viaje al más oscuro existencialismo juvenil, empapado de brutal tristeza y absorbente melancolía, en el que el tedio extremo y la más absoluta frustración de los personajes que la transitan acaparan todo el protagonismo. Hay agresiones (más verbales que físicas), violencia (mucho más latente que dinamitada) y erotismo (mucho más sugerido que explícito), además de conversaciones y monólogos llenos de turbadora poesía. Les vemos bailar, pero lo hacen solos y desbocadas, huyendo de la condena que supone su vida como si de Mathieu Amalric en "La Cuestión Humana" se tratara, les escuchamos hablar, pero no hacen más que lanzar las palabras al vuelo, como si no hubiera nadie quien les escuchara. Todo ello en 67 intensos minutos, envueltos por una embaucadora banda sonora y una cámara que se mueve como pez en el agua por la oscura noche parisina.

Es "L'Age Atomique", un auténtico tesoro a descubrir del Atlántida Film Fest, que tiene el descaro de evocarnos la figura de su padre, Nicolas Klotz, o del maestro, Robert Bresson, para acabar por llevarnos a un final tan poderoso, como inclasificablemente desolador, en el que vemos al "Gerry" de Gus van Sant desde el retrovisor.

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